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La historia de Cássio, el arquero que sabe lo que es amargar a Boca y a Cavani

El brasileño de 37 años es el arquero de Cruzeiro. Una historia que lo vincula a Boca desde hace tiempo y el antecedente con Cavani. El gigante que su padre abandonó y alzó la Copa Intercontinental.
Cássio Ramos, ahora en Cruzeiro, y una larga rivalidad con Boca. Foto: @Cruzeiro
Cássio Ramos, ahora en Cruzeiro, y una larga rivalidad con Boca. Foto: @Cruzeiro

Este jueves, desde las 21.30, Boca visitará a Cruzeiro por la vuelta de los octavos de final de la Copa Sudamericana en Belo Horizonte tras el 1-0 en la Bombonera. Enfrente tendrá, además de decenas de miles de hinchas y un clima que se prevé desafiante, un rostro familiar que liga más a traumas que a alegrías. Alto, fornido, pelilargo y experimentado, lo mirará desde el arco Cássio Ramos, ese viejo conocido que más de una vez puso fin al sueño continental del Xeneize. Dueño de una infancia marcada por el abandono e ídolo en otro equipo de Brasil, el arquero de Cruzeiro (que también sabe lo que es amargar a Edinson Cavani) será, tal vez, el gran rival del equipo de Diego Martínez.

En junio de 1987, hace más de 37 años, nació en Veranópolis, Brasil, un bebé que crecería rápido. Cássio Ramos transitó una infancia para nada sencilla, rodeado de carencias y signada por la huida de su papá. Durmió durante su niñez en la misma cama que su hermana, en una casa humilde y de madera, hasta que su cuerpo no lo soportó más. Así describió en una ocasión aquella época difícil, pero que forjó su personalidad: “Con mi hermana compartíamos una cama cucheta y yo crecí tanto que ya no entraba, por lo cual tuve que dormir en el piso. Y de eso no me quiero olvidar. Al contrario, suelo recordarlo para reafirmar de dónde vengo”.

Ese niño que siempre fue más alto que la media se puso un día unos guantes y probó suerte en el arco. Mal no le fue. El 26 de octubre de 2006, cuando tenía 21 años, logró hacer su debut profesional con la camiseta de Gremio y hasta firmó un registro particular: dio una asistencia en su primer partido, tras un saque desde el arco para el gol de Germán Herrera contra Fluminense. Como no volvió a jugar en el equipo de Porto Alegre, Cássio decidió emprender una aventura en los Países Bajos y allí vistió las camisetas de Sparta Rotterdam y PSV Eindhoven. Pasaron cinco años y el PSV seguía sin tenerle la consideración (solo atajó 5 veces) que hubiera deseado, por lo que a los 25 años decidió regresar a su país. Para relanzar su carrera.  

Y lo hizo. En 2012, se convirtió en refuerzo de Corinthians, y el arquero se volvió vital desde el inicio. Ese año fue histórico para el ex equipo de Carlos Tévez y Javier Mascherano, entre otros, ya que obtuvieron la Copa Libertadores, y Cássio fue una de las figuras del plantel. La final continental Corinthians se la ganó a Boca, tras un 1-1 en la ida en la Bombonera y un 2-0 en Brasil con dos tantos de Emerson Sheik. Fue el primer enfrentamiento del gigante de 1,95 con el Xeneize. Y terminó con él celebrando. Meses después, Corinthians logró el poco habitual hito de vencer en el Mundial de Clubes al campeón de la UEFA Champions League. Fue 1-0 ante el Chelsea y Cássio fue elegido Mejor Jugador del Torneo. Leyenda.

El gigante de 1,95 metros y 92 kilos que custodia el arco de Cruzeiro. (Foto: @rcassio12)

A esa campaña le siguieron otras once, que convirtieron a Cássio en ídolo de la institución. Atajó 392 partidos con la camiseta de Corinthians, levantó dos títulos nacionales y tres internacionales. En este 2024, después de una huella indeleble y doce años defendiendo los tres postes, Cássio le puso fin a su epopeya en Corinthians y rompió el mercado brasileño al pasar al Cruzeiro, un gigante dormido. “No salgo del Corinthians porque esté en el banco, sino porque se acabó el ciclo (...) Me voy con una sensación de logro, estuve con el Corinthians en todo momento. Corinthians está muy bien cuidado con los arqueros en este momento, así que me voy tranquilo. 12 años de trabajo y dedicación. Me voy tranquilo, porque hice todo por la institución”, dijo en una emotiva despedida. Cruzeiro recibía a un arquero consagrado y, con él, como por añadidura, apareció Boca en el horizonte.

El vínculo Cássio-Boca-Cavani

El arquero tiene un largo historial frente a Boca y vínculos con el club que datan de hace muchos años. El propio Cássio reveló una vez que un referente suyo en el arco era nada menos que un ídolo xeneize. “Recuerdo a uno de los arqueros que me encantaba ver, Oscar Córdoba. Era un arquero de Colombia. Jugó en Boca hace mucho tiempo. Siempre me gustó, tenía un estilo más audaz de jugar”, expresó. Además, en su juventud, en el Campeonato Sudamericano Sub 20 de 2007, enfrentó al que defenderá este jueves su arco rival: Sergio Romero, a quien elogió.

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Fueron nueve los enfrentamientos entre Cássio y Boca. La ya mencionada final de la Copa Libertadores 2012, la más recordada. Al año siguiente, por los octavos de final de dicho certamen, volvieron a verse las caras, y Boca clasificó a los cuartos por un 1-0 (única derrota de Cássio en sus primeros ocho duelos) y otro 1-1 en la vuelta. Pasaron nueve años hasta que se reencontraron. Corinthians y Boca compartieron grupo en la Libertadores 2022 y los resultados fueron: 2-0 para los brasileños y 1-1. Solo semanas después, se cruzaron por los octavos. Otra vez una instancia de eliminación directa. Y Cássio fue determinante. En la vuelta, que se definió por penales tras dos 0-0, tapó los remates de Sebastián Villa y Juan Ramírez y Corinthians eliminó al Xeneize.

El del jueves pasado, ya con la camiseta del Cruzeiro, fue el 9º enfrentamiento. Cássio lleva 2 victorias, 5 empates y 2 frente a Boca y recibió cuatro goles. Lo amargó en el duelo más importante de los nueve, en la final de la Copa Libertadores 2012, una noche que Boca y Juan Román Riquelme recuerdan impoluta. Y no solo al club de La Ribera. También ha frustrado a Edinson Cavani, 17 años atrás. Al actual goleador de Boca, que no estará ante Cruzeiro por una lesión muscular, le tapó un penal en el Campeonato Sudamericano Sub 20 de 2007, en un Brasil 3-1 Uruguay. Boca lo conoce y mucho. Y tiene motivos para respetarlo. Cássio querrá remover viejos fantasmas; el Xeneize, erradicarlos. El 10º capítulo está a la vuelta de la esquina.

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