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De la bomba inflacionaria a la convertibilidad a $4: los peligros para Mendoza

Al impacto de los billonarios planes de salvataje de EEUU y Europa sobre los países emergentes, se suma en el plano nacional una política monetaria expansiva llevada al extremo del incumplimiento incluso de las metas del Banco Central cuando la tasa de inflación real se acelera por encima del 25% real anual. Y mientras el sector empresario se queja de inflación en dólares, Mendoza anuncia ajuste de impuestos. Todo esto con un tipo de cambio anclado.
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Se viene un fin de año de fuertes presiones inflacionarias, con un contexto internacional, nacional y provincial presionando sobre los precios, degradando la rentabilidad de las empresas por el lado de los costos y carcomiendo el poder de los salarios en una clara amenaza al consumo.

Siguiendo un efecto cascada, a los efectos de los planes de salvataje puestos en marcha en Estados Unidos y Europa, se suman las consecuencias de una política monetaria desbocada a nivel nacional que contrasta con un tipo de cambio que se mantiene estable y ajustes de impuestos a nivel provincial de un Estado que busca salvar su bache financiero con vistas al 2011.

Como se ve, el escenario para este fin de año y el 2011 viene recargado.

Impacto externo
Los mercados y países emergentes están sufriendo las consecuencias de los insistentes esfuerzos de los países desarrollados para salir de la crisis. Es que mientras el dólar y el euro se debilitan como consecuencia de la incertidumbre y la inyección de varias cientos de miles de millones en planes de salvataje por parte de Estados Unidos y Europa, los países “emergentes” sufren mayores presiones inflacionarias por el lado de la suba de los precios internacionales de los principales commodities exportados (alimentos y energía), que se han vuelto atractivos para la inversión en momentos en los que apostar por deuda soberana (bonos) supera cualquier opción de riesgo. Todo esto mientras sus monedas (el real, el yuan, otras monedas asiáticas, entre otras) se ven apreciadas en relación al dólar y al euro.

Un dato: Brasil registró en noviembre una inflación del 0,83%, dos veces superior a la del mismo mes del año pasado (0,41%) y la mayor en casi seis años, informó el Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas (IBGE). Como en Argentina, son los alimentos lo que más suben y entre estos productos, es la carne bovina fue la que más subió con el 10,67%. Y eso que en Brasil no hay conflicto con el campo ni malas políticas ganaderas.

En las economías emergentes, los precios de la comida y la energía juegan un rol más importante en las presiones inflacionarias que en las grandes economías desarrolladas. Como resultado, cuanto más suban los precios de la comida y la energía, más agresivamente podrían reaccionar los bancos centrales en pos de contener la inflación. Y un enfriamiento en estos mercados, sumado a economías desarrolladas que no repuntan, puede atentar contra el crecimiento mundial durante 2011. Conclusión: el escenario internacional se debate entre inflación o enfriar el crecimiento.

Aceleración nacional
Argentina no está exenta de estos problemas. Los sufre también. La única diferencia es que mientras en el mundo se alarman por tasas de 5% al 8% anual, el país avanza para cerrar el 2010 con una inflación real superior al 25%. Sólo Mendoza registra tasas de inflación en los últimos 12 meses del 29,3% en la Canasta Básica y del 41% en la Canasta Alimentaria a noviembre de 2010, según el relevamiento de precios de la UNCuyo.

Mientras esto sucede, lo más riesgoso es que a nivel país la política monetaria se vuelve peligrosamente laxa, potenciando aún más la escalada de precios.

La circulación monetaria, por ejemplo, ya presenta un crecimiento de casi el 36% en términos interanuales, mientras que la base monetaria aumenta a un ritmo del 33,5%.

Pero este comportamiento de la política monetaria que implementa el Banco Central no es aislado del resto del contexto económico. El dato más relevante tiene que ver con una suba del gasto público, que si bien venía creciendo a un promedio del 33% en octubre, ya aumentó a un ritmo del 39% en octubre. Y se estima que mantendrá el mismo comportamiento en este último bimestre del año. Y eso que aún no se analiza el impacto que tendrán los anuncios navideños de la Presidenta sobre pagos extra para jubilados y beneficiarios de planes sociales antes de fin de año.

Mercedes Marcó del Pont, titular del Central y la Presidenta.

De esta forma, la cantidad de dinero que circula termina acompañando y avalando el incremento del gasto. Pero las consecuencias se van a los precios. No es casualidad que se haya producido una nueva aceleración de la inflación.

La aceleración en el aumento de los agregados vinculados con la cantidad de dinero se nota desde agosto, cuando el Central decidió flexibilizar el programa monetario, en el cual aceptó un incremento en la cantidad de pesos del 19,5% a casi el 30% en términos anuales.

El principal instrumento que tiene el Central para expandir la cantidad de dinero es la compra de dólares, para sostener el tipo de cambio en momentos en los que el dólar a nivel mundial se cae, y remitiendo “reservas de libre disponibilidad” (lo que gana con la compra y venta de divisas) al Tesoro nacional para financiar más gasto público.

Sólo comprando dólares, el Banco Central alcanzó a mediados de noviembre los U$S10.287 millones. Cifra que triplica los U$S3.300 millones de saldo favorable que había arrojado 2009. Esto supera ampliamente el nivel adquirido de los últimos tres años y sólo quedará por debajo de los U$S14.000 millones comprados en 2006, cuando la inflación todavía no aparecía como un problema tan grave. Conclusión: Fuertes inyecciones de recursos estatales (política monetaria y gasto público) sobre una economía creciendo a niveles del 8% anual y con tasas de inflación por encima del 25% anual es seguir echando combustible al fuego.

Ajuste local
Y mientras el contexto internacional y nacional presiona sobre los precios, a nivel provincial el Gobierno agregó un ingrediente más a este coctel explosivo: suba de impuestos. Actualmente se está discutiendo en la Legislatura los proyectos de ley de Avalúo Fiscal, que prevé principalmente una suba del 20% en el impuesto Inmobiliario, y cambios en la ley Impositiva con subas del 3% al 3,5% en Ingresos Brutos, eliminación de la tasa cero para minería y construcción y ampliación en el alcance de Sellos.

Desde el sector empresario comercial rápidamente salieron a advertir que desde el Gobierno se vuelve a castigar a los que ya pagan y advierten que gran parte del incremento de los impuestos terminará impactando sobre los precios.

Los tres contextos inflacionarios (internacional, nacional y provincial) chocan con un dólar planchado en los $4, generando inflación de costos en dólares para el sector privado.

La nueva convertibilidad a $4 se explica por lo siguiente: En los últimos doce meses, el tipo de cambio de referencia peso – dólar, según el Banco Central pasó de $3,81 a $3,97, esto es una devaluación del 4,42%. Mientras el tipo de cambio real multilateral (mide las monedas de los países con los que Argentina comercia, ajustado por la inflación oficial del Indec) a octubre de este año da una apreciación interanual del peso del 2,07%.

En ambos casos, devaluación en relación al dólar y apreciación del peso en relación al resto de las monedas de los países con los que Argentina comercia, no son nada comparada con la inflación real acumulada que se estima en el 25% anual. Y este contexto de alta inflación con tipo de cambio estable conducen a un solo lugar: pérdida de rentabilidad.