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“Tiene pinta de desgarro”: preocupación en River por un titular que podría perderse el Superclásico

El defensor chileno dejó la cancha con molestias musculares tras el gol de Talleres y crecen las dudas sobre su presencia en el Superclásico. Gallardo ya lo da casi afuera.
El defensor de River falló al momento de leer la jugada que derivó en el 0-1 y en esa misma corrida sintió un pinchazo. Foto: FotoBaires
El defensor de River falló al momento de leer la jugada que derivó en el 0-1 y en esa misma corrida sintió un pinchazo. Foto: FotoBaires

En apenas un minuto, River recibió dos piñas que lo dejaron tambaleando en el Monumental. Primero, el gol de Talleres a los 4 del segundo tiempo. Y enseguida, la salida de Paulo Díaz con gestos de dolor que encendieron todas las alarmas en Núñez.

El chileno, clave en la defensa del equipo de Marcelo Gallardo, pidió el cambio inmediatamente y se fue directo al banco. Según contó Gustavo Yarroch desde el borde del campo para ESPN, “tiene toda la pinta de ser un desgarro”. La frase, corta pero picante, sembró preocupación de cara a lo que viene.

Porque lo que viene no es poco: en dos semanas, River recibe a Boca por el Superclásico, un partido bisagra para el ánimo del plantel y del técnico. Y si se confirma que lo de Díaz es un desgarro, los plazos no le dan.

Paulo Díaz, con hielo y preocupado en el banco de suplentes por su ¿desgarro?. Foto: Fotobaires.

El defensor se perdería al menos tres partidos: ante Gimnasia en el Bosque, ante Independiente del Valle en Ecuador por Copa Libertadores, y muy probablemente también ante Boca en el Monumental. Con suerte, podría reaparecer recién en mayo contra Vélez.

Para Gallardo, la baja sería un problema enorme. Más allá del error que cometió ante Talleres, Díaz venía siendo uno de los más firmes del fondo, formando una dupla cada vez más sólida con Martínez Quarta. Perderlo justo ahora no sólo afecta el Súper, sino también la continuidad en la Copa.

El momento de la lesión de Díaz

Por estas horas, en River cruzan los dedos. Pero el semblante de Paulo Díaz y la reacción del cuerpo médico no dejan margen para el optimismo.