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Las claves de la racha invicta de un Gimnasia que ilusiona y que se prueba la pilcha de candidato

El Lobo no para: volvió a ganar y se anima a la pelea. Un equipo que se gesta en silencio y se mete en la pelea seria por el ascenso.

El vestuario es una fiesta. Esta vez, el de Atlanta pero antes fue el Víctor Legrotaglie, el de Defensores de Belgrano o el de Deportivo Madryn, para el caso es lo mismo. Gimnasia y Esgrima gana y gana, de local o de visitante, alimentando la ilusión de poder pelear por esa palabra tan anhelada llamada ascenso. El triunfo ante el Bohemio lo metió en la azotea de la zona B, estiró el invicto a once partidos y llenó de ilusión a un equipo que crece en silencio.

Con el diario del lunes, el cambio de entrenador terminó siendo un acierto. No por algo malo de Darío Alaniz, sino porque el ciclo de Ezequiel Merdrán tiene números exorbitantes: ocho victorias y solo dos empates, dentro de ese invicto eterno de once juegos (hay una victoria inicial contra Deportivo Morón con el Lechuga).

No cambió tanto de un equipo al otro en cuanto a los nombres, aunque sí aparecieron algunos detalles que marcaron la diferencia: Medrán encontró el arquero y le dio la confianza de sentirse titular e indiscutido. En el arranque del torneo, el arco lo ocuparon Ojeda, Petruchi y Montagnino, todos con rendimiento bajo, hasta que apareció Tagliamonte. Lejos de ser un punto altísimo, al menos el equipo sabe que es el uno, y lo respalda dentro de la cancha. 

Tagliamonte se adueñó del arco, un puesto que no tuvo dueño en el arranque.

Ese blindaje de la defensa sí es un ítem para destacar: Cortéz, el reestreno de Mondino, Padilla y Recalde armaron una última línea con garantía y solidez que empezó a bajar las cifras en contra: el equipo recibió, en esta racha positiva, solo 6 goles en 11 encuentros y terminó con cinco vallas invictas (Defensores de Belgrano, Chaco For Ever, Deportivo Madryn, CADU y San Telmo). Mejor aún, esos cinco partidos en cero fueron en los últimos siete compromisos del equipo.

La mitad de la cancha encontró en el tándem Antonio-Antonini una dupla exacta. Equilibrio, marca y termómetro para que los tres de adelante y el nueve puedan volar con libertad. Ciccolini, Romano, Solís y Silba, un póker que gana en confianza y lo traduce también en números: Gimnasia es, junto a San Telmo, el equipo más goleador con 35 tantos.

Ahora, el desafío será sostenerlo en el tiempo. La agenda marca que se cruzará con dos rivales pesados en los próximos cuatro compromisos: Aldosivi y Colón de Santa Fe, ambos en condición de visitante (más Almirante Brown y Estudiantes de Río Cuarto en casa), una seguidilla que puede marcar el futuro de un equipo candidatazo.