Lo bueno y lo malo del ascenso mendocino: alegrías que ilusionan y señales que encienden alarmas
Huracán festejó y trajo calma, Maipú suma y crece. Pero Godoy Cruz no reacciona y FADEP no arranca pese a la inversión.
El fin de semana dejó sensaciones cruzadas para los equipos mendocinos en el ascenso. Hubo festejos necesarios, señales de recuperación, y también rendimientos que encienden alarmas. Ascenso, el equipo que ilusiona y el que preocupa.
La nota positiva se la llevó Huracán Las Heras. El Globo consiguió su primer triunfo en el Federal A y nada menos que en el duelo mendocino ante Atlético Club San Martín. Más allá de los tres puntos, el dato no menor fue el desarrollo del partido: sin incidentes, en paz y con el fútbol como protagonista. Un paso adelante dentro y fuera de la cancha que lo mantiene expectante.
Otras realidades del ascenso mendocino
También hay que marcar lo de Deportivo Maipú, que empieza a mostrar signos de reacción. Tras el triunfo en el debut de Echevarría ante Colegiales, el Cruzado sumó un empate sin goles en Paraná frente a Patronato. No deslumbra, pero suma. Y en este momento, eso vale. Dos partidos sin perder que invitan a pensar en una recuperación.
Del otro lado, las preocupaciones. Godoy Cruz no logró levantarse del golpe en San Telmo y volvió a dejar dudas. Empató 0 a 0 ante San Miguel en el Feliciano Gambarte, en un partido donde casi no generó peligro. De hecho, pudo haberlo perdido si no fuera por una intervención clave de Roberto Ramírez. Un equipo apagado, sin ideas y que empieza a inquietar nuevamente.
Y si de alarmas se trata, lo de FADEP ya deja de ser sorpresa para convertirse en problema. El equipo de Diego Pozo fue armado con aspiraciones altas, con nombres importantes y una fuerte inversión, pero los resultados no aparecen. Esta vez cayó 3-1 como local ante Juventud Unida Universitario y sigue sin ganar en el torneo. Mucho ruido, pocas respuestas.
Así pasó otro fin de semana: con un Globo que despegó, un Maipú que se acomoda, un Tomba que volvió a zona de preocupación y un FADEP que, por ahora, no arranca. Mendoza vive el ascenso con intensidad… y por momentos con más preguntas que certezas.