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Gimnasia debe volver a sus fuentes

El despido del entrenador Ezequiel Medrán era previsible, aunque resultó sorpresivo para algunos.

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A algunos desprevenidos, varios periodistas entre ellos, sorprendió el apartamiento del entrenador Ezequiel Medrán de la dirección técnica del primer equipo del Lobo mendocino. Medrán condujo al equipo que disputó un partido el año pasado para ascender a la Liga Profesional y en el que fue derrotado con más pena que gloria, sin estar a la altura de la sorprendente cantidad de hinchas que viajaron a alentarlo en Córdoba.

Este año el equipo siempre estuvo en la cima o en los primeros lugares y aún podría encabezar su zona si gana el partido pendiente. Pese a ello nunca desplegó un juego convincente, desperdiciando varias ocasiones para consolidarse en el primer lugar. Derrotas en partidos clave. Consecuencia previsible: el apartamiento del entrenador.

Ezequiel Medrán
Ezequiel Medrán dejó de ser el técnico del Lobo

Ezequiel Medrán dejó de ser el técnico del Lobo

¿Ante esta realidad, cuál fue el problema entonces? Surge uno principal y determinante. Gimnasia nunca desplegó buen juego de acuerdo a su tradición, estilo e identidad y los éxitos fueron ajustados y en muchas oportunidades por circunstancias fortuitas.

Pelotazos continuos, propuesta de juego friccionado y ausencia de control y asociación de pases con criterio y vocación ofensiva, fue la característica preponderante. Alcanza en un torneo de nivel mediocre, pero no es suficiente para afianzar un equipo sólido, confiable y que genere expectativas para lograr ascender y disputar con solvencia y tranquilidad la Liga Profesional.

El equipo debe recuperar los principios históricos de buen juego colectivo, complementado con la estrategia y tácticas del fútbol moderno. No apartarse de su esencia de tantos años, incorporando lo mejor y necesario de lo actual.

En paralelo, es necesario que mejore, consolide y valore sus divisiones inferiores. Cientos de niños y adolescentes apasionados no vislumbran, mirando el presente, un futuro de jugador de primera en el Lobo. Basta analizar y observar lo que ocurre en los últimos años con el primer equipo. Muy escasa presencia en el plantel de jugadores provenientes de las inferiores.

No se alimenta el sentido de pertenencia y para la mayoría de los jóvenes Gimnasia aparece como una estación de paso y no de arribo.

El fracaso de River y Boca en el Mundial de Clubes es señal distintiva del estado del fútbol nacional. El equipo mensana en la Primera Nacional forma parte del mediocre fútbol vernáculo. Una debilidad que debe convertir en oportunidad.

Recuperar su identidad futbolística tradicional con jugadores y cuerpo técnico idóneos y acordes a esa idea y poner inteligencia, trabajo, recursos y capacidad de entrenadores en las divisiones menores, dándole posibilidad a futbolistas propios, amantes de la institución, de integrar el equipo superior, son factores fundamentales y las fortalezas para conseguir un equipo competitivo para volver a la máxima división del fútbol nacional, y permanecer en ella sin sobresaltos.