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Urgencias económicas en la campaña electoral

En el Gobierno creen hace rato que el enfrentamiento con el campo no tiene salida, porque es impensable bajar retenciones que se necesita más que nunca para sostener un superávit fiscal, que se debilita a medida que cae la recaudación por la baja en la actividad económica.
Cuidar la caja y evitar que la crisis se lleve puesto al modelo productivo. Foto: Télam
Cuidar la caja y evitar que la crisis se lleve puesto al modelo productivo. Foto: Télam
Cuidar la caja, incentivar la obra pública en el conurbano y evitar que la crisis se lleve puesto al modelo productivo son los ejes del plan de contingencia pensado desde la Residencia de Olivos, con el sello de un matrimonio Kirchner, decidido a jugarse entero en los comicios del 28 de junio, convencido de que la economía desempeñará un rol clave en esas elecciones.
  
En la Casa Rosada creen hace rato que el enfrentamiento con el campo no tiene salida, porque es impensable bajar retenciones en momentos en que se necesita más que nunca sostener un superávit fiscal, que se debilita a medida que se resiente la recaudación por la caída en la actividad económica.
  
Pero, también en la Mesa de Enlace se convencieron hace rato de que, al fragor de la campaña electoral, será imposible encontrar avances por el lado de las retenciones.
  
Por ello, el martes buscarán mantener una nueva reunión con los ministros Florencio Randazzo y Débora Giorgi, y aceptarán la idea de avanzar en temas vinculados con la ganadería, la lechería, el trigo y las economías regionales, y dejar los derechos a la exportación bajo un paraguas.
  
Tras una semana de huelga que se sintió en especial en el Mercado de Liniers, la cúpula de la Mesa de Enlace es consciente de que no tiene margen político para lanzar un nuevo paro en el corto plazo.
  
Fue notorio que este séptimo paro tuvo menor presencia en las rutas por parte de los productores, desgastados por una modalidad de protesta que lleva más de un año.
  
El fallido intento de tratar un proyecto de rebaja de las retenciones en el Congreso también fue una señal de debilidad, más allá de los 108 legisladores que, según machacan desde la Mesa de Enlace, lograron reunirse en su momento.
  
Igual, hay cierta expectativa de dirigentes como Hugo Biolcati y Eduardo Buzzi por la reunión que intentarán mantener el martes con funcionarios.
  
Es que esperan recibir alguna señal del por ahora ministro del Interior, Florencio Randazzo, un hombre al que el mundo político ubica en la Jefatura de Gabinete tras las elecciones del 28 de junio.
  
Dirigentes con acceso a la Casa Rosada dan por hecho que Sergio Massa dejará su cargo para volver a la Intendencia de Tigre, porque Kirchner ya no quiere su continuidad en el cargo y casi no participa de decisión alguna.
  
En cambio, el ex presidente elogia el rol cumplido por Randazzo, por ejemplo, en la negociación con el campo, y la dureza política mostrada por el funcionario oriundo de Chivilcoy a la hora de cruzarse con los hombres de campo.
  
Para Kirchner, la dirigencia agropecuaria constituye una "oligarquía" que busca la "destitución" del gobierno de su esposa Cristina para imponer en el gobierno a Julio Cobos, y por eso no quiere "tibios" para la batalla que viene.
  
Eso es lo que piensa el jefe del PJ y ya lo dijo a los cuatro vientos, por lo que no dará marcha atrás en su postura.

Dólar y recesión

Pero los problemas del gobierno no pasan sólo por las elecciones del 28 de junio próximo.
  
Para los comicios faltan tres meses, en los cuales se sentirá con mucha fuerza la recesión mundial y seguirán muy firmes las presiones sobre el dólar, al que muchos ya imaginan por encima de los 4 pesos en el segundo semestre del año.
  
Lo que más preocupa al Gobierno nacional es que el empleo se empezó a resentir de manera visible y las suspensiones comenzaron a trocar en despidos. Ya no se puede disimular.
  
El ministro de Trabajo, Carlos Tomada, admitió un "leve crecimiento de los despidos" y dijo que el Gobierno busca evitar que se generalice una tendencia en ese sentido.
  
Pero, en la Casa Rosada saben que con voluntarismo sólo no alcanzará para evitar los despidos que puede provocar la crisis.
  
Tampoco alcanzará con la estrategia de presionar a las empresas para evitar que se produzcan cesantías.
  
Según un dato que maneja el Ministerio de Trabajo, la presión oficial logró que más del 50 por ciento de las empresas diesen marcha atrás con los despidos.
  
La pregunta es si, en este escenario, alcanzará con esos "esfuerzos" de la Casa Rosada para que la recesión no termine complicando el escenario electoral.
  
La advertencia de Kirchner a los empresarios fue muy clara: "Si tienen que ganar menos, ganen menos, pero ni un solo despido en la Argentina".