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El Turco, tan desorientado como los anteriores: cuál es el verdadero problema del Tomba

El Tomba no pudo con San Martín de San Juan y sigue complicado con el descenso. A pesar del cambio de DT, se vio más de lo mismo. ¿Qué pasa?

El Tomba no encuentra respuestas.

El Tomba no encuentra respuestas.

Alf Ponce Mercado / MDZ

No hay mucha vuelta que darle. Pueden hacerse muchos análisis, se puede coincidir o no en el mismo, pero hay algo que está clarísimo: el plantel de Godoy Cruz no está a la altura. En un torneo de bajísimo nivel, el Tomba es de lo peorcito y ya son 4 los entrenadores que tratan de encontrar respuestas y no pueden hacerlo.

Este domingo hubo un nuevo capítulo de esta serie de terror que es el Tomba modelo 2025. El encuentro ante San Martín de San Juan era una final y no se jugó como tal, porque no hay con qué. Y el resultado fue un pobre 0 a 0 que solo sirve para permanecer una fecha más fuera del descenso, pero con Aldosivi y los sanjuaninos, cada vez más cerca. Ahora, a sólo un punto en la tabla anual.

En ese contexto, hay una ilusión, con nombres y apellidos: la llegada de Omar Asad como DT y de David Ramírez como ayudante de campo generó expectativas. Pero ni el Turco ni el Mago pueden hacer milagros, a pesar de que también son responsables. Los jugadores no respondieron en contextos favorables y mucho menos ahora, con toda la presión del mundo.

El Expreso sufre la falta de jerarquía de futbolistas que no responden individual ni colectivamente. No hay reacción, no hay rebeldía, no hay fútbol, no hay nada de nada. Los resultados son la consecuencia de esto, logicamente.

El desconcierto de Omar Asad

Más allá de todas las dificultades que tiene el plantel, los entrenadores también son responsables. Lo fue en el arranque Ernesto Pedernera, lo fue Esteban Solari, también Walter Ribonetto y, ahora, lo es el Turco Asad.

El nuevo cuerpo técnico tuvo dos semanas para trabajar este partido. De acuerdo a los entrenamientos, se esperaban cambios, varios. Se esperaba un cambio de esquema, también de nombres. Pero fue más de lo mismo. Línea de 4 en el fondo, poca gente en el medio y dos extremos aislados. Un calco de lo que se ve desde mediados de 2024.

Da la sensación de que más allá de los intentos por cambiar, no hay material para hacerlo y por eso caen todos en la misma trampa, en repetir fórmulas que no funcionan. Desconcertados.

Al Tomba le quedan dos finales: la primera en Tucumán ante Atlético y la segunda en casa ante Deportivo Riestra. Lo bueno (o no) es que sigue dependiendo de sí mismo. ¿Podrá?