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El paso adelante del fútbol mendocino para hacer del presente un momento histórico

Los principales representantes siguen creciendo a nivel deportivo e institucional, y así, la provincia se mete entre las primeras a nivel país.

Ahora que los resultados no son del todo frondosos, es un buen momento para destacar las bondades de este presente. Mendoza goza de una actualidad colectiva más que importante tras dar un paso adelante con sus principales representantes y el crecimiento le permite a la provincia dejar la envidia de tantos años a un costado.

Hoy, el fútbol nuestro tiene varias aristas importantes para destacar y no es algo que deba pasar por alto: dos equipos en Primera División por primera vez, otros dos consolidados y dando pelea en Primera Nacional y un trío que mantuvo categoría en el Federal A. Eso si nombramos la parte deportiva, porque también hay un crecimiento institucional que tiene que ver con obras en los distintos estadios, creación de predios de entrenamientos y ventas inéditas.

Godoy Cruz fue el que dio el primer gran paso con su ascenso y su estadía de casi dos décadas en la elite. El Tomba ha peleado campeonatos, jugó copas internacionales y dejó el promedio en el olvido. Creó un predio de alto rendimiento superlativo que destacan a nivel sudamericano y está terminando el sueño del Feliciano Gambarte. Se volvió vendedor y facturó con casos como Allende, Conechny, López Muñoz o Galdames, por nombrar casos recientes. 

La Lepra logró un ascenso histórico.

Independiente Rivadavia logró algo único para su historia con el ascenso conseguido la temporada pasada, y si bien todavía está aclimatándose a la exigencia de Primera División, el lado medio lleno tiene muchos puntos positivos: encarará la obra para remodelar el Bautista Gargantini, acertó en refuerzos que fueron grandes negocios para la economía del club y trabaja en las obras para mejorar la Ciudad Deportiva.

Un peldaño más abajo aparecen Gimnasia y Deportivo Maipú, con situaciones similares: los dos se consolidaron en la categoría y son candidatos a estar en la pelea. El Lobo ampliará su Víctor Legrotaglie y disfruta de la comodidad de un predio al que sigue perfeccionando día a día, caso similar al del Cruzado con su centro propio de entrenamientos. 

Gimnasia sueña con dar pelea mientras crece institucionalmente.

El caso de Gutiérrez, Huracán Las Heras y San Martín tiene algo bueno dentro de una temporada irregular: los tres mantuvieron la categoría en un torneo más difícil que encontrarle un error a la Matrix. Claro que tienen cosas por mejorar y perfeccionar pero sobrevivir a la picadora de carne de un certamen imposible no deja de ser algo a destacar, más allá de que las expectativas iniciales, sobre todo las del Globo y el Chaca eran otras.

La mancha del año ha sido, sin dudas, la violencia en las tribunas y el quiste de los barras. Casos de violencia en Godoy Cruz (en la popular y el su sede), la muerte en la previa de Gimnasia- Defensores de Belgrano, la hinchada de la Lepra parando el encuentro contra GELP o los serios inconvenientes de una feroz interna en San Martín son algunos de los ejemplos que encendieron la luz de alarma y preocupan.

Resultados al margen en la recta final de la temporada, el año viene siendo más que importante y gozar de tantos equipos por la buena senda no es cosa de todos los días. A los detractores habrá que darles un paseo por la memoria para que recuerden que han sido mucho más las malas que las buenas en este último tiempo. A los positivos de siempre, a disfrutar de una actualidad, que quizás, sea irrepetible.