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Después de casi 25 años, la familia Sperdutti dejará la presidencia del Deportivo Maipú

El próximo 27 de julio, la Asamblea del Cruzado podría marcar el final de una conducción que encontró un club al borde del remate y lo dejó peleando un ascenso a Primera División.

Omar Sperdutti, casi 20 años al frente de la institución Botellera. 

Omar Sperdutti, casi 20 años al frente de la institución Botellera. 

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Durante casi 25 años, la familia Sperdutti estuvo al frente del Deportivo Maipú, liderando una de las transformaciones institucionales y deportivas más importantes de su historia. De un club al borde de la desaparición a consolidarse en el fútbol profesional y quedar a un paso de la Primera División.

Un club que estuvo a punto de desaparecer

Hubo un tiempo en el que hablar de Deportivo Maipú era hablar de deudas, juicios, servicios cortados y una orden de remate sobre el estadio de calle Vergara.

A fines de 2002 el Cruzado atravesaba uno de los momentos más crítico de toda su historia. La institución estaba intervenida bajo un órgano fiduciario, arrastraba una deuda millonaria y el futuro era una enorme incertidumbre. El objetivo no era ascender de categoría. El objetivo era mucho más simple y mucho más difícil: que el club siguiera existiendo. En ese escenario apareció una familia dispuesta a hacerse cargo del desafío. Los Sperdutti.

Sir Carlos Sperdutti, una conducción histórica al frente del Deportivo Maipú. 

Sir Carlos Sperdutti, una conducción histórica al frente del Deportivo Maipú.

La reconstrucción de los Sperdutti entre escritorios y vestuarios

La historia suele recordar a Omar Sperdutti por haber ocupado la presidencia durante casi un cuarto de siglo. Pero el proyecto nunca fue obra de una sola persona.

Mientras Omar encabezaba la reconstrucción institucional y económica, Carlos César Sperdutti asumía la conducción deportiva y se transformaba en el entrenador que marcaría una época dentro del club.

En aquellos primeros años también tuvo un rol importante Luis Sperdutti, ex delantero de Boca Juniors, quien participó activamente del armado futbolístico y acompañó el proceso de reconstrucción deportiva como ayudante de campo de Carlos.

Cada uno desde su lugar comenzó a levantar una institución que parecía condenada.

Con aportes económicos, negociaciones con los acreedores y una administración extremadamente austera, la dirigencia fue levantando el fideicomiso, refinanciando deudas y recuperando lentamente la estabilidad del club.

La prioridad fue clara desde el primer día: no generar nuevas obligaciones y devolverle al Deportivo Maipú la posibilidad de administrar su propio destino.

Mientras las cuentas comenzaban a ordenarse, también se recuperaba el patrimonio. Se evitó el remate del estadio, volvieron los servicios básicos, se remodeló la sede, los vestuarios, los jardines y la pileta, se construyeron habitaciones para la concentración del plantel y el estadio incorporó iluminación para volver a recibir partidos nocturnos.

El Cruzado dejaba de luchar por sobrevivir para empezar, lentamente, a crecer.

Maipú festejó el ascenso en Mar del Plata como pocos. Foto: MDZ

Maipú festejó el ascenso en Mar del Plata como pocos. Foto: MDZ

Los títulos que cambiaron para siempre al club

El primer gran premio llegó rápido. En 2003, apenas un año después del inicio de la gestión, Deportivo Maipú volvió a ser campeón de la Liga Mendocina. Más que un título, fue la primera señal de que el proyecto tenía bases sólidas.

Cinco años después llegó una de las tardes más recordadas por cualquier hincha Cruzado.

El 15 de junio de 2008, en el estadio José María Minella, Maipú derrotó por penales a Alvarado de Mar del Plata y consiguió el ascenso al Torneo Argentino A. Aquella definición marcó el regreso del club a los primeros planos del fútbol del interior.

Pero la historia todavía guardaba capítulos mucho más importantes.

El 31 de enero de 2021, en un torneo atravesado por la pandemia, Deportivo Maipú derrotó 2 a 0 a Deportivo Madryn, con goles de Álvaro Veliez y Matías Persia, y consiguió el esperado regreso a la Primera Nacional, categoría que no disputaba desde hacía 29 años.

Aunque la final fue dirigida por Luciano Theiler, gran parte de ese ascenso también tuvo el sello de Carlos Sperdutti, quien había conformado el plantel y liderado la campaña que dejó al equipo como líder antes del parate por el COVID-19.

Dos años más tarde, el sueño estuvo todavía más cerca.

Con Hernán Sperdutti, hijo de Omar, al frente de la presidencia, Deportivo Maipú alcanzó la final del Reducido de la Primera Nacional y quedó a solo un partido de conseguir el primer ascenso de su historia a la máxima categoría del fútbol argentino.

El objetivo no pudo cumplirse, pero el recorrido dejó una imagen difícil de imaginar dos décadas antes.

Hernán Sperdutti, como frutilla del postre, logró el regreso de Enzo Pérez. 

Hernán Sperdutti, como frutilla del postre, logró el regreso de Enzo Pérez.

Una gestión intensa, con aciertos y polémicas

Los casi 25 años de la familia Sperdutti al frente del Deportivo Maipú también estuvieron marcados por una forma muy particular de conducir el club. Con un perfil fuerte, pasional y muchas veces frontal, sus integrantes nunca pasaron inadvertidos.

Esa manera de vivir el fútbol les permitió construir una identidad muy marcada puertas adentro, pero también los llevó a protagonizar distintos episodios extradeportivos, especialmente durante los años en el Torneo Argentino B y el Federal A. Cruces con dirigentes, fallos arbitrales discutidos, sanciones y situaciones de alta tensión formaron parte de una gestión que rara vez eligió el bajo perfil.

El último capítulo de esa historia también tuvo dos hechos que reflejan la intensidad con la que la familia condujo al club hasta el final. A principio de año, Hernán Sperdutti, hijo de Omar y actual presidente, el perfil más bajo de todos, confirmó públicamente que no continuará al frente de la institución, poniendo fin a una etapa iniciada por su padre casi 25 años atrás. Y hace unos días, Deportivo Maipú concretó uno de los regresos más resonantes de los últimos tiempos con la vuelta de Enzo Pérez, un símbolo del fútbol mendocino que eligió cerrar su carrera en el Cruzado, el club que lo vio nacer.

Como ocurrió durante todo este proceso, hubo decisiones acertadas, otras muy discutidas y momentos de fuerte desgaste con socios e hinchas. Amados por muchos, cuestionados por otros, pero jamás indiferentes, los Sperdutti dejaron una huella imposible de ignorar. Porque más allá de cualquier opinión, el Deportivo Maipú que recibieron en 2002 y el que hoy podrían entregar son dos instituciones completamente diferentes.

Vale aclarar que, aunque todo indica que la presidencia cambiará de manos, la familia Sperdutti no se alejará completamente de la vida institucional del club. Tanto Omar Higinio como Hernán Sperdutti integrarán la lista que competirá en la Asamblea del próximo 27 de julio, aunque ninguno de los dos encabezará la fórmula. De esta manera, si bien podría terminar una etapa de casi 25 años con un Sperdutti ocupando el máximo cargo del Deportivo Maipú, la familia seguiría formando parte del proyecto político de la institución.

El posible final de una era dirigencial

Si el próximo 27 de julio la Asamblea confirma el cambio de conducción, no terminará la historia de la familia Sperdutti en Deportivo Maipú. Pero sí podría bajar el telón de una etapa que comenzó cuando el club luchaba por evitar el remate de su estadio y que, con el paso de los años, lo llevó a consolidarse en el fútbol profesional y a quedar a un partido de la Primera División.

Porque más allá de los nombres, de las polémicas y de las distintas miradas que puede generar su gestión, el tiempo terminó dejando una certeza difícil de discutir: el Deportivo Maipú que los Sperdutti encontraron a fines de 2002 y el que hoy dejan son dos instituciones completamente diferentes.