Una jornada para la historia: el día que Gimnasia y Esgrima goleó a Boca en La Bombonera
El 17 de diciembre de 1978, Gimnasia y Esgrima de Mendoza hizo historia al golear 5-1 a Boca Juniors en La Bombonera.
Hay fechas que no se olvidan, que quedan grabadas en la memoria del hincha y en las páginas doradas del fútbol argentino. El 17 de diciembre de 1978 fue una de esas jornadas para Gimnasia y Esgrima. Ese día, en el mítico estadio xeneize, el Lobo del Parque protagonizó una de las victorias más impactantes de su historia y del fútbol mendocino al golear 5-1 a Boca Juniors, entonces campeón de América y del mundo.
En la previa, pocos hubieran imaginado semejante resultado. Boca llegaba con un palmarés imponente: bicampeón de Copa Libertadores y reciente campeón de la Copa Intercontinental, tras humillar al Borussia Mönchengladbach en Alemania. Frente a ellos, Gimnasia, con figuras como Mémoli, Badía, Vicino, Rogel, Muñoz y compañía, parecía encarar un desafío titánico.
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El partido fue parejo y sin quiebres durante el primer tiempo, pero apenas iniciado el complemento llegó el primer impacto: un remate de Gutiérrez que terminó en contra de Miguel Ángel Bordón abrió la cuenta para el Mensana. Poco después, el arquero Espósito se lució deteniendo un penal a Alonso, desatando más ilusión en el banco visitante. Aunque Boca igualó transitoriamente por un gol en contra del Chupete Badía, la historia estaba lejos de terminar ahí.
Video: el día que Gimnasia y Esgrima humilló a Boca en La Bombonera
En menos de dos minutos, Guillermo Berríos convirtió dos penales consecutivos, uno de ellos luego de que Hugo Gatti fuera expulsado por protestar. Con Boca en inferioridad numérica y sin cambios disponibles, el defensor Bordón debió ubicarse como arquero, y el Lobo aprovechó para estirar la diferencia con goles de Raúl Muñoz y Juan Carlos Gutiérrez que cerraron la goleada.
Esa victoria no fue un simple triunfo más: fue un verdadero concierto de fútbol, una exhibición ofensiva de Gimnasia frente a un rival de enorme jerarquía y una historia que el hincha mensana rescata como un símbolo de audacia y espíritu competitivo.
Hoy, cada vez que estos equipos se cruzan en La Bombonera, ese partido legendario vuelve a la memoria como recordatorio de que, en el fútbol, las hazañas quedan para siempre.

