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Godoy Cruz no jugó bien, pero se trajo de San Isidro tres puntos que valen oro

Godoy Cruz ganó 1-0 ante Acassuso sin jugar bien y con Juan Strumia como figura. Schamine marcó un golazo para darle tres puntos de oro al Tomba.


Hay partidos que se ganan jugando bien y otros en los que el fútbol obliga a aceptar una de sus reglas más viejas: los goles mandan y los merecimientos quedan para la discusión. Godoy Cruz protagonizó este viernes uno de esos encuentros. El Tomba no jugó bien, sufrió durante buena parte de la tarde y tuvo en Juan Strumia a su gran figura, pero terminó festejando una victoria enorme ante Acassuso.

Godoy Cruz no jugó bien, pero venció a Acassuso

El resultado fue 1-0 gracias a un verdadero misil de Benjamín Schamine, que apareció cuando el partido parecía encaminado al empate y sacó un tremendo zapatazo para romper el cero. Un golazo para ganar un partido que, por lo visto dentro de la cancha, tranquilamente pudo haber terminado con otro resultado.

Acassuso tuvo las situaciones más claras. El equipo local encontró espacios, llegó con peligro y obligó a Strumia a convertirse en el hombre de la tarde. El arquero cordobés respondió cuatro veces de manera determinante, tapando pelotas que tenían destino de gol y sosteniendo a un Godoy Cruz que no encontraba respuestas futbolísticas.

El Expreso tuvo dificultades para generar juego y le costó muchísimo encontrar circuitos ofensivos. Axel Rodríguez, Misael Sosa y Rodrigo Fernández no pudieron darle el peso que el equipo necesitaba en ataque, mientras que los delanteros estuvieron desconectados y casi no lograron inquietar al arco rival.

En el mediocampo, Gastón Gil Romero y Vicente Poggi tampoco tuvieron una de sus mejores tardes. Sin embargo, la experiencia de ambos volvió a aparecer en los momentos importantes para ordenar, aguantar y cumplir cuando el partido se hizo cuesta arriba.

Y cuando De Muner necesitó una dosis de rebeldía, William Riquelme ingresó y aportó algo diferente. Con pocos minutos, mostró coraje, valentía y ganas de ir hacia adelante en un equipo que necesitaba justamente eso para resistir el tramo final.

Porque Godoy Cruz terminó sufriendo. Mucho. Con el corazón en la mano y los puños apretados, esperando que el reloj avanzara mientras Acassuso buscaba desesperadamente el empate.

Y cuando parecía que el sufrimiento llegaba a su fin, todavía hubo tiempo para una última complicación. A los 47 minutos del segundo tiempo, Vicente Poggi vio la segunda amarilla y fue expulsado. El volante, que ya estaba amonestado, escondió la pelota tras una infracción y evitó que Acassuso pudiera reanudar rápidamente el juego. El árbitro interpretó la acción como una demora deliberada y le mostró la roja. Así, el Tomba terminó con diez jugadores y con el corazón en la mano hasta el pitazo final.

Pero el fútbol no se juega a los puntos como el boxeo. Se juega con goles.

Y esta vez, el único que apareció fue el de Schamine.

El Tomba se llevó de San Isidro una victoria que probablemente no figurará entre las mejores actuaciones de la temporada, pero que puede terminar siendo mucho más importante de lo que parece. Son esos partidos que se ganan sin jugar bien, que se sufren hasta el último segundo y que, cuando llega el momento de mirar la tabla, pueden cotizar en bolsa.

Godoy Cruz no brilló. No dominó. No mereció demasiado. Pero ganó.