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Colapinto: cómo el chico que a los 14 se alejó de su familia se convirtió en el argentino más relevante del momento

La historia del piloto que más interacciones tiene en redes sociales. La infancia detrás de un sueño, su crecimiento lejos de su país, el impacto en la Fórmula 1 y el guiño a Nicki Nicole.
Franco Colapinto, tan influyente en el auto como en las redes. Foto: @FranColapinto
Franco Colapinto, tan influyente en el auto como en las redes. Foto: @FranColapinto

Es uno de los dos pilotos del equipo Williams, es el primer argentino en el Gran Circo en 23 años y es el dueño del 11º puesto en el último Gran Premio de Singapur, luego de una carrera extraordinaria que solo tuvo un error en los pits. Pero Franco Colapinto, después de solo tres carreras en la Fórmula 1, ya es mucho más que un simple atleta con proyección. Es el personaje argentino más relevante del momento, uno de los tuiteros más elogiados del país y el piloto de Fórmula 1 con más interacciones en redes sociales en el último mes. La historia del chico de Pilar que conducía triciclos y hoy es el apellido más mencionado del país.

Franco Colapinto nació en Pilar, provincia de Buenos Aires, el 27 de mayo de 2003. Se subió a un vehículo motorizado casi al mismo tiempo que aprendió a caminar. Su particular talento y sensibilidad así lo permitieron. Cuando tenía 3 años, sus padres le regalaron un triciclo con un pequeño motor. Era el primer vehículo que ya no era solo su juguete, pero Franco lo condujo con zozobra. Así lo contó su madre Andrea: “El empleado de la juguetería lo sentó y esperó para poder llevarlo y acompañarlo para pasear un poco por la juguetería y que lo pudiera probar. Y de golpe Franco lo aceleró, empezó a esquivar entre las góndolas y no lo podía parar nadie. Estaba como loco, como si siempre se hubiese subido a algo así. Era su primer contacto con algo a motor. Desde chico tuvo esa habilidad increíble para conducir”.

El argentino luego de la carrera más desgastante de la temporada, en Singapur. (Foto: archivo)

A los 4 años ya empezó a subirse a cuatriciclos y a pasearlos por una quinta en Capilla del Señor. Se divertía y, asegura su familia, mostraba una sensibilidad increíble. Pero era un niño, claro, y por eso no estuvo exento de accidentes. “Me tenía mucha confianza y creía que no pasaba nunca nada”, afirma Colapinto antes de revelar lo que estuvo cerca de ser una catástrofe. “Me reía cayendo o volcando en el cuatri. Esa vez me acosté en el cuatri y saludé al jardinero y cuando me di cuenta había un Falcon ahí adelante”. Se rompió el auto y el cuatri. El chico zafó. Era solo un aviso. Lo de los cuatriciclos fue una época; los kartings llegaron a su vida en 2013, cuando tenía 10 años. Y enseguida aprendió a dominarlos.

A los 14 años, tomó tal vez la decisión más difícil de su vida: dejar a su familia, mudarse solo a Italia y apostar por su carrera deportiva. Su padre contó en una entrevista una conversación que sería bisagra: “Le dije `¿no te querés volver en dos años? Quizá a los 16 vas a estar un poquito más maduro y te traigo de vuelta´. Pero me dijo `no, papá. Esto es lo que yo quiero. Me la voy a bancar. Sé que los primeros meses la voy a pasar mal. Si vos me bancás, yo me quedo´. Te imaginás que lo banco con la vida”. El vínculo con su psicólogo deportivo Gustavo Ruiz, que había comenzado en esa época, tendría un rol fundamental para que el adolescente se sobrepusiera a tanta adversidad.

Colapinto estaba 6º en la Fórmula 2 antes de debutar en el Gran Circo. (Foto: archivo)

Es que no estaba equivocado: al principio la pasó mal. Lejos de su familia y amigos, a 10.000 kilómetros de su casa, llegó a dormir incluso en una fábrica, cerca de los kartings y donde aprendía de cerca sobre mecánica y otro tipo de información que lo pudiera ayudar “a ser más rápido”. Recordó Colapinto: “Empecé a lavarme la ropa solo, a cocinar, comunicarme en otro idioma que no entendía. Aprendí muchísimo de esa experiencia. Más en momentos duros, cuando necesitás un abrazo de un amigo, una familia, hasta que me acostumbré a eso. Maduré como piloto y como persona”. El esfuerzo valdría la pena y ya llegaría la recompensa.

En 2018, Colapinto se coronó en los Juegos Olímpicos Juventud junto a María García Puig. Y al año siguiente fue campeón del Campeonato de España de la Fórmula 4. Lo hizo con 100 puntos y después de 11 victorias en 21 carreras. Su ascenso no se detuvo nunca. Grandes campañas en Fórmula 3, la presente campaña en Fórmula 2 que lo tiene 6º en la tabla de posiciones…y la Fórmula 1. En julio de este año, en el fin de semana del Gran Premio de Silverstone, Colapinto hizo su debut en la máxima categoría al subirse al FW46 de Williams para una de las pruebas de entrenamiento. No cometió errores, se lució y quedó apenas 429 milésimas debajo de su compañero de equipo, el tailandés de 28 años Alex Albon.

James Vowles, jefe de Williams, ya le mostró todo su apoyo al argentino. (Foto: archivo)

Hace un puñado de semanas, tras el despido de Logan Sargeant, Williams lo confirmó como piloto para las restantes carreras de la temporada, aunque Carlos Sainz ocupará esa plaza en 2025. Lo que siguió no fue sino un desempeño por encima de las expectativas: 12º en Monza, 8º en Bakú, 11º en Singapur. Pero Colapinto no solo fue noticia arriba de los monoplazas. Las redes sociales fueron testigos de todo su potencial y se erigió como una suerte de “sex symbol”. Nacieron rumores que lo vincularon con la China Suárez e hizo reír a varios con un comentario a Nicki Nicole: “No lo puedo abrir”, respondió la cantante a una broma del piloto en X. “Te lo mando por privado”, lanzó él. Las repercusiones, claro, fueron inmediatas. “Tenés que cerrar la pista”, bromeaban los usuarios. 

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Es tal su presencia en las redes que ningún otro piloto de la parrilla tuvo más interacciones que él en el último mes (391.000). Charles Leclerc y Carlos Sainz completan el podio; y lejos: 187.000 para el monegasco y 83.000 para Sainz. Es el gran fenómeno argentino, pero su impacto ya es mundial. “Franco, nunca ví algo así”, le dijo un mecánico de su equipo tras su primera presentación en Monza al ver la devoción de los sudamericanos para con él. Y con razón. Extraña comer “una pizza de mozzarella llena de grasa” y es fanático de Lionel Messi y Juan Román Riquelme. Brilla en el Gran Circo y en las redes sociales. Su apellido es más googleado que el de Verstappen, Norris o Hamilton. Franco Colapinto, el argentino del momento que transforma la Fórmula 1 a cada paso.