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Independiente Rivadavia no la tiene fácil... pero tampoco imposible: un grupo para animarse a soñar

La Lepra comparte zona con Fluminense, Bolívar y La Guaira: si se hace fuerte en Mendoza y sobrevive a la altura y los viajes, puede dar pelea.


El sorteo no fue piadoso, pero tampoco condenatorio. Independiente Rivadavia ya conoce su camino en la Copa Libertadores: compartirá el Grupo C junto a Fluminense, Bolívar y Deportivo La Guaira.

Un grupo con matices. Con un gigante. Con una trampa geográfica. Y con un rival accesible… en los papeles. Pero sobre todo, un grupo donde la Lepra puede competir.

La clave: hacerse fuerte en el Gargantini

Si Independiente quiere tener chances reales, la ecuación es clara: ganar los dos partidos de local ante Bolívar y La Guaira.

Ahí está el torneo. Debut en casa ante Bolivar, viaja a Brasil y cierre de la primeras ronda en Mendoza ante La Guaira. La cuarta fecha será el cierre de la primera fase en Mendoza, contra Fluminense en el Malvinas. Los últimos dos juegos son de visita. Primero en Venezuela y el cierre a toda orquesta por la clasificación ante Bolivar en La Paz.

Porque si logra hacerse fuerte en casa y después rescata al menos 3 puntos de visitante sobre 9 posibles, se mete de lleno en la pelea por la clasificación. Ni hablar si por ejemplo saca 4 o mas. No es una utopía. Es un objetivo concreto.

Fluminense: el gigante (y el partido “perdible”)

Hablar de Fluminense es hablar de jerarquía continental. Un grande de Brasil, con historia, plantel y una localía tan simbólica como pesada: el Maracaná. En la lógica del grupo, es el rival más duro. Y también, el partido que uno puede marcar como “perdible”.

Pero el fútbol no siempre respeta la lógica. Y si Independiente compite, incluso ahí puede encontrar algo.

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Bolívar: el rival invisible

Desde lo futbolístico, Bolívar no es hoy un equipo dominante ni repleto de figuras. Aunque tiene al experimentado ex arquero de la selección de Bolivia en los tres palos: Carlos Lampe.

Es más aún no comienza la competición oficial en su país. La Academia paceña viene de ganar la final del Torneo de Verano ante el Always Ready de Potosi.

Pero tiene algo que cambia todo: la altura de La Paz (3.650 metros sobre el nivel del mar). Ahí está su verdadera fortaleza.

Es un rival que no se mide solo en nombres, sino en contexto. En desgaste. En oxígeno. En resistencia. Para Independiente, será clave no desmoronarse en Bolivia y previamente hacer valer la localía en Mendoza.

Ahí puede estar el mano a mano por el segundo puesto.

La Guaira: accesible… pero con trampa logística

Deportivo La Guaira aparece como el rival más débil en lo futbolístico. El fútbol venezolano ha crecido, sí, pero aún está un escalón por debajo en el contexto continental.

Sin embargo, el problema no está solo en la cancha. El viaje a Venezuela es complejo: escalas, logística, ingresos al país. Un desgaste que puede jugar su propio partido.

Por eso, nuevamente, la clave será ganarle en Mendoza y administrar bien el viaje.

El balance: un grupo jugable… si lo entiende

Independiente Rivadavia no está en el grupo de la muerte. Pero tampoco tiene margen para errores. Si hace lo que tiene que hacer de local y compite con inteligencia de visitante, puede pelear la clasificación. Incluso, pensar un poco más allá.

Porque el grupo tiene un candidato claro… pero el segundo lugar está abierto.

Y ahí, la Lepra tiene con qué ilusionarse.