Maipú-Gimnasia: un tiempo para cada uno y un empate con gusto a poco
"Fue un tiempo para cada uno". La frase de Patricio Ostachuk al término del encuentro le cae perfecto al partido para sintetizarlo en apenas una oración. Deportivo Maipú y Gimnasia firmaron un 0 a 0, en un duelo que tuvo dominio compartido durante los 90 minutos y terminó igualado 0 a 0. Un resultado que no ayuda a ninguno, justo, en la recta final de un campeonato que sigue con desenlace abierto.
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La primera parte fue toda del local. El Cruzado tomó la iniciativa y fue a buscar el partido con personalidad. La brújula fue Fausto Montero, termómetro para marcar el pulso del equipo. A su lado, Mansilla, y por la banda diestra, un siempre punzante Viguet a perfil cambiado. El desparpajo de Sosa y la liviana referencia de Almirón completaron el cuadro de ataque. El equipo tuvo las más claras y no se fue al descanso arriba, un poco por el árbitro, y otro, por la ineficacia para meterla.
El penal a Almirón pudo significar el quiebre pero Pablo Giménez prefirió aplicar el "siga, siga". Lo tuvo Arno y demoró en la definición, lo mismo que Montero casi al cierre. No la metió y el 0 a 0, injusto, pero 0 a 0 al fin, fue el tanteador con el que los dos se fueron a poner las barbas en remojo.
Medrán entendió que su planteo inicial fue erróneo: le devolvió la mitad a Antonio (de flojo partido) pero la amplitud que intentó por las bandas con Bindella y Ciccolini no funcionó, al igual que el doble nueve formado por Silba y Spetale. Por eso saltó Romano al complemento, con la pimienta que le pedía a gritos el partido. El complemento fue un reseteo para el Lobo, que dominó durante 35 minutos.
Espósito y Torres por Ciccolini y Bindella, más Rinaldi para intentar generar fútbol. Es cierto que no gozó de chances de gol a mansalva pero pasó a dominar el juego desde la tenencia. Maipú, perplejo, totalmente distante al de los primeros 45 minutos. Bienvenido el golpe de timón de Sara, que rotó media mitad de cancha y delantera para reaccionar. El local se estabilizó y equiparó el partido en el final, donde ninguno encontró las formas de ganarlo.
El empate deja gusto a poco en cada bando. El Lobo se alejó de Nueva Chicago, justamente, su próximo rival. Enfrente, a Maipú le quedó el sinsabor de saber que lo pudo ganar y no supo cómo hacerlo. Está en Reducido, al menos, hasta que se ponga al día el resto y ahora se le viene Ferro, otra prueba de fuego. Los dos, obligados a sumar de a tres, algo esquivo en la tarde de hoy.
