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Argentina en recesión

A pesar de los esfuezos del gobierno por disimular la situación, vía datos del INDEC, todos los analistas coinciden en que Argentina ya entró en recesión, después de registrar dos trimestres consecutivos de decrecimiento

A pesar de la información dada por el INDEC, mostrando un crecimiento interanual del 2,3% para el primer trimestre del año, todos los estudios serios muestran que hubo un decrecimiento cercano al 2%, aunque hay distintos valores según los consultores.

Técnicamente, cuando un país pasa dos trimestres consecutivos con crecimiento negativo se considera que entró en recesión, y esta parece ser la situación argentina, ya que el último trimestre del año pasado también mostró decrecimiento.

Más allá de los esfuerzos del INDEC por satisfacer los deseos presidenciales, todas las evidencias muestran una retracción importante. Bajó la actividad industrial, mucho más de lo que dice el INDEC, bajó el consumo, cayeron las exportaciones en volúmenes y en facturación por caída de los precios internacionales, mientras la inversión viene en franca retirada, más allá de los anuncios.

Indudablemente, los factores principales que han impactado en la recesión han sido internos. Malas decisiones políticas hicieron que muchos ahorristas dolarizaran sus ahorros, computando una fuga de capitales de más de u$s 23.000 millones en el último año. El problema es que los mismos especialistas calculan que la fuga hacia fin de año sumará unos u$s 13.000 millones adicionales.

La crisis internacional impactó pero no en el sector financiero, sino en el comercio exterior. Todo el sector de bienes transables se ha visto impactado, mientras los servicios, que son los de alguna manera mantienen su tasa de actividad, son los que están alimentando la inflación.

Pero dada la pérdida de credibilidad que se ha ganado el INDEC, aparecen las estimaciones y, en ese sentido, todo es posible. Haciendo un repaso de los pronósticos conocidos en las últimas semanas, aparece un abanico de posibilidades. Desde Miguel Angel Broda, que pronostica una caída del 4%, aparecen otros especialistas como Claudio Loser, que estima una caída del 3%. Orlando Ferreres estimó el retroceso entre 2,6 y 3,8% y Gonzáles Fraga entre 3 y 4%.

Entre los analistas internacionales, Morgan Stanley prevé un retroceso del 4,7%, y siguen JP Morgan (-3%), Deutsche Bank (- 2,5%).

Claro que, para hacer pronósticos, la mayoría espera los resultados de las próximas elecciones, y la mayoría coincide en que, si del resultado surge que el gobierno pierde el manejo de las variables, la caída de la economía podría ser mayor.

Futuro incierto con estanflación

La mayoría de los analistas estima que en 2010 Argentina volverá a la senda del crecimiento, aunque con tasas muy humildes, entre 1 y 2%, a las que Broda califica como de “amarretas”.

Pero el problema es que tanto para este año como para el próximo, los analistas prevén la persistencia de altas tasas de inflación, que rondarían alrededor del 15% (entre 12 y 18% según el analista). Y este es un panorama complejo porque con tasas de inversión en cero y caída del nivelo de actividad, se lesiona el poder adquisitivo del salario pero casi ninguna empresa podrá aumentar sueldos sin reducir sus nóminas. Este datos puede presagiar un escenario de conflictividad social elevado durante todo este año y el próximo.

El impacto en el sector público

En el sector público el impacto ya se está sintiendo. La caída del superávit fiscal es importante. Si bien marcó un 2,7% de crecimiento respecto del mismo mes del año anterior, si uno lo corrige por inflación, estaría dando una caída cercana al 6%.

El problema ahora para las finanzas públicas en sus tres niveles es que, en tiempos recesivos y con escasez de crédito, la caída de los ingresos del Estado es mayor a la caída de la economía pues muchos contribuyentes se financian postergando el pago de impuestos.

En el plano nacional, mientras se cuente con la caja del Anses, y con las limitaciones a las importaciones, se podrá sobrellevar el problema no sin sobresaltos. El problema grave está en las provincias y municipios.

En estas jurisdicciones también está cayendo la recaudación propia. Para el caso de Mendoza, las estimaciones privadas calculan una caída del nivel de actividad superior al 3%, mientras se estima que el déficit podría llegar a 700 millones de pesos.

En fuentes del gobierno admiten el problema y, salvo que medie un milagro, todos creen que no habrá más remedio que recurrir a la emisión de un bono en el segundo semestre para hacer frente al pago de proveedores. Este escenario, seguramente, afectará el cumplimiento de muchos programas, hará caer la inversión y acelerará la caída del nivel de actividad. Mendoza también está en recesión.