Carmen Barbieri en MDZ: del encierro en el Teatro Astros en el 78 a la frustrada caravana con Fede Bal
En "Testigos de las 3 estrellas", la actriz y conductora Carmen Barbieri repasó cómo experimentó los tres títulos de la Selección Argentina.
Hay personas que no solo vieron la historia: la vivieron desde las bambalinas del espectáculo y en el corazón de la avenida más famosa de Buenos Aires. En esta sección de MDZ, los protagonistas de distintas generaciones reviven cómo fue ser testigos de las tres alegrías máximas de la Selección Argentina. En esta oportunidad, Carmen Barbieri le aportó su impronta teatral y pasional a un recorrido marcado por el trabajo y la familia.
Mirá lo que dijo Carmen Barbieri en "Testigos de las 3 estrellas"
1978: encerrada en el Teatro Astros por la marea humana de Corrientes
La primera estrella de la Albiceleste encontró a una joven Carmen Barbieri en pleno auge de su actividad sobre las tablas. Mientras el país celebraba la final ganada ante Países Bajos, ella experimentó los festejos populares desde un rincón muy particular.
"En el 78 me quedé encerrada dentro del Teatro Astros. Era tanta la locura en la calle Corrientes que había peligro de la cantidad de gente que había. Fue una locura de una alegría total", rememoró la capocómica sobre la desbordante marea humana que copó el centro porteño.
A lo largo de las décadas, su profesión fue un denominador común en cada cita mundialista: "Yo lo pasé, qué sé yo, trabajando siempre. El fútbol me encanta, me parece una pasión maravillosa", admitió.
La odisea frustrada junto a Fede Bal y el desahogo de Qatar
Entre las páginas de su álbum mundialista, Carmen atesora una anécdota de enorme adrenalina urbana que comparte de manera entrañable con su hijo, Federico Bal, intentando unirse a los festejos populares de la Scaloneta sin demasiado éxito debido al colapso de las calles.
"Hay uno de los Mundiales en el que fui con Federico y no pudimos llegar a la calle, a la cancha... fue terrible", recordó entre risas sobre las complicaciones de transitar en medio de la euforia nacional.
Sin lugar para las cábalas
A diferencia de gran parte de los argentinos que atan el destino de los partidos a rigurosos rituales repetitivos, la conductora prefiere disfrutar del juego limpio y de la energía colectiva sin depender de amuletos.
Cuando fue consultada sobre si repetía algún comportamiento para asegurar las victorias de la Selección, Carmen fue categórica y desmitificó los mitos del fútbol: "No tengo cábalas ni nada", cerró de manera directa, demostrando que su amor por la camiseta se basa en el disfrute puro de un deporte que une a millones.
