"El fútbol te destruye. Es muy fácil entrar en una depresión y dejarlo todo"
El presente de Barcelona, en el inicio de La Liga de España, es inmejorable. El Blaugrana acumula 12 puntos en sus primeras cuatro presentaciones, con 13 goles a favor y apenas tres en contra. Uno de los máximos responsables del momento que vive el equipo de Hansi Flick, quien mira a todos desde arriba, es Raphinha.
El atacante brasilero, que es uno de los capitanes del equipo, ha convertido tres tantos (todos en la goleada del Culé en su última presentación 7-0 a Valladolid) y aportado dos asistencias. En las últimas horas el brasilero le brindó una entrevista a la cadena de radio española RAC1 en la que sorprendió con duras revelaciones sobre lo difícil que fue su adaptación.
Para comenzar, el hombre de la Selección de Brasil, contó: "Lo que más he tenido en este camino son motivos para dejar el fútbol de lado y seguir mi vida con mi mujer y mi hijo. Es bastante complicado, duro. Es una profesión que cobra mucho mentalmente, te destruye, he tenido momentos que llegaba a casa y no sabía cómo podía despertar y venir a entrenar otra vez, lloraba muchísimo, mi mujer no sabía cómo ayudarme, esto era bastante complicado".
"Los primeros seis meses fueron complicados para mí y mi familia. Después del Mundial, mejoré y pude acabar bien la temporada. Me quedé más tranquilo, pero el inicio fue bastante difícil. Mi adaptación al club costó. Sabía que lo tenía que hacer, pero no que sería tan difícil a nivel personal. Alguna vez pensé en salir. El Barsa es un club gigante y es normal que cueste. No estaba acostumbrado a esto, pero pasó rápido", añadió Raphinha sobre la difícil adaptación a uno de los clubes más grandes del mundo.
Para finalizar, con un consejo incluido para los más jóvenes, el hombre de Barcelona sentenció: “Si trabajás duro y querés tener una carrera futbolística, no debés desistir. También aquí hago trabajo psicológico porque vi que es muy importante. El fútbol te destruye. Es muy fácil entrar en una depresión y dejarlo todo. Después de leer que te vas, que el club no cuenta con vos, de escuchar a la prensa hablar mal de vos... Nunca me habría imaginado ser uno de los capitanes de Barcelona. Me da mucha ilusión. Dentro del vestuario la gente confía en mí. Esto te emociona y te hace sentir más importante. Me dio confianza".