|
Las tarjetas de crédito, el nuevo rostro del terremoto financiero
Las deudas no saldadas generarán a las compañías de tarjetas de crédito en 2008 pérdidas por 41.000 millones de dólares, y la cifra podría duplicarse hasta los 96.000 millones el año que viene, según la asesoría Innovest. Jamie Dimon, director ejecutivo de J.P. Morgan Chase, resume en una fórmula la situación del mercado de crédito: "El que no tenga miedo, está loco".
Un nuevo frente de tormenta amenaza con empeorar la catástrofe de los mercados financieros de todo el mundo: los ciudadanos estadounidenses acumulan una enorme suma de deuda en tarjetas de crédito, y su pago se vuelve cada vez más difícil.
La situación remite directamente al inicio de la crisis: la deuda de las tarjetas se vendió durante largo tiempo como valores en todo el mundo, tal como ocurrió con las llamadas hipotecas basura que desencadenaron las turbulencias.
Ante la nueva amenaza, el gobierno estadounidense enfrenta un delicado ejercicio de equilibrio: por un lado fija diques de contención para evitar una nueva ola de ceses de pago, pero por el otro debe seguir impulsando el gasto para revertir la entrada de la economía en recesión.
Las cifras hablan por sí mismas. Los estadounidenses acumulan sólo en tarjetas de créditos y otras formas similares de crédito una montaña de deuda por casi mil millones de dólares, unos 10.000 dólares por familia. Y eso por no mencionar otros créditos contraídos por consumidores por ejemplo para la compra de vehículos, que suman otros 1.600 millones.
La principal economía del mundo depende en más de un 70 por ciento del consumo privado. Y éste funciona en gran parte sobre el principio "compro hoy, pago mañana". Las deuda forma parte del día a día estadounidense tanto como las hamburguesas.
El hecho de que el mercado del crédito de los consumidores amenazara con seguir los pasos del inmobiliario en el camino al colapso hizo sonar las alarmas: el secretario del Tesoro Henry Paulson avanzó -sin mayores precisiones- un cambio de estrategia que desviará miles de millones hacia los hogares: "El paquete de rescate, parte II: tras los bancos, los consumidores", titulan hoy los diarios locales.
Cerca de 300 millones de estadounidenses cuentan con mil millones de tarjetas de crédito. Más de la mitad de los jóvenes de 21 años que terminan la secundaria cuentan con cuatro o incluso más. Y es que, desde que los problemas inmobiliarios impidieron la asunción de nuevos créditos, los estadounidenses acudieron cada vez más al "dinero de plástico".
Como ocurrió con las hipotecas subprime, empresas como Visa, Mastercard, American Express o Discover se ocuparon de atraer clientes con tasas cada vez más bajas. Los primeros problemas, sin embargo, no tardaron en provocar una espiral de aumento en los intereses que en muchos casos superaron el 30 por ciento.
Entre tanto, los clientes están saldando las deudas contraídas con sus tarjetas en un promedio que no llega al 20 por ciento. Muchos dejaron directamente de pagar. La tasa de suspensión subió a un seis por ciento, y "si el desempleo sigue aumentando, el porcentaje podría alcanzar valores récord", advierte Gary Crittenden, director financiero de Citigroup.
Jamie Dimon, director ejecutivo de J.P. Morgan Chase, resume en una fórmula la situación del mercado de crédito: "El que no tenga miedo, está loco".
Las deudas no saldadas generarán a las compañías de tarjetas de crédito en 2008 pérdidas por 41.000 millones de dólares, y la cifra podría duplicarse hasta los 96.000 millones el año que viene, según la asesoría Innovest. El gigante del sector American Express ya sufrió una pronunciada caída en sus beneficios y lleva adelante el recorte de un diez por ciento de sus empleos.
Incluso en un país amante del consumo como Estados Unidos, para muchos ya está bien claro que el nivel de vida y de gasto no puede continuar como hasta ahora.
El propio Departamento del Tesoro ha puesto en marcha un juego en Internet (www.controlyourcredit.gov) para que los ciudadanos aprendan a controlar su deuda y su dinero. Ante el récord de déficit del presupuesto del Estado, no está claro si el propio Paulson ya se ha asomado a jugar alguna partida.
El hecho de que el mercado del crédito de los consumidores amenazara con seguir los pasos del inmobiliario en el camino al colapso hizo sonar las alarmas: el secretario del Tesoro Henry Paulson avanzó -sin mayores precisiones- un cambio de estrategia que desviará miles de millones hacia los hogares: "El paquete de rescate, parte II: tras los bancos, los consumidores", titulan hoy los diarios locales.
Cerca de 300 millones de estadounidenses cuentan con mil millones de tarjetas de crédito. Más de la mitad de los jóvenes de 21 años que terminan la secundaria cuentan con cuatro o incluso más. Y es que, desde que los problemas inmobiliarios impidieron la asunción de nuevos créditos, los estadounidenses acudieron cada vez más al "dinero de plástico".
Como ocurrió con las hipotecas subprime, empresas como Visa, Mastercard, American Express o Discover se ocuparon de atraer clientes con tasas cada vez más bajas. Los primeros problemas, sin embargo, no tardaron en provocar una espiral de aumento en los intereses que en muchos casos superaron el 30 por ciento.
Entre tanto, los clientes están saldando las deudas contraídas con sus tarjetas en un promedio que no llega al 20 por ciento. Muchos dejaron directamente de pagar. La tasa de suspensión subió a un seis por ciento, y "si el desempleo sigue aumentando, el porcentaje podría alcanzar valores récord", advierte Gary Crittenden, director financiero de Citigroup.
Jamie Dimon, director ejecutivo de J.P. Morgan Chase, resume en una fórmula la situación del mercado de crédito: "El que no tenga miedo, está loco".
Las deudas no saldadas generarán a las compañías de tarjetas de crédito en 2008 pérdidas por 41.000 millones de dólares, y la cifra podría duplicarse hasta los 96.000 millones el año que viene, según la asesoría Innovest. El gigante del sector American Express ya sufrió una pronunciada caída en sus beneficios y lleva adelante el recorte de un diez por ciento de sus empleos.
Incluso en un país amante del consumo como Estados Unidos, para muchos ya está bien claro que el nivel de vida y de gasto no puede continuar como hasta ahora.
El propio Departamento del Tesoro ha puesto en marcha un juego en Internet (www.controlyourcredit.gov) para que los ciudadanos aprendan a controlar su deuda y su dinero. Ante el récord de déficit del presupuesto del Estado, no está claro si el propio Paulson ya se ha asomado a jugar alguna partida.