Cabo Verde, la esclavitud y el vínculo secreto con la identidad argentina
El vínculo entre Cabo Verde, la esclavitud y un santo revela una historia conmovedora en la identidad nacional argentina.
Argentina tiene una larga historia que lo vincula con Cabo Verde, más allá del cruce venidero por los dieciseisavos de final del Mundial 2026. La comunidad caboverdiana de Dock Sud y el futbolista Adriano Tomás Custodio Mendes fueron el foco de esta relación desde la clasificación africana, pero hubo alguien más en la historia de ambos países.
En tiempos de la edad de oro del imperialismo, donde Portugal y España dominaban el comercio del Atlántico Sur, los esclavos eran uno de los principales productos que se trasladaban de colonias africanas a los territorios imperiales de América. Los portugueses, en esa materia, se destacaban entre las potencias europeas. Mediante sus factorías y colonias habían establecido vínculos políticos y comerciales con distintos gobiernos africanos; consiguiendo así más fácilmente esclavos capturados por estos gobiernos, entre ellos, el protagonista que impensadamente terminó siendo parte de la historia argentina.
Al oeste de África, más allá de la Costa de Guinea, está el archipiélago de Cabo Verde. Allí, los portugueses se hicieron con un contingente de esclavos con el objetivo de llevarlos a América, entre ellos Manuel, en aquel tiempo con ocho años. Finalmente, con el tiempo en estas tierras, terminó siendo conocido popularmente en Argentina como "El Negro".
Esclavitud, contrabando y Buenos Aires
Como gran parte de los negros capturados en África por Portugal para su esclavización, Manuel fue trasladado a la Isla de Santiago, principal del archipiélago Cabo Verde, donde fue bautizado y obtuvo su nombre cristiano, por el que se lo conoce, según relató la investigadora argentina María Ángela Cabrera. Pasado un tiempo en aquella isla privado de su libertad, Manuel llegó al Brasil como mercancía y terminó siendo embarcado hacia Buenos Aires, junto con su amo, para llevar una encomienda.
¿Por qué a Buenos Aires? Fácil. En aquel tiempo, mediados del Siglo XVII mucho antes de ser la "París de América", no era más un pueblo de chiqueros, contrabandistas y un puerto de mala fama en el Imperio Español, ya que todavía no era la capital de ningún virreinato, sino que dependía de Lima. Entonces, dado que Buenos Aires estaba lejos de la capital virreinal y a la metrópolis le importaba poco su comercio, se transformó en un lugar ideal para el comercio con "los enemigos de España", que no podían hacerlo en otros puertos con mayor vigilancia.
Así fue que el barco de bandera portuguesa pudo echar anclas en el Río de la Plata para vender sus mercancías. Se cree que su llegada fue el 21 de marzo de 1630 o 1631 como parte de un lote de esclavos abordo del barco San Andrés. En ese barco también viajaban otras mercancías, entre ellas dos imágenes de la Virgen María que Andrea Juan, amo de Manuel, enviaba a su amigo Antonio Farías de Sáa, radicado en Sumampa, actual Santiago del Estero.
El viaje que terminó con la libertad de "El Negro" Manuel
Andrea Juan, una vez que bajó del barco, decidió llevar personalmente los regalos a su amigo y para eso también arrastró a Manuel, quien formó parte de la encomienda que debía atravesar el actual territorio argentino para llegar hasta lo que hoy es la provincia de Santiago del Estero. A la vera del Río Luján, la carreta se detuvo abruptamente y luego de varios intentos siguió su camino, pero sin una imagen de la Virgen de la Inmaculada Concepción ni Manuel.
Así nació el milagro de Luján y la advocación de la Virgen que hoy es patrona de la Argentina. A su lado, "El Negro" Manuel, quién se quedó para siempre protegiéndola y cuidándola como un hijo a su madre. El esclavo que fue bautizado en Cabo Verde terminó, sin esperarlo nunca, recuperando la libertad junto a la Virgen de Luján, imagen que hoy acompaña a la Selección argentina en la concentración y en cada partido del Mundial 2026.



