La mirada de Saborido: experiencia, Rivadavia y el crecimiento del básquet mendocino
Sebastián Saborido habló del presente de Rivadavia, su experiencia como entrenador y el crecimiento sostenido del básquet en Mendoza.
La experiencia de Sebastián Saborido empieza a notarse en el día a día de Rivadavia. Más allá de un resultado puntual, el entrenador puso el foco en los procesos, el trabajo sostenido y el crecimiento del básquet mendocino, un contexto que considera clave para el desarrollo de los equipos y los jugadores.
“Venimos haciendo un trabajo a conciencia para tratar de quedar lo más arriba posible y meternos en los Playoffs”, explicó el DT, dejando en claro que el objetivo va más allá de una victoria aislada y apunta a sostener una identidad competitiva en el tiempo.
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El trabajo de Rivadavia
En esa construcción, el tiempo de trabajo aparece como un factor determinante. “Hoy tenemos margen para entrenar y preparar los partidos, algo que no habíamos podido hacer a principio de año. Eso marca una diferencia”, señaló Saborido, destacando la importancia de la planificación en una competencia exigente.
Al analizar el nivel de los rivales, el entrenador valoró la jerarquía creciente del torneo: “Son equipos muy aceitados, con bases que se mantienen durante varias temporadas y refuerzos experimentados. Eso obliga a estar atentos, a cortar circuitos de juego y a imponer nuestro ritmo”.
Más allá de Rivadavia, Saborido se mostró especialmente sorprendido por el escenario local. “Cuando llegué a Mendoza me impactó la calidad y la cantidad de competencia. Hoy hay más organización, más exigencia y eso se nota en los jóvenes de distintos clubes”, afirmó.
Para el entrenador, ese crecimiento también interpela a quienes conducen desde el banco. “Cuando mejora la competencia, el entrenador tiene que prepararse para no quedarse atrás. En Mendoza hay técnicos muy capacitados y enfrentarse a ellos te eleva”, sostuvo.
Con esa mirada integral, Saborido entiende que el presente de Rivadavia y la evolución del básquet provincial van de la mano: procesos más sólidos, mayor exigencia y un contexto que invita a seguir creciendo.


