Fútbol y guerra: cuando hasta un estadio se robaron
Bosnia Herzegovina, un país atravesado por la guerra, el fútbol y un clásico con ideologías políticas opuestas.
Hinchada del Vele Mostar en un partido ante el Zrinjski
GentilezaDejar afuera a Italia no es algo que una selección se dé el gusto de hacer todos los días. Aquella selección de Bosnia-Herzegovina, la cual Argentina llegó a enfrentar en fase de grupos de la Copa del Mundo 2014 (donde fue victoria albiceleste por 2-1), tuvo que pasar por una devastadora guerra para ser el país que hoy en día conocemos.
Existe una particularidad entre medio de dicho país europeo. Posee de esas historias que valen la pena recordar para saber el porqué de muchas cosas. Recolectaremos entre tantas historias de la guerra de Bosnia, una de aquellas que explica con justificaciones el odio existente entre dos rivales más que opuestos. Un equipo al que su rival acérrimo le robo el estadio, y con ello parte de su identidad propia.
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Dos clubes, dos orígenes: el Vele Mostar y Zrinjski
Para entender el origen de esta rivalidad, hay que situarse en Mostar, capital de Herzegovina (región histórica de los Alpes Dináricos que se encuentra dentro del actual país de Bosnia-Herzegovina), una ciudad históricamente atravesada por diferencias culturales y políticas.
En 1922 nació el Vele Mostar, un histórico equipo de la aquella entonces Yugoslavia. El club reunía a croatas, serbios y bosnios musulmanes en perfecta armonía, representando una identidad abierta y diversa. Debe su nombre gracias a una de las montañas cercanas a la ciudad, Veles, quién fuera un antiguo dios eslavo.
Sin embargo, a pesar de su historia y tradición popular, el FK Vele no es el equipo más longevo de Mostar. Dicho honor le pertenece al Zrinjski, un equipo que se fundó en 1905 por jóvenes nacionalistas croatas, teniendo en contrario con su rival una identidad más marcada desde sus orígenes.
El Vele y la identidad yugoslava
El Vele Mostar se consolidó como un club multiétnico, de acuerdo con la política que defendían los comunistas yugoslavos. No por nada dicha entidad nació como un club obrero con mayoría de integrantes militantes comunistas.
Esa postura también los puso en la mira. A comienzos de la década del 40, las autoridades monarquías, le prohibieron toda actividad tras la participación de miembros del club en manifestaciones contra el gobierno. Incluso siguió suspendido con la ocupación nazi-fascista a Yugoslavia, cuando el régimen ustacha mantuvo el club al margen.
El costo tras la Segunda Guerra Mundial fue alto. Durante el conflicto bélico para liberar a Yugoslavia del yugo fascista, 77 deportistas y 21 trabajadores allegados al club murieron como partisanos en la lucha contra el fascismo. Tuvieron eso sí, algo festejable que fue que Josip Tito se pusiera al frente de una Yugoslavia federal y socialista, bandera tal que seguía la institución deportiva comunista.
Otro asunto es que terminada dicha guerra, el Zrinjski fue censurado y prohibido por las nuevas autoridades comunistas yugoslavas debido a su complicidad con el régimen ustacha. Por su parte, el multiétnico Vele resultó ganador, recuperando su legalidad y siendo partidario de la reciente Yugoslavia socialista de “hermandad y unidad” que defendía Tito.
En las siguientes décadas el “Rodeni” (apodo del Vele Mostar, que significa “nacido” en croata) se consolidó como uno de los principales exponentes de la política “titista”. Estaba ahora formado por jugadores exclusivamente de la ciudad de Mostar o de la región de Herzegovina. Una identidad que el club quería forjar alineando siempre a jugadores croatas, serbios y bosníacos entre sus filas.
En 1971, tras unos años asentados en la máxima categoría el equipo inauguró un nuevo estadio: el Bijeli Brijeg. Contaba con la particularidad de que en él se exponia un memorial dedicado a los integrantes del club fallecidos durante el combate contra el autoritarismo. Incluso dos años posteriores a la inauguración, el equipo llegó a salir subcampeón de la liga yugoslava en 1973 y 1974.
Del conflicto político a la guerra
Por otro lado, el nacionalismo croata comenzó a expandirse ferozmente dando paso al nacimiento de un nuevo país: la República de Croacia. Así, la mayoría de los croatas de Mostar se adhirieron a este nacionalismo y empezaron a renegar con odio al multiétnico Vele.
El hecho de que el FK Vele no se uniera a ese nuevo patriotismo y abandonara por ende la política yugoslava le trajo la grave consecuencia de que poco antes de un partido contra el Partizan de Belgrado estallara una bomba en su propio estadio colocada por la Unión Democrática Croata.
Guerra, exilio y pérdida del estadio
Para 1992, luego de una devastadora guerra de confrontación interétnica, Bosnia-Herzegovina se vio independizado tras la caída de Yugoslavia. Así, al Vele Mostar no le quedó otra que abandonar la liga de aquel expaís. Aun así, la guerra que atormentaba a los bosnios lo dejo sin ninguna competición que jugar. Para empeorar su situación tuvieron que ver en su cara como los nacionalistas croatas refundaban el Zrinjski, el viejo club del “Mostar croata”, y como éste se establecía ni más ni menos que en el Bijeli Brijeg (aquel estadio del Vele que había quedado en ruinas tras una bomba). Así estuvieron entonces hasta 1995: sin casa, sin liga, sin estadio y con un público guerra.
Tras los Acuerdos de Dayton que acabaron con la guerra de Bosnia pudieron volver a competir luego de tanto caos. Lo hizo en una de las tres ligas de fútbol que surgieron en la Bosnia-Herzegovina ya pacificada pero todavía dividida por aquellos rencores. Mientras el Zrinjski se integró en la liga de la Herzeg-Bosnia (una entidad política croata no reconocida en Bosnia) utilizando como propio el estadio Bijeli Brijeg, a un relegado Vele no le quedó otra que marcharse al campo de Vrapii, una pequeña localidad vecina a Mostar donde disputó sus partidos de la liga.
Fueron años caóticos donde tanto Mostar como Vele perdieron identidad. Uno de los más memorables fue la estrella roja (principal símbolo comunista yugoslavo) que el club lucía en su escudo. Decidió renunciar a ella en 1994 en plena guerra de Bosnia, considerando que era un elemento totalmente identificado con la Yugoslavia dominada por Serbia, contra la que combatía. Recién pudo recuperar esa insignia en 2005.
Un clásico que va más allá del fútbol
Aquella ciudad de Mostar comenzaba a rehacerse a pesar de las heridas que aún sangraban. Un claro ejemplo de que la llama seguía encendida todavía años después se dio en el primer partido que enfrentó al Zrinjski y al Vele en el antiguo hogar de este último, en el año 2000. En ese nuevo “superclásico” que nacía, los seguidores del Vele Mostar descubrieron, humillados y como vencidos, cómo el antiguo memorial dedicado a sus caídos durante la guerra contra el fascismo, era ahora un recordatorio de los nacionalistas croatas.
Desde entonces, los partidos entre ambos son auténticas batallas que se juegan mucho más que un resultado futbolístico. Son dos historias, dos identidades y dos formas de entender y ver el pasado. Es el nacionalismo croata del Zrinjski vs la Herzegovina multiétnica del Vele. No por nada, mientras uno exhibe banderas de la república de Herzeg-Bosnia y crueles recordatorios del robo del Bijeli Brijeg, el otro responde a sus rivales con figuras que recuerdan a Josep Tito y con nostálgicos recuerdos de la Yugoslavia federal y socialista.