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El vino dejó de ser "la moneda fuerte"

El paro del campo y de diversas exportaciones, la caída de varias empresas, el cupo que determina el Acuerdo Mendoza - San Juan que debe ser revisado, la falta de liquidez en la Zona Este y la presentación en convocatoria de algunas firmas que se repetirá este próximo martes, son los tópicos de un sector en crisis.
Los empresarios reconocen la falta de liquidez imperante.
Los empresarios reconocen la falta de liquidez imperante.
Una de las regiones vitivinícolas más importantes de la Argentina (la Zona Este) atraviesa momentos más que preocupantes.

A la falta de previsión de los gobernantes -locales- no sólo se ha sumado el mal cálculo de los dirigentes que han tomado decisiones de regulación para el futuro del sector erradas sino que ahora, la crisis internacional, ha puesto de manifiesto la fragilidad de un sector que, por ejemplo -su sector Pyme- sufre la cara falta de liquidez del sistema bancario, producida por el temor que ha resultado de la falta de confianza generalizada en el sistema.

En esa región vitivinícola, donde sólo se encuentran –en Mendoza- bodegas de grandes volúmenes, la semana que pasó estuvo signada por el hecho de que los bancos han dejado de recibir cheques de terceros que han sido emitidos desde distintos puntos del país.

Esto ha sido reconocido por Carlos Crotta –un referente de talante de San Martín- y por Jorge Palazzo, ex titular del Centro de Viñateros y Bodegueros del Este y empresario Pyme, quien lo único bueno que reconoce es la reacción de las últimas semanas que ha tenido frente a la grave situación el Estado provincial.

Ambos han reconocido que los cheques de terceros que reciben como forma de pago –a lo sumo a 10 días- por las ventas que realizan por todo el territorio nacional, no están siendo recibidos por los bancos. Mientras Crotta admite que “sólo los cheques de empresas de primera línea son aceptados”, Palazzo confiesa que en su caso “hasta los cheques de firmas de primera línea no son aceptados”.

Es que, al momento de asumir compromisos, la mayoría de los gerentes de bancos de la región –concentrados mayormente en San Martín- levantan el teléfono y se comunican con Buenos Aires para obtener autorización. Claro, en Capital Federal, a 1.100 kilómetros de distancia, lo único que interesa son las garantías. Y a veces no les dice mucho un nombre de quien es conocido en la región y que allí, casi a nivel del mar, es casi un "don nadie".

El problema no es menor, considerando que esta situación, atada a la crisis financiera mundial, está haciendo peligrar la cadena de pagos del sector, que corre el riesgo de cortarse.

Se sabe, además, que el negocio del mosto, intervenido oficialmente hace años por distintos gobiernos de turno –desde 1994- , generó la obligación de diversificar uvas criollas y cerezas -a jugo de uva- por un problema de excedentes. La idea era que no se elaborara más vino que el que consume el mercado interior y que, a su vez, el mosto se transformara en un importante “commoditty”. Un término anglosajón que se aplica a todo producto que se vende a granel.

Ahora, a escasos cuatro meses de la próxima cosecha (2009) –de uvas, claro- y luego de una importante reconversión de frutos comunes por varietales – de unas 57 mil hectáreas-, el asunto excedentario no es el mismo -de antes- y el negocio se ha achicado. A tal punto, que sólo es gobierno de unos pocos.

En ese escenario, el gobierno provincial, aconsejado por distintos influyentes de la industria, sigue insistiendo en un cupo de diversificación que supera un 20% de la producción, en el mejor de los casos.

Por la última determinación, tomada durante la campaña pasada, "el cupo" -gubernamental- obligó a diversificar los usos de la uva –de vino a mosto-trepando hasta un 30%.

Según los mismos empresarios, Crotta y Palazzo, el número ya es "exagerado" y lo único que hace es causar desaciertos en el mercado gracias a la intervención de parte del Estado. 

Tiempo atrás, el "Acuerdo Mendoza – San Juan" era vendido como el "antídoto contra todos los males" de la rentabilidad de la vitivinicultura. Y ahora ya se están sumando cada vez más voces para que el plan interprovincial sea revisado.

Este cronista -en su momento jefe de prensa del Fondo Vitivinícola Mendoza- recuerda las palabras del entonces presidente del Fondo Vitivinícola, Emilio Giaquinta, cuando hablaba de la obligación de diversificar la producción vitivinícola: “El vino vuelve a ser la moneda fuerte de Mendoza”, decía ufanándose de la decisión que rápidamente originó varios juicios por inconstitucionalidad de la norma.

Y la falta de confianza -actual- no sólo se ha producido por los errores de cálculo de los defensores del mosto. Ahora la falta de credibiliad también ha crecido de la mano de empresas "sin experiencia probada en el sector", según Sergio Villanueva (de la Unión Vitivinícola Argentina), como Mundo Orgánico, cuyo propietario -Sebastián Klein- aún no ha confirmado si continuará en el negocio. Esto, a pesar de haber dejado una abultada deuda, contra el Fondo para la Transformación y el Crecimiento de Mendoza –desde donde trabajan para renegociar la deuda- sino también contra los pequeños productores que hace meses confiaron en él.

No sólo en el Este -mendocino- están "calientes" con Klein, sino que muchos productores resignados -y desesperados- han debido cavar pozos para tapar lo -por el hueco financiero- que les dejó el oriundo de Buenos Aires -por Klein-, quien no da la cara ante la prensa que lo ha requerido -telefónicamente- directamente en su bodega -a metros del Hotel Ejército de los Andes- en Guaymallén. "El señor Klein está ocupado, luego lo llamará", es la respuesta que se obtiene ante del requerimiento, primero a través de la telefonista de la bodega y luego de la secretaria privada. Una respuesta más que esperada de parte de quienes se escudan bajo el amparo de la falta de reglamentación legal que castigue la especulación -tal vez premeditada- dentro de un sector vitivinícola virtual que siempre obliga a que paguen los "mismos tontos de siempre".

Pero todo esto, más el problema originado en Estados Unidos, principal mercado del mosto argentino, la caída de rentabilidad en la que ha caído la industria y la incertidumbre sobre la liquidez del sistema, han abonado una desconfianza tal que el vino ha dejado de ser la moneda fuerte de Mendoza.

Sólo se están salvando aquellos bodegueros que poseen mercado en el exterior y que defienden con calidad e inversiones continuas a sus compradores que siguen apostando al vino argentino. Uno de los mejores del mundo, por diversas razones que no son motivo del presente informe.

El paro del campo, la caída de la rentabilidad, los oficiosos de siempre que nunca van presos luego de una convocatoria que voltea siempre a los más chicos de la cadena productiva y la falta de decisiones firmes del gobierno, ha hecho que todo sea cada vez más claro, "incierto" y con menos movimiento comercial.

Sin embargo desde el Fondo para la Transformación y el Crecimiento parecen estar entendiendo el problema y se ha comenzado a separar la paja del trigo. Al parecer, a los productores de tercera generación –no a los nuevos oportunistas como Klein- los asistirán con algunas prórrogas –por los pagos de sus cuotas crediticias- y sólo falta que organizaciones como la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar) luche por endurecer leyes con el fin de que quienes se presentan en convocatoria –a propósito o por un accidente justificado por la oprtunidad- no puedan seguir en el negocio el año que viene y “hasta vayan presos”, resuena con vehemencia de la región del Este mendocino.

Para Crotta, una de las soluciones sería que el cupo de diversificación a mosto sea apenas de un 10% “y que el resto se destine a seguridad”. Bodegas y Viñedos Crotta ha sufrido la inseguridad en carne propia cuando una banda organizada no sólo robó importantes valores sino que hasta hiriò a los guardias que flanquean los portones del Carril Chimba, en Palmira.

Algo parecido expresa Palazzo: “A mi me gustaría poder tener un policía en la puerta de mi casa todas las noches. Pero no puedo, porque debo tener varios cuidando a mi empresa”.

“Ya es necesario que se plantee la necesidad de una mesa nacional para buscar soluciones. Hay que revisar el Acuerdo Mendoza – San Juan y además reflotar el incentivo –olvidado por muchos dirigentes que en su momento llenaron metros de textos en los diarios- por cada litro de vino exportado”, manifiesta Palazzo.

Sin embargo Palazzo reconoce: “El gobierno provincial –por medio del FTyC- se ha puesto las pilas y están insistiendo al gobierno nacional para que pague en término lo que nos debe”, dice en relación a las retenciones por exportaciones que debe en la Zona Este.

Es que Palazzo, hace poco ha recibido una intimación de parte de la AFIP de por unos u$s 6 mil, mientras la Nación le debe unos u$s 250 mil en materia de retenciones. Esto es, el Estado quiere cobrar por la vía legal mientras el mismo Estado debe mucho más que lo que tiene como acreencias.

Luego de que ahora todos se han dado cuenta que nada es seguro y que hasta los principales bancos de Estados Unidos y del Reino Unido han producido tremendo ruido, quizá lleguen los días del negocio real y que por ejemplo, ya sea tiempo de soltarle la mano al mosto para que marche solo, con el consecuente riesgo empresario que debe correr cualquier emprendimiento en estos tiempos capitalistas.

Otro ejemplo de cuentas mal sacadas se verá el próximo martes, cuando se presente en convocatoria la tradicional mostera Coarex, otra firma que hace tiempo viene pasándola mal.