Las Pumas, de andar de cancha en cancha a volver a la cima del fútbol mendocino
Tras cuatro años, Las Pumas volvió a ser campeón. El club consolidó un proyecto social y deportivo que hoy encuentra su lugar en Los Corralitos.
Las Pumas volvió a escribir una de las páginas más importantes de su historia. Después de cuatro años de espera, el equipo se consagró campeón del Torneo Apertura de la Liga Mendocina de Fútbol Femenino tras superar por penales a Godoy Cruz en la gran final y recuperó un lugar que supo hacer propio durante gran parte de la última década.
Las Pumas volver a la cima del fútbol mendocino
El título representa mucho más que una vuelta olímpica. Es el premio a un proyecto que, pese a las dificultades, nunca dejó de apostar por el crecimiento del fútbol femenino. Las Pumas fue uno de los equipos que dominó la escena provincial, marcando una época con títulos y formando futbolistas que luego dieron el salto a categorías superiores.
Lo llamativo es que ese camino exitoso se construyó sin una cancha propia. Desde su fundación, el club fue cambiando de hogar para poder competir. Hizo de local en Boca de Bermejo, pasó por distintos escenarios del Gran Mendoza y durante años debió reinventarse para sostener su actividad.
Hoy la realidad es distinta. La institución parece haber encontrado un lugar para desarrollar su proyecto en el recuperado Club Social y Deportivo Los Corralitos, un espacio que le permitió fortalecer su identidad y ofrecerles mayor estabilidad a sus jugadoras y divisiones inferiores.
Pero el crecimiento de Las Pumas no se limita a los resultados deportivos. El club cumple una destacada función social en la zona norte de Guaymallén, donde brinda un espacio de contención para decenas de niñas y adolescentes que encuentran en el fútbol una herramienta de inclusión, formación y pertenencia.
Esa tarea silenciosa explica, en parte, el éxito actual. Mientras muchos equipos se arman para competir, Las Pumas apostó durante años por construir desde las bases, sosteniendo un proyecto con fuerte compromiso barrial y una estructura que hoy comienza a dar sus frutos.
El campeonato conseguido frente a Godoy Cruz marca el regreso a la cima de un club que supo ser protagonista, que atravesó años de transición y que ahora vuelve a levantar un trofeo con la convicción de que el verdadero triunfo fue no abandonar nunca su idea de crecimiento. Cuatro años después, Las Pumas volvió a rugir. Y detrás de ese título hay mucho más que un equipo campeón: hay una institución que encontró su lugar y que sigue transformando vidas a través del deporte.


