Manchester United venció 1-0 al Fulham gracias a un golazo de Lisandro Martínez
El único tiro a portería del Manchester United significó la victoria frente al Fulham por 1-0, transformada por un golpe de fortuna y un zurdazo de Lisandro Martínez que desvió decisivamente Sasa Lukic y que superó al portero Bernd Leno en su inesperada parábola, en el enésimo partido anodino de los Diablos Rojos.
Demasiado premio para la falta de ambición de los Red Devils, que en todo el encuentro generaron sólo una decena de toques de balón dentro del área rival, pero una victoria cuyo valor es fortísimo para el equipo de Rubén Amorim, rescatado por el gol del defensa central argentino en el minuto 78, con el que esconde, bajo un marcador favorable, todas las grietas, concesiones y dudas que representa el equipo sobre el terreno de juego.
El golazo de Lisandro Martínez para el triunfo del United
En el primer tiempo ni siquiera remató fuera el Manchester United. Los números son una evidencia de la intrascendencia por la que se mueven en la actual Premier League, en la que Ruben Amorim tampoco lo ha revitalizado: cuatro victorias, dos empates y seis derrotas en los doce encuentros que ya lo ha dirigido en esta competición.
Cuatro de los partidos que ha perdido los concentraba en las últimas seis jornadas, lejos ya de la apariencia de reacción que suscitó su bienvenida a Old Trafford. Más de dos meses después, la sensación es la misma que provocó el despido de Erik Ten Hag y su viaje a toda velocidad desde Lisboa a Manchester con unas expectativas que pierden fuerza cada día, por más que este domingo ganara al Fulham, salvado en los últimos minutos por Collyer.
A falta de media hora, sin nada del otro mundo, al menos el United despertó su interés en el triunfo. Los movimientos desde el banquillo de Amorim fueron puesto por puesto. Un central por otro central (entró Yoro por De Ligt) y un delantero por otro delantero (Zirkzee ingresó en el terreno por Hojlund). Nada atrevido, en un panorama tan anodino en ataque.
Los minutos pasaban sin nada atractivo. Ni en una portería ni en otra. Ninguno de los dos había rematado entre los tres palos en el segundo tiempo, ya avanzada, sin realmente ninguna maniobra en el banquillo de Amorim para cambiar el recorrido inevitable hacia un empate que tampoco le valía para nada al Manchester. Ni ganaba tiempo ni crédito ni nada.
Lo salvó un remate afortunado de Lisandro Martínez, ya en el minuto 78. El cambio posterior de Amorim, que introdujo en el campo a Mainoo y Malacia, fue una declaración de intenciones de la opción que eligió para retener el 1-0: la resistencia atrás, la defensa, reflejada de la mejor forma por el balón que despejó sobre la línea Collyer al borde del 90.
Fuente: EFE
