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El privilegio de vivir el "Lepranazo"

La épica de Independiente Rivadavia en Río de Janeiro quedará grabada en la retina de todo el fútbol mendocino. Crónica de una noche donde la mística del Parque conquistó el Maracaná y dejó en claro que este presente no es un techo, sino el comienzo de algo más grande.

Sartori, autor del primer gol en el triunfazo de la Lepra

Sartori, autor del primer gol en el triunfazo de la Lepra

EFE

A medida que las horas pasan, el ruido del festejo decanta y la adrenalina baja. Uno empieza a tomar real dimensión de lo que sucedió el miércoles por la noche. Dar vuelta un resultado ante Fluminense, en el mítico Maracaná, no es solo un triunfo deportivo; es una de las páginas más gloriosas —quizás la más brillante— de la historia del fútbol de nuestra provincia. Pero haberlo vivido ahí, entre jugadores, hinchas y dirigentes, le agrega un plus que las palabras suelen recortar.

Si uno se queda solo con lo que pasó dentro del campo, el análisis es rico. Pero lo que ocurrió afuera, en las playas de Ipanema y Copacabana, fue un rodaje de cine que recordaremos siempre. Dos mil leprosos invadieron Río de Janeiro, tiñendo el paisaje carioca de azul y contagiando una sonrisa de oreja a oreja incluso antes de que arrancara el partido. Es que el hincha de la Lepra ya sentía que había ganado. Llegar a este presente después de tantos años de sufrir y remar en el barro es ganancia absoluta. Sin embargo, Alfredo Berti se encarga de que ese alivio no se convierta en relajación. Su mensaje es un martilleo constante: "Hay que ir por más". No hay tiempo para mirar el retrovisor.

Lepra Brasil
Independiente Rivadavia y una noche memorable en el Maracaná.

Independiente Rivadavia y una noche memorable en el Maracaná.

Ese inconformismo es, justamente, lo que está haciendo gigante a Independiente. Pero entre tanta ambición, hay que saber frenar y disfrutar. Lo que está pasando hoy en el Parque es algo que muy pocos clubes han logrado en tan poco tiempo. Recién con los años entenderemos el peso real del 15 de abril de 2026, pero la emoción inmediata —esa de los hinchas llorando de alegría y las familias abrazadas en la tribuna transmitiéndose el amor por los colores— es el reflejo más puro de una pasión que dejó de ser espectadora para volverse protagonista de su propio destino.

“Hoy es un día de sol, por Brasil ando yo, alentando al campeón…”, reza la canción que ya es banda sonora oficial de esta gesta. Lo más movilizante de este "Lepranazo" no es solo lo que ya se consiguió, sino la sensación compartida de que esto no terminó acá. Lo mejor es que todavía quedan muchas páginas en blanco por escribir.