Quién es Nicolás Ramírez, el trabajador administrativo que dirigirá el Superclásico
Nicolás Ramírez, uno de los mejores árbitros de la Liga Profesional de fútbol argentino. Foto: NA.
Boca y River jugarán una nueva edición del Superclásico en la Bombonera por la fecha 15 de la Liga Profesional y el árbitro designado para impartir justicia es Nicolás Ramírez, de 37 años, que estará acompañado por los asistentes Maximiliano de Yesso y Facundo Rodríguez; el cuarto árbitro será Julio Barraza y en el VAR colaborarán Héctor Paletta Mariana De Almeida. La historia de un juez que trabaja en una obra social, tuvo el aval de Horacio Elizondo y fue cuestionado por Juan Sebastián Verón días atrás, por una polémica en un Estudiantes-Platense.
Nacido en González Catán, provincia de Buenos Aires, en 1986, Nicolás Ramírez transitó su infancia jugando al fútbol y con el sueño de ser un delantero de área. Para cuando debió elegir una carrera, se inclinó por estudiar Educación Física en la Universidad Nacional de La Matanza, mientras realizaba el curso de arbitraje. Paralelamente, continuó jugando fútbol universitario y hasta se dio el gusto de ser considerado y fichado por un equipo. “Una vez jugamos un amistoso contra la Cuarta de Boca y me vio una persona allegada a (Daniel) Tato Márquez. A la semana se contactaron conmigo del Club Agustín Alvarez (de 9 de Julio) y me ofrecieron hacer una prueba, porque estaban buscando un centro delantero”, contó. Y tras convertir un doblete en una de las pruebas, le ofrecieron un contrato. “En cierto modo, fue una revancha para mí, que había estado distanciado del fútbol, por la desilusión de no haber llegado a la Primera División de AFA”.
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Su carrera futbolística llegó a su fin cuando desde AFA le pidieron que se volcara a tiempo completo al arbitraje. Lo que había empezado haciendo esporádicamente se convirtió en su oficio y desde la asociación comenzaron a tenerlo cada vez más en cuenta, como uno de los árbitros con mayor proyección. Así, luego de pasar por inferiores, juveniles y ascenso, hizo su debut como juez en un partido de la Primera División a fines de 2017, en un partido entre Temperley y Chacarita. El histórico referee argentino Horacio Elizondo le dio el visto bueno desde temprano y lo propuso como árbitro internacional, pero algunas lesiones postergaron su designación como tal, algo que ocurrió recién en 2023. Ramírez ya dirigió una final de Copa Argentina y las finales de la Copa de la Liga 2023 y 2024 y a los 37 años se muestra como uno de los árbitros del futuro (y del presente).
Ramírez fue considerado para dos Superclásicos anteriormente, pero no pudo dirigirlos por lesiones en el sóleo y nervio ciático, respectivamente. Y tendrá su revancha el próximo sábado en la Bombonera desde las 16. Está casado con Virginia y tiene dos hijos, Félix y Lázaro, y trabaja como empleado administrativo en una obra social, a cuya oficina va en tren con la misma simpleza que hace años. Transita su séptimo año en el fútbol argentino y acumula un total de 134 encuentros dirigidos, en los cuales sacó 41 tarjetas rojas. Un promedio de 0,3 por partido, que demuestra que no le tiembla el pulso a la hora de expulsar, y una estadística que tanto Boca como River deberán atender.
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La polémica en Estudiantes-Platense
Sin embargo, Nicolás Ramíez no viene del fin de semana más templado. En el 1-1 entre Estudiantes de La Plata y Platense del último domingo, por la 14º fecha de la Liga Profesional, le anuló un gol al Pincha por un supuesto empujón de Luciano Lollo sobre su rival, antes de un cabezazo que terminó impactando en la red. El DT Eduardo Domínguez mostró su descontento después del partido y se justificó: “¿Cómo te lo sacás de encima si te agarra?”. Y el presidente de Estudiantes Juan Sebastián Verón fue aun más lejos y apuntó contra los arbitrajes del fútbol doméstico: “En vez de convocar a DT's y capitanes (por la flamante "zona exclusiva" que instauró la AFA), mejor revisen cómo dirigen y usan la tecnología, porque resulta muy obvio ya…”, lanzó. Nicolás Ramírez estará observado, evidentemente, pero tendrá en el Superclásico la oportunidad de demostrar por qué quienes lo conocen confían tanto en su criterio.