La solidez no alcanza para salir de la zona roja y Martín Cicotello debe cambiar
La Lepra arrancó la Liga Profesional con una idea bien clara: pensar más en lo defensivo que en lo ofensivo ante la falta de refuerzos y frente a los pésimos resultados de la Copa de la Liga. Solo se incorporaron, en el receso entre torneo y torneo en junio, Franco Romero y Lautaro Ríos, que le dieron solidez a un equipo que hasta ese entonces era el más goleado de primera división. En la reanudación del campeonato, tras la Copa América, nada cambió y, como el Azul empezó a sumar, Martín Cicotello no se movió de su plan. Un plan que sirve y es efectivo en algunos momentos, pero que está estático y que parece no tener variante cuando las cosas no se dan como el DT espera.
El desprecio a la pelota y al juego contra Talleres terminó de ratificar esta teoría y de colmar la paciencia del hincha y hasta la de algunos jugadores que, con fastidio, se reclamaban entre ellos la poca compañía a la hora de querer hilvanar dos pases seguidos. Ni hablar de la decisión de defenderse 45 minutos en campo propio contra un rival fuerte como Talleres, que mejoró mucho cuando ingresaron los "titulares". Quizás con rivales con menos jerarquía sirva, pero no todos los partidos y los equipos son iguales.
Ojo, es positivo y entra a favor en la cuenta de Cicotello la buena estructura defensiva y el equipo sólido que logró construir a partir de la línea de cinco fechas atrás. A la Lepra le generan poco y le han hecho 7 goles en 11 partidos. Son datos. Lo negativo es que no supo agregarle argumentos futbolístico a esa idea.
Una frase famosa en el fútbol es: "Es mejor trabajar para crecer con la tranquilidad de resultados positivos". Los resultados se lograron en un primer momento. El inconveniente se da cuando no se agregan variantes en ningún momento. La línea de cinco parece inamovible, pero esto no es el único problema. La intención de dejar solos a los delanteros contra el mundo es algo que no está resultando. Sebastián Villa, Fernando Romero, Victorio Ramis, Mauricio Asenjo y Jorge Sanguina, para hablar de los delanteros, tienen el mismo problema: poca compañía para jugar y mucho terreno que recorrer para llegar al arco contrario.
Al mismo tiempo, los cambios que desmejoran al equipo son recurrentes y en gran parte son siempre los mismos. La Lepra gana, empata o pierde y el ingreso de Agustín Mulet para que Franco Romero pase de interno pasa todos los partidos. Sebastián Villa y Fernando Romero siempre son reemplazados por delanteros en el famoso puesto por puesto, en los últimos 10 minutos de partido. Los laterales también salen por reemplazantes de sus mismos puestos. Nunca se toca el esquema ni funcionan los planteos para contrarrestar lo que está pasando cuando el partido se rompe.
El entrenador se enamoró de una forma que ya no está funcionando (sacó 1 de los últimos 9) y la tabla de los promedios empieza a apretar a falta de 16 partidos. Haciendo este análisis, Cicotello no debería cambiar todo y tirar a la basura todo lo que se venía haciendo y venía funcionando. Pero si hacer algunos ajustes que hagan a un Independiente más protagonista. Gonzalo Ríos es un jugador desequilibrante y distinto. En Córdoba marcó su primer gol en su primera titularidad, pero entró para hacer el mismo trabajo que Ham. Para eso, el "Turquito" es garantía.
Todavía quedan 48 puntos en juego y de momento el entrenador se ha ganado la confianza de los dirigentes que lo respaldan. Contra Platense será un partido clave para dejar los 3 puntos en el Bautista Gargantini y demostrar que lo que pasó en los últimos partidos solo quedó en una mala racha. Así y todo Cicotello deberá cambiar algunas de sus formas para dar vuelta la página.

