De la mano de Gonzalo Quesada, Italia obtuvo un enorme triunfo sobre Escocia
Con el sello del argentino Gonzalo Quesada, Italia venció 18-15 a Escocia en Roma y arrancó el Seis Naciones con un triunfo clave.
Italia debutó con una victoria tan trabajada como valiosa en el Seis Naciones y el nombre propio de la jornada fue Gonzalo Quesada. El entrenador argentino dejó su sello en el 18-15 ante Escocia en el Olímpico de Roma: un equipo intenso desde el arranque, pragmático bajo la lluvia y con la fortaleza mental necesaria para resistir hasta el final.
La Azzurra arrancó el torneo con una clara idea de juego, ejecutada a la perfección en los primeros quince minutos. Con posesión, agresividad y lectura del rival, el equipo de Quesada golpeó rápido con los tries de Louis Lynagh —tras una notable intervención de Juan Ignacio Brex— y Tommaso Menoncello. Italia dominó territorio y pelota, y capitalizó cada avance frente a una Escocia sorprendida y desordenada en defensa.
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El trabajo de Italia para lograr el triunfo
El conjunto visitante reaccionó apoyándose en el empuje de sus forwards y en los errores defensivos italianos cerca del ingoal. Tras varios penales consecutivos, Jack Dempsey logró quebrar la resistencia local. Aun así, el cierre del primer tiempo volvió a mostrar la mano del entrenador argentino: orden, paciencia y puntos cuando el partido lo permite. Con una conversión por lado y un penal de Paolo Garbisi, Italia se fue al descanso 15-7 arriba.
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En el complemento, la lluvia transformó el partido y puso a prueba el plan de Quesada. El juego se volvió friccionado, con menos fases y muchos errores, pero Italia no se desordenó. Defendió con disciplina, ganó las formaciones fijas y entendió que el contexto pedía administrar la ventaja antes que arriesgar de más. Solo hubo un penal por lado, reflejo de un duelo trabado y físico.
Escocia encontró una última esperanza a través de los cambios y del empuje del maul: de un line, George Horne se filtró y apoyó el try que dejó el marcador 18-15, con más de diez minutos por jugar. Fue entonces cuando apareció la faceta más destacada del equipo de Quesada: la fortaleza mental. Italia resistió 29 fases finales sin quebrarse y cerró el partido defendiendo cada metro con convicción.
El triunfo no solo suma puntos, sino que confirma un proceso. Bajo la conducción de Gonzalo Quesada, Italia mostró identidad, carácter y una madurez competitiva que ilusiona en este Seis Naciones. Una victoria que vale mucho más que el resultado.
