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La leyenda de Wall Street lucha por sobrevivir


Los días de la tradicional casa Lehman Brothers, de 158 años, parecen contados. En una amarga carrera contra el tiempo, este pilar de Wall Street busca con ayuda del gobierno estadounidense un comprador que la rescate posiblemente este fin de semana. De lo contrario, el cuarto mayor banco de inversiones estadounidense se vería amenazado por el hundimiento, con consecuencias inimaginables para los mercados financieros mundiales.

Los acontecimientos se sucedieron cada vez más rápido. Después de una pérdida récord informada a mediados de la semana, el jefe de Lehman desde hace 14 años, Richard Fuld, quiso separar importantes secciones de la empresa y venderlas. "Demasiado tarde", lo criticaron los analistas, dado que los acuerdos aún no fueron negociados. Rápidamente las acciones de Lehman volvieron a bajar rápidamente. Desde principios de año perdieron más del 90 por ciento de su valor bursátil.

El destino del banco afecta a todo el sector. Los tres hermanos Lehman, alemanes, llegaron a mediados del siglo XIX a Estados Unidos y formaron en 1850 en base a una tienda de almacenes la empresa Lehman Brothers, uno de los nombres más antiguos en Wall Street. Sin embargo, más allá de la tradición, un operador burstátil explica: "Los inversores perdieron toda confianza".

Lehman perdió gran cantidad de crédito entre sus clientes y los alrededor de 25.000 empleados, y aceleró de esta forma la espiral descendente. Muchos trabajadores ya parten de la base de una fusión. Cuando hace medio año el gigante financiero J.P.Morgan Chase adquirió el banco de inversión Bear Stearns a un precio ridículo, la mitad de los empleados perdió el trabajo. "Acá todos caminan como aturdidos". dijo un empleado de Lehman a "The New York Times", que no da su nombre al igual que el resto de sus colegas por temor a perder el empleo.

Así como a Lehman se le va acabando el tiempo, la lista de posibles "salvadores" se va acortando. Como compradores quedan en la lista el Bank of America y la británica Barclays Bank. Muchos otros están demasiado hundidos en la crisis, mientras que otros escapan al riesgo. La mayoría pide ayuda estatal. El gobierno y la Reserva Federal están de nuevo ante una encrucijada: ¿ayudar o, ante la duda, dejar morir?

La venta de Bear Stearns fue asegurada por la Reserva Federal con 29.000 millones de dólares. Para el salvataje de las financieras dedicadas a las hipotecas Fannie Mae y Freddie Mac a principios de esta semana se trató de 200.000 millones de dólares. Las dos veces, el ministro de Finanzas Henry Paulson y el jefe de la Reserva Federal, Ben Bernanke, defendieron la intervención afirmando que sino los riesgos serían aún mayores para los mercados del mundo. Esta vez, dudan por temor a un barril son fondo. El riesgo es que todas las grandes empresas en problemas empiecen a pedir ayuda del Estado.

Entre los competidores Goldman Sachs, Morgan Stanley y Merrill Lynch no hay alegría por la desgracia ajena. Con Lehman, ya son dos de los cinco grandes bancos de inversión estadounidenses los que caen víctimas de la crisis. Ahora, el alguna vez festejado modelo de los bancos de inversión, considerado fuente de ganancias millonarias en comparación con los bancos comerciales, está bajo fuertes críticas.

Justamente, Lehman Brothers estaba fuertemente comprometido con las hipotecas subprime (de alto riesgo), y ahora lo paga caro. El legendario multimillonario Warren Buffett dijo con sarcasmo: "Hay algo como una justicia poética: las personas que prepararon esta limonada envenenada terminaron bebiendo bastante de ella".