"Revolution": Anticapitalistas atacaron el corazón financiero de Londres
Miles de manifestantes antisistema tomaron hoy bajo esa consigna y durante horas el centro financiero de Londres en el marco de una protesta contra el capitalismo que terminó con enfrentamientos con la policía, violencia, heridos y más de una decena de detenidos.
"Revolution". Miles de manifestantes antisistema tomaron hoy bajo esa consigna y durante horas el centro financiero de Londres en el marco de una protesta contra el capitalismo que terminó con enfrentamientos con la policía, violencia, heridos y más de una decena de detenidos.
Tras romper las ventanas del establecimiento, algunos manifestantes lograron entrar en una sucursal del Royal Bank of Scotland a la que hoy no habían acudido a trabajar sus empleados ante manifestación convocada.
Impresoras, ordenadores y otros objetos volaron hacia la calle un día antes del inicio en la capital británica de la cumbre del G20, en la que los líderes políticos intentarán hallar el camino de salida de la actual crisis económica.
Ya lo habían intentado con el Banco de Inglaterra, símbolo del capitalismo contra el que protestaban, pero las fuerzas de seguridad habían logrado impedir su acceso.
Puños en alto, aplausos, cánticos, provocaciones a los agentes de policía y llamadas a quemar el banco central habían advertido ya horas antes de lo que podía pasar, junto al lanzamiento de objetos contra agentes y fotógrafos y a los momentos tensos entre unos y otros.
Aunque muchos de estos variados grupos antisistema habían renunciado a priori a utilizar la violencia, las fuerzas de seguridad contaban ya desde ayer con la posibilidad de que los más radicales tratasen de reventar la manifestación y protagonizar altercados importantes en una zona de Londres que hoy se asemejaba a una fortaleza.
La capital británica cuenta estos días con 5.000 agentes desplegados para velar por la ciudad de los ciudadanos y de los jefes de Estado presentes en Londres, entre ellos el presidente norteamericano, Barack Obama.
Jóvenes y no tan jovénes habían partido por la mañana de varios puntos, como Cannon Street, Liverpool Street, Moogate y London Bridge, para confluir después ante el Banco de Inglaterra. El cantante de rock y activista de la izquierda Billy Bragg estuvo entre ellos.
El número de causas representadas fue alto: banderas palestinas, del Tíbet, grupos ecologistas defendiendo el medio ambiente, pancartas con el lema "Abolid el dinero", otras llamando a "arrestar a los criminales de guerra"... Prácticamente todas las causas se dieron cita en la City.
Crestas de colores, cazadoras de cuero, ropa hippy y alternativa, capuchas y también disfraces ridiculizando a los banqueros... La estética dominante hoy en la City londinense fue completamente distinta a la habitual.
No se vieron ejecutivos caminando por la zona ocupada por los antisistema. Y si había alguno, tampoco fue reconocible, ya que la recomendación era hoy vestir de sport, sin corbata ni chaqueta, para evitar problemas con ellos.
"Los consumidores dan asco", gritaron algunos manifestantes en consonancia con sus pancartas mientras se manifestaban en una zona con conocidas tiendas de lujo que hoy habían decidido cerrar sus puertas.
Los comercios de la zona habían sido asegurados previamente con placas sobre los escaparates para evitar desperfectos en caso de que la ira se desbordase. Y cerca de ellos se situaron decenas de policías en hileras, reconocibles a distancia por las chaquetas amarillas.
La policía antidisturbios se vio obligada a intervenir tras la irrupción en la sucursal del Royal Bank of Scotland, una de las entidades financieras en el ojo del huracán después de que el año pasado registrase un récord de pérdidas pese al que su ex presidente obtuvo una jubilación millonaria.
"The people united will no be defeated" (el pueblo unido no será vencido), corearon durante las protestas.
Aunque muchos de estos variados grupos antisistema habían renunciado a priori a utilizar la violencia, las fuerzas de seguridad contaban ya desde ayer con la posibilidad de que los más radicales tratasen de reventar la manifestación y protagonizar altercados importantes en una zona de Londres que hoy se asemejaba a una fortaleza.
La capital británica cuenta estos días con 5.000 agentes desplegados para velar por la ciudad de los ciudadanos y de los jefes de Estado presentes en Londres, entre ellos el presidente norteamericano, Barack Obama.
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El número de causas representadas fue alto: banderas palestinas, del Tíbet, grupos ecologistas defendiendo el medio ambiente, pancartas con el lema "Abolid el dinero", otras llamando a "arrestar a los criminales de guerra"... Prácticamente todas las causas se dieron cita en la City.
Crestas de colores, cazadoras de cuero, ropa hippy y alternativa, capuchas y también disfraces ridiculizando a los banqueros... La estética dominante hoy en la City londinense fue completamente distinta a la habitual.
No se vieron ejecutivos caminando por la zona ocupada por los antisistema. Y si había alguno, tampoco fue reconocible, ya que la recomendación era hoy vestir de sport, sin corbata ni chaqueta, para evitar problemas con ellos.
"Los consumidores dan asco", gritaron algunos manifestantes en consonancia con sus pancartas mientras se manifestaban en una zona con conocidas tiendas de lujo que hoy habían decidido cerrar sus puertas.
Los comercios de la zona habían sido asegurados previamente con placas sobre los escaparates para evitar desperfectos en caso de que la ira se desbordase. Y cerca de ellos se situaron decenas de policías en hileras, reconocibles a distancia por las chaquetas amarillas.
La policía antidisturbios se vio obligada a intervenir tras la irrupción en la sucursal del Royal Bank of Scotland, una de las entidades financieras en el ojo del huracán después de que el año pasado registrase un récord de pérdidas pese al que su ex presidente obtuvo una jubilación millonaria.
"The people united will no be defeated" (el pueblo unido no será vencido), corearon durante las protestas.


