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Independiente Rivadavia y la lección que dejó Fluminense: en la Copa, perdonar se paga caro

Independiente Rivadavia dejó con vida a Fluminense y terminó pagando caro sus oportunidades perdidas en una eliminación que deja una gran enseñanza.

El equipo Azul en el Maracaná. 

El equipo Azul en el Maracaná. 

EFE

Hay una sensación que queda dando vueltas después de la eliminación de Independiente Rivadavia de la Copa Libertadores. Una pregunta que aparece cuando baja la adrenalina, cuando ya no está el ruido del Malvinas ni la bronca por una clasificación que se escapó por muy poco: ¿qué debió hacer distinto la Lepra?

La respuesta no es sencilla, porque sería muy injusto decir que Independiente fue inferior a Fluminense. Durante buena parte de la serie estuvo a la altura, compitió y tuvo argumentos para quedarse con la clasificación. Aunque también hay que reconocer que anoche no tuvo su mejor partido: casi no pateó al arco, no logró inquietar a Fábio y nunca consiguió manejar el ritmo del encuentro.

Pero el fútbol de Copa enseña algo que se repite una y otra vez: cuando tenés a un gigante contra las cuerdas, no podés dejarlo con vida. Y a Fluminense, Independiente lo perdonó varias veces.

Independiente Rivadavia y la lección que dejó Fluminense

 Claudio Rodrigues de Fluminense disputa el balón con Leonel Bucca de Independiente Rivadavia.

Claudio Rodrigues de Fluminense disputa el balón con Leonel Bucca de Independiente Rivadavia.

La historia había comenzado en la fase de grupos, cuando el equipo brasileño se llevó un empate del Malvinas que fue demasiado premio. Independiente había sido superior, generó las mejores situaciones y estuvo cerca de quedarse con los tres puntos, pero en los minutos finales sacó el pie del acelerador y el Tricolor encontró el empate. Fluminense se fue de Mendoza con vida.

Después llegó la última fecha, Independiente enfrentó a Bolívar, hizo lo que tenía que hacer y ganó. No debía especular ni perder para perjudicar a Fluminense, porque eso hubiera ido contra la esencia misma de la competencia. La Lepra salió a ganar y terminó ayudando indirectamente al equipo brasileño a continuar en la Copa.

Y entonces apareció el sorteo. Otra vez Fluminense. La serie de octavos comenzó en Brasil y terminó 0-0, un resultado enorme para Independiente, aunque el equipo de Berti también fue más en ese partido, tuvo situaciones claras y mereció algo más. Por tercera vez en menos de dos meses, la Lepra dejó con vida a un campeón continental.

Después llegó la revancha en Mendoza y ahí apareció la gran oportunidad, aunque esta vez Independiente no tuvo su mejor noche. Fluminense se puso en ventaja y el equipo mendocino tuvo que ir a buscarlo. Por momentos sin demasiadas ideas, por otros con algo más de claridad, pero siempre con la obligación y el deseo de no darse por vencido.

La lepra juega en Mendoza contra Flu.

La lepra juega en Mendoza contra Flu.

Cuando parecía que la historia estaba terminada, apareció Alex Arce. Penal, responsabilidad y una definición soberbia para llevar la serie a los penales. Después vino otra historia: Fábio volvió a demostrar por qué es uno de los grandes especialistas de estas noches, atajó dos remates y Fluminense terminó quedándose con la clasificación.

Y ahí vuelve la pregunta: ¿Independiente tenía que hacer otra cosa? No. No tenía que perder con Bolívar para dejar afuera al Flu, no tenía que especular y tampoco tenía que cambiar su manera de jugar. Tenía que ser más contundente cuando tuvo la posibilidad de hacerlo. Porque Fluminense tiene historia, experiencia, jugadores acostumbrados a este tipo de partidos y una camiseta que pesa. Cuando un equipo de esa jerarquía sigue con vida, siempre encuentra una manera de sobrevivir.

Independiente lo tuvo contra las cuerdas en la fase de grupos, lo tuvo en Brasil y lo tuvo en Mendoza cuando Fluminense quedó con diez jugadores. Y no pudo rematarlo. Por eso duele tanto esta eliminación. Porque la Lepra no se quedó afuera por ser menos. Y eso, más allá de la tristeza de queda afuera, también es algo que debe quedar.

Independiente Rivadavia no contó con dos piezas clave ante Fluminense. Qué pasó.

Independiente Rivadavia no contó con dos piezas clave ante Fluminense. Qué pasó.

La Copa Libertadores deja una enseñanza enorme para Independiente Rivadavia: en estas competencias no alcanza con merecer, hay que cerrar los partidos cuando aparece la oportunidad. Porque los grandes pueden estar heridos, pueden jugar mal, pueden tener un hombre menos y hasta pueden parecer derrotados, pero mientras estén vivos siempre tienen una oportunidad. Fluminense tuvo varias e Independiente Rivadavia se las dio. Esta vez, el gigante sobrevivió.

La Lepra se queda afuera, pero se lleva algo que vale muchísimo: la certeza de que puede competir de igual a igual con los grandes de América. Ahora tendrá que aprender de esta derrota, porque quizás la próxima vez que tenga a un gigante contra las cuerdas, no le dé una segunda oportunidad.