YPF sigue buscando socios
Repsol se sigue llamando en los papeles legales Repsol YPF, pero en su página web y en sus comunicaciones con la prensa o los inversores utiliza solo el primer apellido. Once años después de haber comprado la mayor compañía de Argentina, YPF, ha vendido el 14,9% de ella, incluida su gestión, al grupo local Petersen y pretende desprenderse de otro 35%. Incluso la propia YPF (84,6% de Repsol) busca que su negocio ya no dependa tanto de Argentina y se ha lanzado a buscar petróleo en Guyana, Colombia y Uruguay. No obstante, la venta del 35% de YPF no será tan sencilla y rápida como la ampliación del 40% del capital que Repsol Brasil anunció el día 1, gracias al ingreso de la mayor productora de petróleo y gas en China, la estatal Sinopec, según los analistas del mercado.
No es igual Argentina que Brasil, pero ambos países son clave en la estrategia del grupo que preside Antonio Brufau para hacerse con más recursos para satisfacer a los accionistas, como Sacyr Vallehermoso (dueña del 20% de la petrolera), diversificar el riesgo y asegurarse el crecimiento.
Repsol ha logrado en los últimos dos años los más importantes descubrimientos de petróleo de su historia en diversas cuencas de Brasil, como las de Santos, Campos y Espírito Santo.
Analistas del mercado, como los de los bancos Barclays y Espírito Santo, habían tasado esos activos entre 4.000 y 4.126 millones de euros, pero ahora han quedado valorados en unos 7.651 millones tras la sociedad creada con Sinopec. Sucede que la petrolera china aportó unos 5.080 millones de euros para suscribir el total de la ampliación del 40% del capital de Repsol Brasil (el grupo español mantiene el otro 60% y la gestión). Así es que Repsol Brasil ha pasado a valer 13.044 millones y a ser la segunda petrolera privada de Latinoamérica, tras OGX, del multimillonario brasileño Eike Batista, y por delante de YPF.
Brufau, que el martes fue designado empresario del año por la Cámara Española de Comercio de Argentina, dijo en Buenos Aires a este diario que la alianza con Sinopec permitirá a Repsol dejar de aportar dinero para el desarrollo de las inversiones previstas en Brasil hasta 2014.
Explicó que Repsol ya había desembolsado unos 713 millones y que los otros 2.852 millones de euros necesarios provendrán de una parte de lo que la empresa china pondrá en la ampliación de capital. Un análisis de Crédit Agricole coincide en que la capitalización alcanza para desarrollar todos los proyectos con los que cuenta Repsol en Brasil, incluidos los descubrimientos de "clase mundial" de Guara y Carioca. Brufau negó que el acuerdo con Sinopec para explotar esos hallazgos obedezca a la crisis de España. Admiten que cuando comenzaron a obtener resultados positivos en las exploraciones en el gigante sudamericano, en 2007, no preveían que hallarían tanto petróleo y, por tanto, que requerirían de otro socio para completar las inversiones. Los progresos en la exploración de 2008 y 2009 llevaron a que el grupo anunciara que iba a ampliar en un 40% su capital en la Bolsa brasileña. Pero el mes pasado, el enorme recurso a los mercados de la petrolera brasileña de mayoría estatal Petrobras dejó poco espacio para tal operación. De todos modos, la petrolera española ha logrado con su alianza con Sinopec una valoración de sus activos similar a la de Petrobras.
La duda de los analistas radica ahora en si Repsol repartirá un dividendo extraordinario, pues este depende de que se concrete la una y otra vez retrasada venta de otro 35% de YPF. En febrero de 2008, Repsol financió a Petersen, el grupo que pertenece a la familia Eskenazi y que mantiene excelentes relaciones con los Kirchner, para que le comprara el 14,9% de YPF. Los Eskenazi tienen hasta febrero de 2012 la opción de compra de otro 10%, pero los analistas opinan que por ahora no la ejercerán. Tampoco prevén que Repsol venda rápido en la Bolsa argentina el otro 20%. Otra opción demorada es la transferencia de esta parte a inversores institucionales argentinos, ya sean privados o provincias con recursos petroleros.
El propio Brufau admitió que resultaría más fácil buscar fondos fuera de Argentina para ese 20%, pero que él apuesta por una mayor "argentinización" del capital de YPF, y para eso hay que tener paciencia, dado el bajo desarrollo del mercado de capitales de Argentina. Sucede que Brufau está encantado con la alianza con los Eskenazi. Desde que se concretó, YPF se ha liberado de la mayoría de las restricciones de hecho que le imponía el Gobierno argentino a los aumentos de precios de los combustibles. "Este socio local nos permitió tener la simbiosis perfecta entre una compañía global y un socio local apegado al país", señaló Brufau en su discurso en la Cámara de Comercio.
YPF, no obstante, no quiere apegarse tanto a Argentina. Cuando Repsol vendió el 14,9% de la misma a Petersen, YPF se había desprendido de todos sus activos en el resto de Latinoamérica. Sin embargo, ahora está volviendo a adquirir campos fuera. En enero logró un área en Uruguay en sociedad con Petrobras y la portuguesa GALP. En agosto ganó una subasta por otra área en Colombia en alianza con la estatal colombiana Ecopetrol y con Repsol. La semana pasada se conoció que va a explorar otro campo en Guyana junto con Repsol y la británica Tullow.
En el grupo español explican que la relación con YPF ya no es la de una casa matriz con su subsidiaria, sino con una empresa participada, como les ocurre con Gas Natural. YPF tendrá su propio desarrollo. Una y otra se irán presentando en distintas subastas de áreas de exploración y en algunos casos se aliarán. YPF tiene la mira puesta en EE UU, Brasil y Chile. Su consejero delegado, Sebastián Eskenazi, pretende que el negocio internacional suponga la mitad de su facturación, en lugar del 30% actual.
Deutsche Bank opina que Argentina sigue suponiendo riesgos para Repsol por eventuales cambios en las condiciones políticas, económicas y operativas, pero que también representa oportunidades de subidas de precios internos de los combustibles, que aún están por debajo de los de los países vecinos. JP Morgan sugiere que la alianza de Sinopec y Repsol puede abrir la puerta a otros negocios en común, y no solo en Brasil, sino también en YPF. JP Morgan recuerda rumores recientes de que otras petroleras estatales chinas, CNOOC y CNPC, querían comprar YPF, pero advierte de que la acción de oro del Estado argentino hace más probable el ingreso de accionistas locales.
Fuente: El País.

