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Análisis pretencioso sobre el "verdadero" estado del fútbol argentino

Es difícil abarcar la realidad total del más popular de los deportes. Ocupa todos los extremos. La gloria del triunfo del seleccionado, la dura realidad continua del fútbol local y las miserias de las carencias, la violencia y la corrupción.

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El escándalo en que están envueltos la AFA, su presidente Claudio Tapia y su adlater tesorero Pablo Toviggino, principalmente, es un marco interesante e indispensable, para ahondar en el verdadero estado del fútbol nacional, pasión de millones de argentinos y esparcido por cada rincón del país.

1) Seleccionado argentino: la consagración en Qatar, que significó la tercera estrella mundial, fue un acelerador en la cotización del equipo nacional y aparte del prestigio y el aumento de sponsors, el medio e instrumento de múltiples negocios de variada índole.

Algunos de carácter simplemente económico, como el de la presentación del equipo en Angola, apartado de todo criterio futbolístico competitivo. Angola no fue el único caso de partidos sin relieve y con la única finalidad de sumar dólares. Se agregan los disputados con Curazao, Indonesia, El Salvador, Costa Rica, Guatemala y Puerto Rico.

El seleccionado utilizado como la frutilla del postre. Sin la explícita voluntad ni la intencionalidad de los jugadores y el cuerpo técnico, los principales y verdaderos actores del éxito deportivo, ellos fueron utilizados para acrecentar exponencialmente los ingresos de la AFA, apelando a convenios con terceros y numerosas triangulaciones de millones de dólares, incluso utilizando sociedades aparentemente fantasmas, hoy ya disueltas. Monotributistas sin solvencia, jubiladas y terceros inéditos aparecen manejando fortunas, insólitamente, todo por los éxitos del equipo nacional.

Hoy está todo mediáticamente expuesto, por investigaciones periodísticas concluyentes e impecables y en comienzos de accionar de la Justicia.

DATO IMPORTANTE: atento la gravedad de lo investigado, las denuncias iniciales, el impacto directo sobre Tapia y Toviggino y lo que podría quedar expuesto con funcionarios no probos, políticos y personas conocidas involucradas, han comenzado a operar terceros al servicio de la causa, empresarios, políticos y abogados afines, para trasladar las investigaciones a fiscales y jueces amigables( por utilizar un término prudente), dispuestos a ralentizar y atemperar el posible destino adverso de los involucrados.

Justicia a la carta en la provincia de Bs As. Nada que sorprenda.

Pese a lo insólito de lo expuesto y el aparente desvío indebido de millones de dólares, el seleccionado nacional, más específicamente, los jugadores, todos en equipos internacionales importantes y el grupo de técnicos y profesionales que colaboran, son los únicos actores exitosos del fútbol argentino.

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2) La Liga Profesional: excluyendo River y Boca y alguna excepción puntual, la gran mayoría de los clubes que participan en el máximo torneo del país, penan con economías escuálidas y varios en la insolvencia. Se incluyen en la lista instituciones de raigambre popular como San Lorenzo e Independiente de Avellaneda.

Han llegado a esta situación por un combo de hechos, medidas y circunstancias algunas de culpa propia y otras imprevistas y fuera de todo alcance.

El país y su continua decadencia con crisis recurrentes, a sido el marco general del deterioro de la mayoría de las instituciones con el fútbol como actividad principal. País decadente, actividades e instituciones, inevitablemente decadentes.

La dirigencia, con su ineficacia, ineficiencia, falta de escrúpulos y algunos malversando fondos, han conducido el desvarío y el despropósito. Hay excepciones y no pocas, que ponen alma, vida y también capacidad, en pos de sus colores.

Los torneos de 30 equipos en la Liga Profesional y 36 en la Primera Nacional, es un despropósito impuesto por AFA. Si le sumamos los arbitrajes a medida, la arbitrariedad del VAR, el cambio intempestivo sobre la marcha de las formas de los torneos, las distinciones inventadas sin previo aviso, todo colabora para la depreciación del deporte más popular.

Las remuneraciones de muchos jugadores de clubes importantes, aún de aquellos que no tienen recursos para solventarlas, configuran una campana de cristal, totalmente alejada de la realidad económica que vive el país y que atraviesan los millones de apasionados hinchas futboleros.

La irrealidad de esas sumas configuran un piso mínimo altísimo, a partir del cual se encolumnan miles de jugadores profesionales de todas las categorías que completan todas las competiciones a lo largo y ancho de la Nación.

Si le sumamos el incremento exagerado de integrantes de los cuerpos técnicos, el personal de apoyo de los equipos, la inversión en infraestructura que exige la AFA, para uso y comodidad de todos los actores involucrados en un partido y el traslado por el país de delegaciones numerosas, entre jugadores, técnicos, colaboradores y dirigentes, en oportunidades a miles de kilómetros, se produce un combo perfecto de erogaciones cuantiosas e ingresos exiguos. Resultado final previsible: la mayoría en déficit.

Las remuneraciones alocadas, fuera de contexto de la realidad económica y de los ingresos de la inmensa mayoría de los argentinos, alzaron la vara y llevaron a muchos clubes a transitar en un mar de dudas, déficits y hasta quiebras. El fútbol argentino real,estimados.

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3) Los jugadores infantiles y juveniles: son miles de niños y adolescentes que sueñan legítimamente en ser jugadores profesionales y emular a Leo, Dibu, la Araña, Lautaro, el Cuti, Paredes, Dybala, De Paul y los otros.Los clubes más poderosos los entrenan, alimentan, apoyan logísticamente y con profesionales especializados diariamente y los trasladan continuamente a los sitios de entrenamiento. Costo elevadísimo e inversión de muchos años, en cientos de chicos.

La mayoría de las instituciones, las no poderosas, hacen malabares para estar a la altura. Complejo, pero real. Los chicos pululan por todos los clubes y acompañan y exigen los familiares. No es sencillo.

4) Las Ligas provinciales y los torneos regionales: cubren cada rincón de la Argentina. En cada ciudad o pueblo hay campeonatos locales, que requieren de infraestructura y recurso humano mínimo. ¿De donde salen los recursos?

De donde se puede, de personas bienaventuradas, hinchas de esos equipos locales y hasta vecinales, que aportan de su propio peculio, de comerciantes lugareños, de los mismos dirigentes, del no numeroso público que acompaña.

Todo a pulmón y abarcativo de la mayor cantidad de jugadores, esparcidos por todo el país. Ligas pobres y jugadores, árbitros, técnicos y todos los colaboradores e involucrados a la altura de dichas Ligas pobres.

Esta es una aproximación al estado del fútbol nacional, que nos apasiona, conmueve y forma parte importante de millones de compatriotas. Algunos hasta la exageración y la idolatría hacia instituciones y players.

Del glamour, la exageración remunerativa, hasta la escasez y la violencia de los barras bravas y delincuentes, que merecen un capítulo especial.

También el escenario de los vivos, aprovechados y corruptos. Algunos ahora,bajo la lupa social y judicial. Que se haga Justicia.