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La vitivinicultura como ejemplo de otras industrias

La vitivinicultura argentina fue puesta como ejemplo de "consistencia" por la calidad de sus vinos en el exterior frente a otras industrias nacionales. Esto lo destacó Alberto Arizu, vicepresidente de la Wine Awards durante el lanzamiento de la cuarta edición del concurso. Mirá los videos.

La vitivinicultura argentina fue puesta como ejemplo de “consistencia” por la calidad y la promoción de sus vinos en el exterior frente a otras industrias nacionales que participan con sus productos en distintos segmentos de mercados en el exterior del país.

Así lo destacó el vicepresidente de la Wine Awards, Alberto Arizu, durante el acto de lanzamiento de la cuarta edición del concurso de vinos nacionales realizado en el Hotel Diplomatic en la Ciudad de Mendoza, junto a Susana Balbo, actual presidente de la organización vinaria, Mario Giordano, gerente de la entidad, Lis Climent, manager de comunicaciones del suceso y Javier Merino, director de Área del Vino.

“Argentina viene dando pasos importantes en el tiempo para captar la atención internacional y las preferencias de los consumidores del mundo. Sobre todo tratándose de un mundo tan competitivo y con una enorme diversidad de grandes vinos y provenientes de muchos países productores. Esto ha sido posible por la constancia y la consistencia argentina en el tiempo”, destacó.

En ese sentido explicó que eso es el fruto de “tener por un lado una vitivinicultura organizada y por el otro por poseer elementos diferenciadores de los vinos argentinos a través de los cuales el mensaje que emite Argentina al resto del mundo con sus vinos tiene un buen impacto que hoy es reconocido”, acotó. Y agregó: “En los últimos dos años Argentina representa a una categoría atractiva en el sentido de que ha sido una de las que más ha crecido en el Globo del vino, considerando tanto a quienes están involucrados en el negocio que miran con mucha atención esa evolución y como al mensaje que les llega a los consumidores sobre quienes se viene decantando el impacto como una especie de casacada”, manifestó.

Por ello es que Arizu resaltó la imagen de “consistencia” que viene manteniendo Argentina con sus vinos en el mundo “como pocos productos argentinos que han logrado una salida comercial al exterior”, apuntó.

Una vez sumergido en el concurso que se realizará en la Ciudad de Mendoza en el que 12 jurados internacionales evaluarán la calidad de 675 muestras nacionales de distintas latitudes argentinas, el empresario explicó que la instancia “posee un doble sentido ya que por un lado se intenta mostrar al mundo el prestigio ganado por los vinos argentinos, buscándose básicamente no que un vino sea mejor que otro, sino que los jurados tengan el mejor aporte de los expertos nacionales para evalúen con más precisión los vinos argentinos”.

En tanto, consideró que la cuarta edición del Wine Awards, considerado como el certamen de vinos más importante de Argentina que este año ha superado las expectativas de convocatoria de la organización local, dijo que el concurso “es una posibilidad muy grande para las pequeñas bodegas, debido a que esto está abierto tanto para los socios de Vinos de Argentina como para los no socios”.

Respecto al prestigio ganado por los vinos de Argentina en el exterior, Arizu además resaltó la identidad del origen, “porque Argentina tiene ya ganado su fuerte carácter en ese sentido, fortalecido por la gran diversidad de sus caldos, potenciada por un clima continental con características fenotípicas únicas en el mundo”, amplió.

“Por ejemplo el año pasado se destacó la alta calidad de sus Cabernet Sauvignon, algo que hasta no hace muchos años no era usual en Argentina”, señaló.

Antes, Susana Balbo, actual presidenta de la Wine Awards, explicó que el objetivo del concurso en si es el de dotar a los jurados internacionales de las herramientas necesarias para que comprendan y evalúen “de la mejor manera a los vinos argentinos”, por lo que explicó que los días en que se realizará la cuarta edición del suceso “son jornadas de aprendizaje más que un concurso”, dijo.

“Vamos a ver ahora qué necesita de los vinos argentinos el mercado inglés”, considerado como la vidriera del mundo antes de ganar otros mercados como el europeo, ampliando que “en la edición de 2008, el concurso se focalizó en Estados Unidos” y “la de 209 en los mercados de Estados Unidos, de Canadá, Inglaterra y Brasil en forma conjunta”, recordó.

Asimismo, al explicar la mecánica aplicada en la evaluación sensorial de los vinos nacionales, enfatizó el cruzamiento de muestras que se realiza durante los testeos, “con lo cual se logra la homogeneización de los resultados obtenidos luego de las degustaciones”, marcó.

También lanzó una crítica a las bodegas que en un principio pretendieron participar en el suceso “pero que a último momento se bajaron” por falta de pago del canon requerido para estar dentro del Wine Awards.

“Actualmente tenemos 675 muestras pero se bajaron 40 porque hubo bodegas que no pagaron. Esto se podría subsanar si antes de que inicie el concurso los pagos son efectivizados”, deslizó.

Asimismo resaltó la logística organizada para la consecución de los resultados esperados a través de las jornadas que finalizarán el 24 de febrero en el Hotel Diplomatic: “Las bolsas que vestirán a las muestras para la degustación a ciegas las traen directamente de Inglaterra y nosotros no tocamos nada. Una vez que las muestras ingresan a la sala de frío nosotros perdemos todo contacto con ellas lo cual garantiza la objetividad y seriedad del concurso. Hay una logística bien cuidada, esto se hace con una profunda seriedad”, expresó Balbo.

Según detalló, 486 muestras son de vinos tintos o rojos, 124 de blancos como el Torrontés, variedad que ya se ha posicionado como otro emblema país además del Malbec, 15 corresponden a espumantes y seis a vinos dulces “o fortificados”, calificó.

Del total de las muestras presentadas para ser evaluadas un 51% se posiciona en el segmento de precios que oscilan entre los 10 y los 20 dólares. En tanto un 21%, corresponde a vinos del segmento de los 50 dólares, un 25% al segmento de los seis a los diez dólares y un 3% a vinos de más de 50 dólares.