Ahora las provincias generan inflación
Ante la disminución del ritmo de crecimiento de sus ingresos pero el mayor ritmo de los gastos, muchas provincias están aumentando impuestos, que terminan retroalimentando la inflación.
Las provincias se encuentran en medio de una compleja situación financiera, cuya posible resolución les traerá consecuencias, probablemente, peor que las que deben enfrentar hoy.
Durante el primer tramo de Néstor Kirchner, y de la mano de la reactivación económica y el mayor nivel de empleo, las provincias tuvieron un fuerte incremento de la recaudación propia y de la que llegaba por coparticipación. En esos tiempos, la mayoría ostentó superávit que han sido récord.
Pero el gobierno nacional, además, impuso retenciones, que no se distribuyen, y eso le dio recursos para hacer algunos ajustes salariales, que comenzaron a complicar a las provincias.

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Atrás quedó el compromiso de que el 34% de los ingreso nacionales deberían ser distribuidos. La participación de las jurisdicciones federales ha caído a un nivel cercano al 24% y sus gastos crecen en proporción mayor a sus ingresos.
Desde 2005 la situación se ha venido deteriorando, pero en 2008 el problema ha sido extremo. Las provincias registran menor crecimiento de sus ingresos propios y de los provenientes de la coparticipación por efecto de la desaceleración económica. Pero, además, sus gastos crecen impactados por la inflación.
En 1993, las provincias firmaron con la Nación el “Pacto Federal para el Empleo, la Producción y el Crecimiento”, que implicaba que las provincias eliminarían impuestos distorsivos, como sellos, y recorrerían un camino tendiente a hacer desparecer el impuesto a los ingresos brutos.
La primera medida de compromiso, fue disponer tasa cero para actividades primarias e industriales y de la construcción de viviendas, así como exceptuar de impuestos a las actividades financieras. También se asumía el compromiso de poner topos al impuesto inmobiliario, para que superara el 1,5%, en el caso de los urbanos.
Como medida compensatoria, se proponía que las provincias aumentaran alícuotas de impuestos para actividades de comercio y servicios. La Nación, a su vez, se comprometió a aumentar el piso de la coparticipación primaria.
Este esquema hasta ahora funcionó, pero la crisis desencadenada en 2008, obligó a muchas jurisdicciones a revisar su situación Y así, muchas han dispuesto la eliminación de tasas cero y, en algunos casos, aumentos de los impuestos a las actividades de comercio y servicio.
Por estos días, Córdoba han dispuesto la eliminación de la tasa cero para las actividades industriales de construcción A su vez, aumenta la alícuota a comercios mayoristas al 3% y a minoristas al 4%. Buenos Aires ha hecho extensivo el gravamen a grandes industrias y grandes comercios. Pero además, extendió del 1,5% al 3% el impuesto a los ingresos brutos a industrias que fabriquen en otra jurisdicción pero vendan esa provincia.
Por su parte, Misiones aprobó una reforma fiscal que elevó la alícuota de Ingresos Brutos abonada por entidades financieras, hipermercados, telefónicas y fábricas de pasta celulósica y papel.
Según el informe de la consultora Economía & Regiones, que dirige Rogelio Frigerio, Santa Fe y Neuquén están prontas a mandar a sus legislaturas propuestas con medidas similares.
El problema es que todos estos aumentos de impuestos generan dos consecuencias directas. La primera, es inflación, porque los alimentos se trasladan a los costos y de ahí a los precios en efecto cascada, lo que agrava el problema ya existente. La segunda consecuencia, es que tiende a desalentar las inversiones, lo que, finalmente, agravará los problemas de la provincia.
¿Qué hará Mendoza?
En la provincia se están estudiando diversas alternativas, aunque dependerá de la decisión política del gobernador Jaque para saber cuál será el camino a elegir.
El dilema es complejo, pero son conscientes que necesitan aumentar los ingresos, porque la coparticipación no crecerá al mismo ritmo y -probablemente- los ingresos propios se vean también complicados. Por ahora, la única solución a mano parecería ser suspender obras públicas.
Otro problema para Mendoza es el entorno competitivo. Si se elimina la tasa cero y se recurre a aumentos de algunas alícuotas de otros impuestos, la provincia puede quedar en desventaja frente a los vecinos, como San Juan y San Luis que, por distintas razones, gozan de una situación financiera mucho más cómoda y no dudarán en aprovechar la ventaja si se diera.
Además, los gobernadores de San Juan y San Luis han mostrado ser astutos jugadores que disfrutarían mucho ganándole inversiones a Mendoza. Hay que mirar para todos lados antes de hacer un movimiento. Pero cuidado, como dice el refrán, cocodrilo que se duerme, es cartera.
En 1993, las provincias firmaron con la Nación el “Pacto Federal para el Empleo, la Producción y el Crecimiento”, que implicaba que las provincias eliminarían impuestos distorsivos, como sellos, y recorrerían un camino tendiente a hacer desparecer el impuesto a los ingresos brutos.
La primera medida de compromiso, fue disponer tasa cero para actividades primarias e industriales y de la construcción de viviendas, así como exceptuar de impuestos a las actividades financieras. También se asumía el compromiso de poner topos al impuesto inmobiliario, para que superara el 1,5%, en el caso de los urbanos.
Como medida compensatoria, se proponía que las provincias aumentaran alícuotas de impuestos para actividades de comercio y servicios. La Nación, a su vez, se comprometió a aumentar el piso de la coparticipación primaria.
Este esquema hasta ahora funcionó, pero la crisis desencadenada en 2008, obligó a muchas jurisdicciones a revisar su situación Y así, muchas han dispuesto la eliminación de tasas cero y, en algunos casos, aumentos de los impuestos a las actividades de comercio y servicio.
Por estos días, Córdoba han dispuesto la eliminación de la tasa cero para las actividades industriales de construcción A su vez, aumenta la alícuota a comercios mayoristas al 3% y a minoristas al 4%. Buenos Aires ha hecho extensivo el gravamen a grandes industrias y grandes comercios. Pero además, extendió del 1,5% al 3% el impuesto a los ingresos brutos a industrias que fabriquen en otra jurisdicción pero vendan esa provincia.
Por su parte, Misiones aprobó una reforma fiscal que elevó la alícuota de Ingresos Brutos abonada por entidades financieras, hipermercados, telefónicas y fábricas de pasta celulósica y papel.
Según el informe de la consultora Economía & Regiones, que dirige Rogelio Frigerio, Santa Fe y Neuquén están prontas a mandar a sus legislaturas propuestas con medidas similares.
El problema es que todos estos aumentos de impuestos generan dos consecuencias directas. La primera, es inflación, porque los alimentos se trasladan a los costos y de ahí a los precios en efecto cascada, lo que agrava el problema ya existente. La segunda consecuencia, es que tiende a desalentar las inversiones, lo que, finalmente, agravará los problemas de la provincia.
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Además, los gobernadores de San Juan y San Luis han mostrado ser astutos jugadores que disfrutarían mucho ganándole inversiones a Mendoza. Hay que mirar para todos lados antes de hacer un movimiento. Pero cuidado, como dice el refrán, cocodrilo que se duerme, es cartera.

