El llamativo gesto de Gallardo al dejar la cancha tras su último partido en River: ¿expuso a los jugadores?
Una vez consumada la victoria de River, Marcelo Gallardo tuvo una repentina reacción que dejó tela por cortar a la hora de analizar su despedida.
Marcelo Gallardo: mano en el corazón y una despedida a la altura de lo que significa su figura en la historia de RIver.
Foto: EFEEl Monumental le devolvió todo el amor a Marcelo Gallardo y lo ovacionó durante los 90 minutos en su segunda despedida como DT de River. Sin embargo, la cara de la moneda fue distinta a la hora de medir varas con los jugadores, a quienes los hinchas abuchearon desde la entrada en calor hasta después del 3-1 ante Banfield.
Pese al triunfo, la gente del Millonario se expresó como nunca antes y responsabilizó al plantel por la crisis futbolística que se terminó comiendo al entrenador más importante en la historia del club. Incluso, se llegó a entonar en la previa del partido el famoso "¡Jugadores...!, el agresivo cantito que refleja que la situación no da para más.
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La llamativa última secuencia de Marcelo Gallardo en su despedida de River
El contraste entre la inmensa muestra de cariño al Muñeco y la silbatina a los futbolistas tocó su punto más alto una vez consumada la victoria de River. Automáticamente, las cámaras se fueron con la imagen del DT y su última secuencia en esta segunda etapa en Núñez dejó mucha tela por cortar.
Cuando Hernán Mastrángelo pitó el final, Gallardo se acercó lentamente hacia la mitad de la cancha para saludar a Lucas Martínez Quarta y también a la terna arbitral. Lejos de acercarse a sus otros dirigidos, Napoleón emprendió la caminata final hacia el túnel del estadio mientras levanta sus brazos ante la ovación de más de 85 mil almas.
Cuando su figura desapareció del campo de juego del Monumental, la gente despidió al equipo con un ensordecedor chiflido que bajó desde los cuatro costados con una bronca desmedida. ¿El técnico los quiso exponer? Una pregunta a la que difícilmente se le encuentre alguna respuesta. El que pagó los platos rotos fue el Muñeco, pero la mochila pesada ahora la cargan los jugadores. Bravísimo momento.
