Presenta:

El día que Ringo Bonavena se burló de Muhammad Alí y pasó a la historia

En el día de su natalicio, MDZ recuerda la pelea que catapultó a la fama al boxeador argentino. Las burlas en la previa, la amenaza de bomba y el mito del noveno round.
El round 15, fatal para el argentino; el festejo de Alí.
El round 15, fatal para el argentino; el festejo de Alí.

Un 25 de septiembre de 1942 nació en Parque Patricios Oscar Natalio Bonavena, por lo que si un disparo no lo hubiera matado cuando tenía 33 años hoy cumpliría 82. El boxeador más recordado de la historia argentina acumuló episodios inolvidables en su corta carrera. ¿El más? La pelea en el Madison Square Garden con el multicampeón y leyenda Muhammad Alí, que arrastraba 30 partidos invicto y un tenso conflicto con el gobierno de Estados Unidos. Las burlas en la previa, el amague que enorgulleció a Argentina y el simbólico noveno round.

La pelea estaba pactada para el 7 de diciembre de 1970 en el mítico Madison Square Garden. De un lado, la persona más influyente en la historia del boxeo y, para algunos, del deporte. Un atleta con un invicto de 30 peleas, títulos mundiales por doquier y un juicio con el gobierno de Estados Unidos por rehusarse a ser parte del ejército de su país durante la guerra de Vietnam. Ya no era Cassius Klay, sino Muhammad Alí desde su conversión al Islám. Y era, en la década del 60, el hombre más conocido del mundo. Del otro, un rebelde, conflictivo y tan adorado como repudiado Oscar Bonavena. Un boxeador argentino humilde que en su currículum tenía victorias ante George Chuvalo, Zora Folley, Tom McNeeley y Karl Mildenberger y reñidas derrotas a manos de Joe Frazier y Jimmy Ellis.

Las tarjetas no lo favorecían y Bonavena fue por todo en el 15.

En la antesala de la pelea, Bonavena hizo de las suyas y empezó a calentar el ambiente. Antes de viajar a Norteamérica, convocó a la prensa a la embajada de Estados Unidos en Buenos Aires para consultar ¿con ironía? lo siguiente: “¿Qué pena me corresponde en caso de matar a mi adversario en el cuadrilátero?”. Y, como si fuese poco, redobló antes de subirse al avión. Su vuelo desde Ezeiza se había demorado a causa de una amenaza de bomba. Tiempo después se supo que había provenido de él. Así, entonces, Ringo Bonavena aterrizó en el aeropuerto John F. Kennedy plagado de periodistas y mediante una entrada triunfal. “La bomba la puso Clay para que yo no pudiera llegar y ganarle por paliza”, lanzó.

La mañana de los pesajes fue un espectáculo mayúsculo. Y en ella tal vez Bonavena se haya lucido más que al día siguiente. No se ahorró ninguna burla o insulto. “¿Por qué no fuiste al Ejército? Sos un gallina. Pio pio pio. Gallina, maricón, canguro negro”. Sin pudor. Sin respeto. Fiel a su estilo. Incluso lo llamó “Clay”, lo que solía molestar enormemente al de Kentucky. En el habitual cruce verbal que motoriza la previa, Alí ejecutó un par de golpes al aire pero muy cerca del rostro del argentino. Y este respondió amagando un zurdazo que hizo a su oponente tirarse para atrás y despertó la risa de los presentes. Primera pequeña victoria simbólica de Bonavena

La mañana anterior, Bonavena burló a su rival y dio un espectáculo.

El día de la pelea, que definía el título pesado vacante de la Federación Norteamericana de Boxeo y tenía en sus gradas más de 19.000 espectadores, empezó con una lógica tensión. Alí comenzó más lento que en sus mejores épocas, pero con golpes que expresaban su vigencia. El argentino, tenso pero confiado. Pasaron 8 rounds con un Bonavena competitivo, aunque dominado. Hasta que llegó el esperado noveno. Alí le había dicho a Ringo que en el round 9 lo noquearía. Curiosamente, fue en ese en el que mejor rindió el argentino y cuenta la leyenda que puso “de rodillas” al multicampeón. Lo que sí se sabe es que luego de unos golpes cayó al suelo; pero no hubo conteo.

Desde entonces, el estadounidense recuperó la iniciativa y doblegó a su rival. Llegaron al round 15 con las tarjetas muy a favor de Alí: el árbitro Mark Conn le había otorgado 12 rounds a Alí y 2 a Bonavena; Joe Eppy, 10-3 (y un empate) y Jack Bloon, 8-5 (y un empate). Desesperado y con el último aliento, el de Parque Patricios fue a buscar como sea a su rival, que aprovechó la ansiedad y con tres piñas lo noqueó. Fue el final de la pelea. Y de las chicanas y las bromas pesadas. Con Muhammad Alí como flamante ganador, Bonavena se sinceró: “Ahora que pasaron los 15 rounds más inolvidables de mi vida, pienso que Cassius Clay es un personaje sensacional y un boxeador imbatible. Pero hay que pelear con él para convencerse y eso solo lo pudimos hacer un puñadito de tipos en el mundo”.

Mirá el video

La pelea tocó en Argentina un pico de rating de 92 puntos en la emisión de Canal 13, solo superada por la transmisión de la llegada del hombre a la luna, un año antes. Le trajo a Bonavena 150.000 dólares y a su rival, el doble. La derrota, paradójicamente, erigió a Ringo Bonavena como una leyenda del deporte argentino. El mismo protagonista reconoció: “Guapeé… ¿no? ¡De eso estoy seguro! Pienso que los argentinos deberían sentirse orgullosos de esta derrota”. La frase logró su cometido. Porque hoy, casi 54 años después, aquel mítico combate en el Madison Square Garden sigue siendo recordado con lujo de detalle.