Apelar al consenso para hacer frente a la crisis
La contundente señal de la presidenta Cristina Kirchner hacia el sector agropecuario y la convocatoria al Consejo Económico y Social, reflejan el convencimiento de la Casa Rosada de que serán necesarios grandes consensos para afrontar la peor crisis mundial desde la Segunda Guerra.
El tiempo dirá si el gesto de la jefa de Estado de asistir a la reunión con la Mesa de Enlace fue obra de la necesidad de no seguir abriendo frentes de tormenta en el año electoral, o un convencimiento de que con la confrontación permanente será casi imposible ponerle el pecho a un tembladeral que se agrava día a día.
Hasta el ex presidente Néstor Kirchner, un duro entre los duros, reconoció el gesto de la dirigencia agropecuaria de suscribir acuerdos con la Casa Rosada a pesar de que cuestiones de fondo, como la baja de las retenciones a la soja, se mantienen.
Desde el gobierno se entendió que seguir tensando la cuerda con el campo era contraproducente en medio de la sequía de divisas que comenzó a notarse con fuerza en el último mes, producto de la pronunciada baja en las exportaciones.
Y desde la conducción del agro comprendieron que los cortes de ruta y las diatribas permanentes conducirían a un callejón sin salida, en un juego de suma cero donde todos terminan perjudicados.
Los sectores más duros de la dirigencia agraria, desde el entrerriano Alfredo de Angeli hasta los poderosos ganaderos de CARBAP, rechazan el acuerdo con el Gobierno, porque consideran que se debía llevar el conflicto hasta el borde para después negociar con más fuerza.
No advirtieron que desde el multitudinario acto en el Monumento a los Españoles, el escenario político y económico cambió, y que socialmente la protesta agropecuaria ya no tiene la misma adhesión.
La gente está muy preocupada por cómo la impactará esta crisis fenomenal que obliga a barajar y dar de nuevo, y en ese escenario razona que más conflicto sólo traerá consecuencias negativas.
Es por eso que todos los actores deberán acostumbrarse a abogar por la búsqueda de consensos, y la oposición política ubicarse en este nuevo escenario si pretende hacer un buen papel en las legislativas de octubre próximo.
El tiempo dirá si el gesto de la jefa de Estado de asistir a la reunión con la Mesa de Enlace fue obra de la necesidad de no seguir abriendo frentes de tormenta en el año electoral, o un convencimiento de que con la confrontación permanente será casi imposible ponerle el pecho a un tembladeral que se agrava día a día.
Hasta el ex presidente Néstor Kirchner, un duro entre los duros, reconoció el gesto de la dirigencia agropecuaria de suscribir acuerdos con la Casa Rosada a pesar de que cuestiones de fondo, como la baja de las retenciones a la soja, se mantienen.
Desde el gobierno se entendió que seguir tensando la cuerda con el campo era contraproducente en medio de la sequía de divisas que comenzó a notarse con fuerza en el último mes, producto de la pronunciada baja en las exportaciones.
Y desde la conducción del agro comprendieron que los cortes de ruta y las diatribas permanentes conducirían a un callejón sin salida, en un juego de suma cero donde todos terminan perjudicados.
Los sectores más duros de la dirigencia agraria, desde el entrerriano Alfredo de Angeli hasta los poderosos ganaderos de CARBAP, rechazan el acuerdo con el Gobierno, porque consideran que se debía llevar el conflicto hasta el borde para después negociar con más fuerza.
No advirtieron que desde el multitudinario acto en el Monumento a los Españoles, el escenario político y económico cambió, y que socialmente la protesta agropecuaria ya no tiene la misma adhesión.
La gente está muy preocupada por cómo la impactará esta crisis fenomenal que obliga a barajar y dar de nuevo, y en ese escenario razona que más conflicto sólo traerá consecuencias negativas.
Es por eso que todos los actores deberán acostumbrarse a abogar por la búsqueda de consensos, y la oposición política ubicarse en este nuevo escenario si pretende hacer un buen papel en las legislativas de octubre próximo.
El dólar se empezó a mover
El menor ingreso de divisas tuvo su correlato en la cotización del dólar, que comenzó a subir en forma sostenida y va rumbo a los 3,70 pesos.
Los exportadores y algunos sectores industriales ven con buenos ojos esta suba, porque les preocupa la ganancia de competitividad que tuvo Brasil.
Pero el Gobierno también la alienta, porque no puede permitirse un freno de las exportaciones.
Igual, Martín Redrado dejó en claro que no admitirá subas bruscas en la divisa, y por eso jugó fuerte a mitad de semana, poniendo sobre la mesa de cambios 100 millones de dólares cuando intuyó una jugada para llevar la divisa al escalón de 3,80 pesos.
El acuerdo con el campo liberará rápido ingresos por unos 300 millones de dólares en exportaciones de carnes, y si el gobierno logra convencer a los productores de que vendan unos 5,5 millones de toneladas de soja, sumará otros 1.800 millones.
Esos fondos será clave para robustecer las cuentas públicas en los próximos meses, donde la Casa Rosada deberá evidenciar fortaleza porque, se espera, comenzarán a arreciar las cifras negativas.
El menor ingreso de divisas tuvo su correlato en la cotización del dólar, que comenzó a subir en forma sostenida y va rumbo a los 3,70 pesos.
Los exportadores y algunos sectores industriales ven con buenos ojos esta suba, porque les preocupa la ganancia de competitividad que tuvo Brasil.
Pero el Gobierno también la alienta, porque no puede permitirse un freno de las exportaciones.
Igual, Martín Redrado dejó en claro que no admitirá subas bruscas en la divisa, y por eso jugó fuerte a mitad de semana, poniendo sobre la mesa de cambios 100 millones de dólares cuando intuyó una jugada para llevar la divisa al escalón de 3,80 pesos.
El acuerdo con el campo liberará rápido ingresos por unos 300 millones de dólares en exportaciones de carnes, y si el gobierno logra convencer a los productores de que vendan unos 5,5 millones de toneladas de soja, sumará otros 1.800 millones.
Esos fondos será clave para robustecer las cuentas públicas en los próximos meses, donde la Casa Rosada deberá evidenciar fortaleza porque, se espera, comenzarán a arreciar las cifras negativas.
La discusión que viene
Justamente ese complejo escenario que se abrirá al calor de los números negativos esperados en la economía, llevará al Gobierno a acelerar la convocatoria al Consejo Económico y Social.
Allí se buscar sentar las bases de los consensos necesarios que permitan definir cuál será la estrategia para afrontar la etapa más severa de la crisis esperada hacia mediados de año.
Casi medio de centenar de referentes del mundo del trabajo y del empresariado se sentarán a discutir en esa mesa de negociación, y la cuestión salarial y de cómo paliar despidos y suspensiones absorberá buena parte del debate.
El gobierno deberá hacer malabarismo para evitar que se desmadre la discusión y la convocatoria al Consejo se convierta en una suerte de paritaria alternativa.
En el marco de ese cuerpo, habrá fuerte presión empresaria para lograr que se ponga límite a los reclamos salariales ofreciendo a cambio mantener las fuentes laborales.
Pero la gran duda es si ese Consejo encontrará caminos para amortiguar el impacto del vendaval que viene.
Allí se buscar sentar las bases de los consensos necesarios que permitan definir cuál será la estrategia para afrontar la etapa más severa de la crisis esperada hacia mediados de año.
Casi medio de centenar de referentes del mundo del trabajo y del empresariado se sentarán a discutir en esa mesa de negociación, y la cuestión salarial y de cómo paliar despidos y suspensiones absorberá buena parte del debate.
El gobierno deberá hacer malabarismo para evitar que se desmadre la discusión y la convocatoria al Consejo se convierta en una suerte de paritaria alternativa.
En el marco de ese cuerpo, habrá fuerte presión empresaria para lograr que se ponga límite a los reclamos salariales ofreciendo a cambio mantener las fuentes laborales.
Pero la gran duda es si ese Consejo encontrará caminos para amortiguar el impacto del vendaval que viene.

