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La vitivinicultura argentina y su desequilibrio inédito

San Juan confirmó el delicado equilibrio entre oferta y demanda de vino en el ámbito nacional. Si bien la incógnita se develará el próximo 23 de febrero, por el pronóstico de cosecha ajustado del INV, en Mendoza afirman que habrá que esperar unos dos años para que la situación se normalice.

La vitivinicultura argentina atraviesa una situación por demás complicada en pleno proceso de cosecha iniciado en enero pasado.

Es que ya se están observando las consecuencias en las góndolas donde el vino envasado en Tetra Brick se expende al público en una franja de precios que oscila entre los $ 3,5 y los $ 7 pesos. El último precio, por demás alto, que atenta contra el consumo de vino debido a que los productos sustitutos como la cerveza están en muchos casos por debajo de ese rango.

Pero el delicado equilibrio entre oferta y demanda del producto vinario argentino fue confirmado hoy a través de una publicación ventilada desde el Ministerio de la Producción de San Juan, por medio de lo publicado en un artículo en el Diario de Cuyo, al referir que por el momento no se plegarán al operativo de financiamiento para elaboración de mosto lanzado ayer por el Ministerio de Producción de Mendoza, a través de su titular Raúl Mercau.

Según la cartera del ministro sanjuanino Raúl Benítez, muy por el contrario a lo que anunció el titular del Fondo para la Transformación y el Crecimiento de Mendoza, José Luis Álvarez, San Juan no aplicará la misma política que su provincia hermana debido a suponen que “si se hace mosto va a faltar vino”.

Análisis que cobra su peso si se analiza que actualmente Argentina programa para sus registros de 2011 cerca de un mes y medio de stock de vinos tintos y unos ocho meses de blanco.

Esto es delicado si se considera que el mercado interior nacional ha declinado ostensiblemente el consumo de vinos blancos básicos a favor del consumo de vinos tintos del mismo rango de tipo de producto y en consecuencia, con tan bajo stock de tintos los bodegueros ya están pensando en derivar vino blanco escurrido a la refermentación  en borras de tintos para lograr así volumen de vinos de color.

Esta situación ha sido confirmada además por Sergio Villanueva, gerente de la Unión Vitivinícola Argentina y miembro del Comité Ejecutivo de Fondo Vitivinícola provincial, organismo cuyo presupuesto se nutre del impuesto que rige a partir del cupo de diversificación de uvas para vinificar que no se deriven a la elaboración de mosto: “Lo que sucede actualmente es como una partida de póker. Está todo el mundo viendo a ver qué pasa. Aparentemente la decisión de la tasa cero anunciada por Mendoza es incentivar la fabricación de mosto y por eso es que hay como dos visiones distintas”, introdujo refiriéndose a lo que observa la provincia y por su parte San Juan.

Por una parte en San Juan tiene la sensación de que el pronóstico de cosecha del INV está alejado de la realidad y en Mendoza están esperando lo que el mismo organismo devele el próximo 23 de febrero, cuando se conozca el nuevo pronóstico.

Pero la realidad hoy en el sector bodeguero indica que a ciencia cierta no se sabe qué pasará, sobre todo con vinos Tetra Brick que ya han alcanzado los $ 7 en el mercado mientras en las góndolas el consumidor puede optar por vinos varietales por $ 10.

Según el último pronóstico del INV, con 26,6 millones de quintales iban a haber en julio de 2011, 1,5 meses de stock de tintos “o sea nada”, según la consideración de Villanueva. 

Lo que adelanta que, con 26,6 millones de quintales, Argentina vinaria contará con una escasez física notable de producto. Con lo cual es muy probable que muchos actores decidan que las uvas blancas o rosadas las manden a refermentar en orujos de tintos con el fin de producir tintos livianos que incluirán en la masa global y por lo que esperan que se equilibre un poco el anunciado defasaje de stock.

“Pero bueno, la sensación es que la situación de San Juan es más grave en cuanto a escasez de uvas que en Mendoza”, manifestó Villanueva.

“Por otro lado San Juan tiene un hecho real que es que no tiene un Fondo para la Transformación. Por eso es que a ellos les cuesta afianzar estos tipos de políticas”, analizó.

Esta incógnita y el juego se terminará de armar el próximo 23 de febrero cando se conozca el pronóstico ajustado del INV: “Podrá tener sus fallas, sus aproximaciones, pero es como que la pauta está. Pero es cierto es que la vitivinicultura argentina está viviendo una situación inédita”, debido a que históricamente los problemas de la industria del vino argentina ha experimentado momentos difíciles por exceso de producto pero nunca por la falta de él.

Este panorama seguramente en el futuro inmediato hará las veces de disparador de otra polémica y que estará atada a la discusión de los vinos tintos. Porque si no alcanza y se sigue teniendo en cuenta la exigencia del INV que dice que para ser aceptados legalmente como tintos tienen que tener entre 400 o 450 puntos básicos de color habrá muchos que exigirán que se exija la puntuación más baja para poder abastecer al consumidor.

Respecto a los precios altos de los vinos básicos también existe bastante temor en el sector debido a que no hay volumen, por la marcada caída de despachos de enero pasado y, en consecuencia, las primeras firmas son las únicas que han abastecido al mercado: “Las segundas firmas no han estado abasteciendo y por lo tanto los despachos se caen porque no están abasteciendo”, marcó Villanueva.

Con todo este escenario es que entonces cobra realidad la reserva del gobierno de San Juan, debido que se espera que se elabore el mínimo de mosto porque la necesidad de hacer vino tinto es grande.

Por el otro lado, la vecina provincia siempre ha cumplido con el Acuerdo Mendoza – San Juan en forma voluntaria porque nunca han tenido implementado el castigo para quienes no quieran elaborar mosto, debido a que tienen la ley pero nunca la implementaron y por lo tanto la multa, a diferencia del caso local, no existe.

“Por eso las fichas empezarán a acomodarse desde la semana que viene, frente a un año que se presenta por demás complejo en precios y volúmenes. Situación que no se terminará este año, yo creo que durará un año más”, remarcó.

Por ello es que el sector espera que haga falta una o dos cosechas más para que la actual situación se recomponga y vuelva a normalidad, panorama que además promete complicar la realidad de las exportaciones. Porque con precios muy altos de varietales muchos negocios de exportación estarán en el límite.

Estos altos precios estarían asegurados por las negociaciones que están prometiendo algunas cooperativas en la Zona Este provincial donde debido a que estarían ofreciendo $ 0,70 por kilo de uva criolla, aunque con 220 gramos de azúcar, algo no muy difícil de conseguir por la fuerte ola de calor que caracterizó a la presente campaña.

“A mi parece que los 70 es para abrir el juego. Y es un precio alto que va a afectar al bolsillo del consumidor”, reflexionó Villanueva.

Y la expectativa de que la ola de aumentos llegue a los varietales está latente porque, si bien el año pasado muchos compraron Bonarda a $ 0,75 el kilo de uva hoy la oferta es por $ 1,50, lo que anuncia que los precios de los varietales más temprano que tarde aumentarán.