No fue solo empuje: las claves ocultas del triunfo de Godoy Cruz que explican mucho más que el resultado
Ulariaga emocionó, pero Poggi y Gil Romero fueron claves en el juego: equilibrio, inteligencia y control para sostener el triunfo del Expreso.
Godoy Cruz sacó adelante un partido trabajado ante Acasuso y lo hizo con actuaciones individuales que explican el triunfo. Si bien la ovación se la llevó Nahuel Ulariaga —por su historia, su pertenencia y su entrega—, hubo dos nombres que resultaron determinantes en el funcionamiento del equipo: Vicente Poggi y, sobre todo, Gil Romero.
Ulariaga fue el alma del equipo. Corrió cada pelota como si fuera la última, luchó en todos los sectores del campo y fue la bandera del empuje constante. Su premio llegó desde el punto penal, donde abrió el marcador y rompió el partido. Pero su aporte fue mucho más allá del gol: fue energía, presión y compromiso durante los 90 minutos. La ovación del publico en su salida, explica todo.
Ulariaga dejó todo en el triunfo de Godoy Cruz
Vicente Poggi, en tanto, volvió a ser el termómetro del equipo. El uruguayo manejó los tiempos, se movió con inteligencia y, por momentos, se posicionó como un segundo delantero, siempre cerca del área rival. Fue clave para generar juego y sostener el volumen ofensivo del Expreso en los momentos más importantes.
Poggi y Gil Romeros los motores de Godoy Cruz
Sus números reflejan una actuación de alto nivel: 96% de efectividad en pases (51 de 53), 100% de precisión en campo propio, 94% en campo rival y 14 recuperaciones. Además, sumó 11 contribuciones defensivas, con 3 entradas, 4 intercepciones y 4 despejes. En los duelos, ganó 7 de 8 en el suelo y se mostró prácticamente impasable.
Godoy Cruz ganó con fútbol, pero también con carácter.
Y en ese equilibrio, entre la emoción de Ulariaga y el rendimiento de Poggi y Gil Romero, construyó una victoria que vale más que tres puntos.



