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Colapinto en Mónaco: lejos en los tiempos pero cerca de lo importante

Lo que parece un discreto 19° puesto en la FP1 y 20° en la FP2, en realidad debe tener una lectura que va mucho más allá del cronómetro en la previa del GP de Mónaco.

Franco Colapinto finalizó sin contratiempos su segundo viernes oficial como piloto de Alpine en la Fórmula 1, esta vez en el escenario más exigente del calendario: el circuito callejero de Mónaco. A simple vista, los resultados pueden parecer discretos -19° en la primera tanda y 20° en la segunda-, pero la lectura real va mucho más allá del cronómetro.

El piloto argentino de 21 años cumplió con el objetivo más importante en su fase de desarrollo: rodar, conocer el auto y no cometer errores en uno de los trazados más complicados del mundo.

En la FP1, Colapinto giró 32 veces, abriendo con neumáticos duros y cerrando con blandos. Su mejor vuelta fue 1:13.820, a 1.856 segundos de Charles Leclerc, quien lideró con un sólido Ferrari. En la FP2, con compuestos medios, la diferencia creció levemente a 2.060 segundos. ¿Mucho? Sí. ¿Sorprendente? Para nada.

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En comparación, su compañero de equipo, Pierre Gasly —con años de experiencia y cientos de horas en simulador y pista— fue 8° y 17° en ambas tandas, y tampoco logró meterse en los puestos de punta. El Alpine A525 sigue lejos del rendimiento de la élite, y eso también condiciona cualquier análisis.

Lo más relevante: Colapinto no cometió errores en una pista donde un roce con el muro puede arruinar todo un fin de semana. Mientras otros como Oscar Piastri (quien chocó en Sainte Devote) o Lance Stroll (sancionado con una posición en parrilla por su colisión con Charles Leclerc en la FP1) se vieron envueltos en incidentes, el argentino mantuvo el auto en pista, algo fundamental cuando se está construyendo confianza y aprendizaje.

No chocar: el mandamiento cumplido

Después de la crítica tras su despiste en la clasificación de Imola, este viernes Colapinto cumplió con una máxima que alguna vez resumió Flavio Briatore: “No chocar”. Puede sonar simple, pero no lo es, y menos en Mónaco.

Franco Colapinto tendrá la FP3 desde las 7:30am del sábado (hora de Argentina). Y a las 11 será la qualy. (Foto: EFE)

En un circuito donde el 77% de las carreras tiene presencia del Safety Car, donde no hay margen de error y donde los muros acechan en cada curva, terminar entero es ya un paso adelante. No importa el puesto; importa la forma. La gestión del riesgo, la distancia con su compañero y la manera en que fue progresando vuelta a vuelta marcan el ritmo de una evolución saludable.

Las prácticas, para lo que son

A veces se olvida: los entrenamientos libres no son para buscar resultados, son para entrenar, probar, adaptarse y entender el auto y el circuito. En esa lógica, Colapinto usó bien su tiempo en pista. Franco no se pasó de ambicioso y dejó todo listo para lo que de verdad importa: la clasificación.

Y ahí sí, en Mónaco, la qualy es medio campeonato. En un trazado donde el 80% de los ganadores largaron desde la primera fila, hacer una vuelta limpia y sólida en la Q1 será vital no solo para aspirar a una buena posición, sino para seguir sumando argumentos que respalden su potencial como piloto titular en el futuro.

Colapinto sigue acumulando kilómetros, experiencia y madurez en el escenario más traicionero del calendario. Lo del viernes en Montecarlo no fue un paso atrás por haber quedado último, sino un paso firme hacia adelante por cómo lo hizo. En la Fórmula 1, a veces el mejor resultado no es un tiempo, sino la manera de construirlo.