Murió Tulio Crespi: seis décadas de autos, carreras y una historia ligada a Fangio
A los 88 años, el histórico constructor dejó una trayectoria marcada por la innovación, el trabajo artesanal y numerosos proyectos que trascendieron las pistas.
Luto en el automovilismo argentino.
Instagram @tulio_crespicompeticionEl automovilismo argentino despide este martes a una de sus figuras históricas. Tulio Crespi murió a los 88 años, después de más de seis décadas vinculadas al diseño, la construcción y la preparación de autos de competición.
Su nombre quedó asociado a una manera particular de entender el automovilismo: desde el trabajo artesanal en los talleres hasta la creación de vehículos que llegaron a competir en distintas categorías y a exhibirse fuera del país. Fue piloto, constructor y preparador, pero también un protagonista de la evolución técnica del deporte motor argentino.
La historia de Crespi comenzó en la década del 60 y tuvo durante años a Buenos Aires como escenario, antes de trasladarse a Balcarce, ciudad en la que instaló su fábrica y desarrolló gran parte de su trayectoria. Su llegada estuvo relacionada con Juan Manuel Fangio, quien tuvo un papel importante en su desembarco en esa localidad.
Los autos que llevaron su apellido
Desde sus primeros talleres surgieron numerosos vehículos de competición, especialmente monopostos, que fueron utilizados por pilotos de distintas generaciones. La marca Crespi se convirtió así en una presencia habitual en categorías de fórmula y también tuvo participación en divisionales como Turismo Carretera y TC2000.
-
Te puede interesar
Atención: cambios en la parrilla de la Fórmula 1 para el GP de Azerbaiyán
Entre sus creaciones más reconocidas estuvieron la Tulia GT y la Tulieta GT, dos modelos que trascendieron las pistas y llevaron el trabajo de Crespi hasta el Salón del Automóvil de París de 1975. La Tulia estaba basada en la mecánica del Torino, mientras que la Tulieta utilizaba componentes de Renault.
Aquella participación internacional representó uno de los momentos más destacados de su carrera. Los vehículos argentinos despertaron interés en Europa y la Tulieta incluso recibió un reconocimiento por su diseño. La experiencia también derivó en un proyecto con Renault que finalmente no llegó a concretarse.
La relación con Fangio fue otro capítulo fundamental de su historia. El quíntuple campeón mundial visitaba su taller y fue quien lo impulsó a instalarse en Balcarce, donde Crespi terminó construyendo la fábrica que se transformó en la base de su actividad durante las décadas siguientes.
Una trayectoria que llegó hasta los últimos años
Crespi mantuvo el vínculo con los autos durante prácticamente toda su vida. Incluso en sus últimos años continuó participando de proyectos junto a sus hijos, entre ellos la construcción de vehículos y réplicas destinadas a una producción audiovisual sobre Ayrton Senna, lo que permitió que el trabajo realizado en Balcarce volviera a tener proyección internacional.
Su trayectoria también fue reconocida institucionalmente. En junio de 2024, la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires lo distinguió como Personalidad Destacada en el ámbito del Deporte por su dedicación y contribución al automovilismo argentino.
A lo largo de más de 60 años, el apellido Crespi quedó ligado a miles de historias de pilotos, talleres y competencias. Su fábrica de Balcarce fue mucho más que un lugar de producción: se convirtió en parte de la identidad del automovilismo nacional.
Antes de su fallecimiento, además, Tulio Crespi preparó un mensaje de despedida para su familia, sus trabajadores, los pilotos y el ambiente del automovilismo, en el que repasó distintos momentos de su vida y dejó sus últimas palabras para quienes continuarán con su legado.
Con su muerte, el automovilismo argentino pierde a uno de sus constructores más reconocidos, un hombre cuya obra atravesó generaciones y cuyo apellido quedó definitivamente asociado a los autos de carrera del país.




