Expulsados, abandono, incendios y más: la historia del primer Superclásico de la era profesional
El fútbol argentino ya está listo para presenciar el sábado 21 de septiembre desde las 16 una nueva edición del Superclásico, por la 15º fecha de la Liga Profesional. Boca y River se medirán en la Bombonera y será el regreso de Marcelo Gallardo a La Ribera tras dos años. Casualmente, en la antesala de un nuevo duelo entre los dos clubes más importantes de Argentina, se cumplen 93 años de aquella primera tarde que los cruzó en el fútbol profesional. El 20 de septiembre de 1931, habiendo dejado atrás el amateurismo, Boca recibió a River en un encuentro que tuvo tres expulsados y debió ser suspendido a los 28 minutos por una sucesión de conflictos, agresiones e incluso incendios.
Faltaban horas para que la pelota rodara y se diera inicio al primer Superclásico de la historia. Pero de todos modos la vieja cancha de Boca ya era una caldera. Porque, desde las 10 de la mañana, decenas de miles de personas se habían acercado a las gradas para disfrutar del partido de la Reserva. Un partido que resultaría sumamente simbólico y que serviría como pretexto. Aquella batalla entre los jóvenes estaba 2-0 en favor de Boca cuando el Millonario descontó por medio de Antonio Ganduglia, quien durante su festejo provocó al defensor de Boca Luis Strada. El zaguero xeneize no soportó la burla a punto tal que le propinó una patada en el rostro a Ganduglia, que terminó ensangrentado. El árbitro expulsó al agresor inmediatamente, pero River no se conformó. Y el equipo decidió retirarse del verde césped a modo de protesta, detrás de su capitán, dejando el juego sin desenlace.
Pocos hubieran imaginado que pronto sucedería algo similar. El partido de la Reserva ya había despertado ansiedad e impotencia en ambos bandos de fanáticos y se asomaron algunos disturbios, pero estos fueron acallados una vez que el árbitro Enrique Escola, a las 14.45, dio comienzo al primer Boca-River de la era profesional. El once inicial del conjunto local era: Domingo Fossati; Ludovico Bidoglio y Ramón Muttis; Gerardo Moreyras, Cataldo Spitale y Pedro Arico Suárez; Donato Penella, Fiorentino Vargas, Francisco Varallo, Roberto Cherro y Antonio Alberino. Y el de los visitantes: Jorge Iribarren; José Belvidares y Juan Carlos Iribarren; Esteban Malazzo, Manuel Dañil y Camilo Bonelli; Carlos Peucelle, Pedro Marassi, Emilio Castro, José Lago y Camilo Méndez.
El primero que tomó la ventaja fue River, por medio de un gol del histórico Carlos Peucelle a los 17 minutos, que anticipó un centro rasante de Bonelli. Pero Boca reaccionó y a fuerza de chances claras demostraba que estaba cerca el empate. Finalmente, unos minutos después, Varallo tomó la pelota, eludió tres defensores y fue derribado por Belvidares en el área. Penal. Los jugadores de River mostraron su desacuerdo con el árbitro Escola, pero (hasta entonces) permitieron que Boca ejecutara el remate desde los doce pasos. El encargado fue el propio Varallo, cuyo disparo fue atajado por Iribarren. El arquero dio un rebote, Varallo volvió a patear e Iribarren volvió a imponerse. Pero el de Boca no dejó pasar otra chance y la tercera fue la vencida. Tomó el segundo rebote, hizo el gol, lo pisó sin intención a Iribarren con sus botines inmediatamente después y corrió para festejar la conquista como si nada sospechoso hubiera pasado.
Los futbolistas de River enloquecieron y ya no fueron tan pacientes con Escola. Empezó el arquero y luego todos se sumaron a los reclamos por un “claro pisotón”. Tales eran los gritos, que el juez expulsó a Baldivares, Lago y Bonelli e incluso luego denunciaría que le pegaron. Boca estaba listo para un nuevo saque desde el medio. River, con 8 de sus futbolistas, decidió retirarse de la cancha, tal como había hecho la Reserva, y dejar el duelo inconcluso. Escola no tuvo más remedio que dar por suspendido el match. El clima estaba enardecido hace horas y los fanáticos no quisieron quedarse atrás: incendiaron tribunas, lanzaron objetos y destrozaron carteles de publicidad. La antigua cancha de Boca se volvió un campo de batalla y la gresca que habían comenzado los protagonistas fue adoptada e imitada por los hinchas. La policía tuvo su momento y reprimió con golpes y gases lacrimógenos a los responsables de los disturbios. La tarde acabó como un bochorno y el primer Superclásico de la historia profesional no tuvo un ganador. Hasta unos días después…
Jamás se retomó el encuentro, no. Pero el Tribunal de Disciplina castigó a River por su comportamiento y le dio a Boca la victoria por 1-0. Fue el primer Boca-River que se vio forzado a interrumpirse hasta que en el torneo Clausura 2010 un diluvio no dejó otro remedio. Luego también llegó el inolvidable partido por los octavos de final de la Copa Libertadores 2015 y la fatídica noche del gas pimienta. Pero aquel, el del 20 de septiembre de 1931, fue el pionero. Después de 15 enfrentamientos entre sí en el fútbol amateur, era el primero del profesionalismo. Pero la furia fue más que la expectativa. Y obligó a que el partido se definiera en los escritorios.