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Luis Sequeira: potrero en peligro de extinción

El Gordo, titiritero de este Independiente Rivadavia sensación, sigue creciendo de la mano de un Berti que lo mima pero con condiciones. Un 10 tácito.

En la repartija de los nuevos dorsales, Luis Sequeira ligó la 8 aunque el fútbol que le brota de los pies sea más de un clásico 10, de esos que escasean en tiempos de doble cinco e internos de moda. El Gordo juega como los enganches de antes, con medias bajas y el desparpajo que le fluye a borbotones.

Contra Estudiantes tuvo un furioso arranque, con un esfuerzo importante desde lo físico, esa parte que tanto le cuesta a los distintos. Ahí está parte del machaque de un Alfredo Berti que lo sabe fetiche pero con obligaciones. El volante, de apenas 22 años, entendió que para jugar en la selva del fútbol argentino tenía que cambiar y cambió: bajo de peso y le adosó a su talento innato con la pelotita en los pies una dosis de marca que le escaseaba.

Los números personales también levantaron como los del equipo: Sequeira promedia 75 minutos en las primeras cuatro fechas, con una asistencia y un pie quirúrgico que sigue tan caliente como el hervidero mendocino (entregó de forma correcta el 83% de los pases en el amanecer del campeonato). 

De enganche pero con libertades, Sequeira sigue creciendo (Alf Ponce).

Berti entendió que había que rodearlo con tres volantes que lo secunden en la marca, para que pueda crear bien respaldado. Así, la yunta con Sebastián Villa fluye en todo el frente de ataque, con un colombiano que es el salto de calidad en los metros finales, complementándolo de manera perfecta.

En el debe sigue figurando la falta de gol: en sus 29 partidos en la Lepra, el Gordo metió apenas uno, a Argentinos Juniors, en el certamen pasado. Su corto recorrido tiene apenas otro registro en la red rival, con la camiseta de San Lorenzo, mientras que dejó la garganta seca en sus 19 juegos con la camiseta de Talleres de Córdoba.

Con confianza plena, el mediocampista sigue evolucionando en Independiente Rivadavia, sitio donde encontró su lugar para poder explotar definitivamente tras sus pasos sin continuidad en el Ciclón y la T. Atrevido y con potrero en su ADN, Sequeira disfruta de su presente perfecto. Como toda la Lepra.