Alex Arce y César Rigamonti le pusieron voz al clásico: "Estos partidos no se juegan, se ganan"
El goleador Alex Arce y el arquero César Rigamonti palpitan el clásico. La previa marca la tensión previa al duelo.
El clásico mendocino ya empezó a jugarse. Todavía faltan horas para que la pelota ruede en el Bautista Gargantini, pero la previa ya tiene temperatura de partido grande. Y esta vez fueron dos protagonistas pesados los que le pusieron palabras a la semana más especial del fútbol provincial: Álex Arce y César Rigamonti, quienes palpitan el clásico. La previa marca la tensión previa al duelo.
El delantero de Independiente Rivadavia y el arquero de Gimnasia y Esgrima de Mendoza fueron los elegidos para representar a sus equipos en la conferencia previa organizada por la Liga Profesional, en la antesala de un duelo histórico que volverá a enfrentar a ambos clubes en la máxima categoría del fútbol argentino. La conferencia se realizará en el Estadio Malvinas Argentinas y será transmitida por LPF Play y el canal oficial de YouTube de la Liga Profesional.
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El clásico se vive con intensidad
Y si algo quedó claro, es que ninguno piensa regalar nada.
Desde el lado azul, Arce dejó en claro que el presente de la Lepra ilusiona, pero que un clásico obliga a resetear todo.
“Es un partido aparte”, repiten siempre en el fútbol, y esta vez no parece una frase vacía. Independiente llega líder de su zona con 30 puntos, además de mirar a todos desde arriba en su grupo de Copa Libertadores, mientras que Gimnasia pelea desde otro lugar, buscando meterse entre los clasificados.
Pero justamente ahí está la trampa del clásico: no importa demasiado cómo llegás.
Rigamonti lo sabe. El arquero del Lobo entiende que estos partidos se juegan con algo más que táctica.
En Gimnasia sienten que tienen la oportunidad perfecta para dar un golpe de autoridad, en el escenario más caliente posible y frente al rival de toda la vida. No llegan como favoritos, pero sí con esa sensación peligrosa de los equipos que no tienen nada que perder.
Del otro lado, Independiente carga con el peso del gran presente, la localía y la obligación que genera estar arriba. La Lepra llega mejor, pero también llega más observada.
Ahí aparece el verdadero corazón del clásico.
Uno quiere confirmar.
El otro quiere romper todo.
Arce representa el gol, el hombre que puede resolver una tarde con una sola pelota. Rigamonti representa la resistencia, el arquero que sabe que en estos partidos una atajada puede valer como un campeonato.
Y entre los dos resumen perfectamente lo que será el domingo: tensión, roce, dientes apretados y una ciudad dividida en dos.
Porque en Mendoza ya no se habla de otra cosa.
Y cuando llega el clásico, las palabras solo sirven para una cosa: alimentar la espera.
Después, hablará la cancha.






