La particular modalidad que volverá a aplicar Claudio Úbeda con el plantel de Boca para los playoffs
Claudio Úbeda tomó la decisión de repetir una medida que le resultó muy efectiva para los partidos más determinantes que jugó Boca bajo su conducción. De qué se trata.
Úbeda vuelve a aplicar una medida que se empieza a hacer costumbre en las concentraciones de Boca.
@BocaJrsOficialBoca llega a los octavos de final con la flechita para arriba. Después de una fase regular que arrancó mal y se terminó enderezando con cuatro triunfos al hilo en la recta final, el equipo de Claudio Úbeda cambió el chip y se mete de lleno en los mata-mata. El primer rival a superar será nada menos que el Talleres de Carlos Tevez, el próximo domingo a las 20 en la Bombonera.
La modalidad que volverá a aplicar Claudio Úbeda con el plantel de Boca
Para ese partido, el Sifón volverá a aplicar una fórmula que le resultó exitosa las pocas veces que la aplicó hasta el momento: las largas concentraciones. Tal como sucedió previo a los triunfazos ante Estudiantes y River, el plantel xeneize se encerrará casi dos días completos antes de afrontar el choque clave contra el equipo cordobés.
La movida empezará este viernes a las 23, cuando el plantel quede guardado en el Hotel Intercontinental hasta el domingo por la tarde, minutos antes de jugar ante la T. El único objetivo de esto es claro y directo: centrarse exclusivamente en ser campeón del Torneo Clausura, ya con el boleto a la Copa Libertadores asegurado.
Lo cierto es que el blindaje en la previa ya venía siendo parte del nuevo manual. Hace semanas, por decisión de Leandro Paredes, se decidió que en las concentraciones no entra nadie: ni peluqueros, ni vendedores de ropa, ni perfumes, ni accesorios para garantizar la intimidad. Y lo cierto es que las pruebas fueron muy positivas y están sobre la mesa.
¿Nace una nueva cábala?
Desde que Úbeda aplicó esta modalidad, Boca ganó en La Plata contra el Pincha (2-1) y después se cargó a River en el Superclásico (2-0). Dos triunfos pesados que sirvieron para cerrar la zona en lo más alto y, de paso, instalar una especie de cábala que nadie quiere romper.

