¿Dónde debe invertir Argentina?
Tenemos mucho capital natural, o sea recursos naturales, que equivalen a U$S 10.312 per capita (moneda de 2000). Este nivel es mayor incluso que el de los países de más altos ingresos que cuentan con recursos naturales por U$S 9.531 per capita. Muy alejados están los países de ingresos medios que tienen un capital natural de U$S 3.496 por habitante (sólo el 34 % del nuestro) y ni hablemos de los países de bajos ingresos que sólo llegan a U$S 1.925 de capital natural per capita (apenas el 19% del nuestro). Estas cifras surgen del estudio Where is the Wealth of Nations? del Banco Mundial, realizado en 2006 en Washington.

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Con esta dotación de capital natural, que actúa como palanca para un mayor desarrollo, nosotros no hemos podido construir los otros componentes del capital: Inversiones y capital intangible, es decir, instituciones. El capital producido, o sea el que resulta del proceso de inversión bruta interna fija menos la amortización solo llega a U$S 19.111 per capita, en tanto que los países más desarrollados alcanza a U$S 76.193 per capita o sea, 4 veces menos en nuestro país. El capital producido, es decir la inversión, depende mucho del capital en instituciones o intangible.
Dicho capital intangible en instituciones y políticas de largo plazo y también en educación, justicia y cumplimiento de contratos. Con ello llegamos a un equivalente de U$S 139.232 por persona, en tanto que los países de mas altos ingresos se ubican en U$S 439.063 per capita, o sea 3.2 veces más.
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Por lo tanto la nuestra es una falla humana en la conducción del país. En el capital invertido o producido, hemos expulsado ahorro local al exterior por unos U$S 260.000 millones, ya sea por la inflación, la devaluación, la hiperinflación, los defaults, los rodrigazos o equivalentes, el congelamientos de precios, la pesificación diferencial y posterior maxidevaluación y otras desmesuras argentinas que hicieron difícil coagular ahorro líquido en nuestro país, ya sea de argentinos o provenientes de otros países.
Por eso nuestro capital producido no creció lo suficiente como para ocupar productivamente a toda la población económicamente activa y aumentó la marginalidad y la exclusión, por expulsión forzada del ahorro hacia el exterior. Lo peor es que le echamos la culpa a los ahorristas, de que no invierten su capital aquí, y por eso estamos en esta situación, en lugar de ver las verdaderas causas de ese comportamiento, que los lleva a tener que arriesgar sus ahorros en otros países, lo que es siempre mas difícil de seguir que en el propio, y siempre se prefiere el propio país, aún cuando las condiciones sean algo peores.
Y en cuanto al capital intangible, ha sido bueno nuestro nivel educativo, cultural y político, pero hemos perdido mucho con los golpes de Estado, la decadencia de la seguridad por baja capacidad de respuesta de la Policía, lentitud e ineficiencia de la Justicia, en los últimos tiempos por la declinación enorme de la calidad de la educación primaria y secundaria, por el poco respeto por los contratos y por no tener políticas de Estado. En resumen, hemos perdido mucho por la mala administración del país, por la falta de una estrategia nacional por parte de los dirigentes, es decir, por no saber a dónde ir ni como llegar.
Tenemos pues que invertir en instituciones, en organización, y en conducción de país. Esto nos parece obvio, como diciendo, "si bueno?". Sin embargo no lo hacemos, creemos que lo sabemos todo. Cuando relampaguea en el cielo creemos que Dios nos está sacando fotos. Creemos que esto de las instituciones, en la práctica, no es una clave por lo tanto no las respetamos mayormente, como lo prueban los defaults aplaudidos por todos los diputados y senadores de la Nación. No tener en cuenta el capital intangible es propio de dirigentes ignorantes de las reglas del juego del mundo presente.
Creemos que un default no tendrá mayores consecuencias en la realidad. Sin embargo, hoy que la tasa de interés internacional es casi cero y podríamos conseguir dinero al 3% anual, y hay mucho dinero disponible para países como el nuestro, y requerimos muchos recursos financieros para desarrollarnos mas rápido, nosotros no conseguimos nada, o casi nada, por nuestros malos antecedentes. Ahora nos perdemos la frutilla del postre de los países emergentes. Brasil, en cambio, consigue U$S 70.000 millones, para desarrollar su petróleo.
Pensábamos que éramos los mejores, pero no lo demostramos en la realidad. La humildad, para el argentino, se fue convirtiendo con el paso de los años en algo que no necesitábamos y ahora vemos que sin ella no podemos concretar las cosas más simples pues pensamos que ya las tenemos y sin embargo no están. "Argentinos, a las cosas" dijo Ortega y Gasset en 1928 al visitar Argentina. El percibió claramente ,80 años atrás, cual era nuestro mayor defecto.
Por lo tanto, necesitamos invertir en instituciones, en educación, en justicia, en seguridad, en respeto por los contratos y en el cumplimiento de nuestras obligaciones. Si hiciéramos esto, aumentaríamos nuestro capital intangible, las inversiones vendrían en masa, en enorme cantidad, y como nuestros recursos naturales son muy altos el país volvería a crecer significativamente y podríamos desterrar los dos flagelos de nuestra realidad reciente, la pobreza y la indigencia.
Si sos joven y queres vivir en un país mejor, tenes que pensar que hay que concretar las cosas, que no queden en buenas intenciones y que la vida te reclama una parte de tu tiempo para dedicarla a la sociedad. Así se cumplirá el mandato de Ortega, "Argentinos, a las cosas". Es lo que más necesitamos. En el capital intangible de Argentina es donde hay que invertir más.
Fuente. La Nación
