Los Pumas vuelven al Eden Park, donde los All Blacks no pierden desde 1994: la historia del mítico estadio
El 10 de agosto de 2024 quedará en la memoria de los fanáticos del rugby porque en esa fecha se consumó la tercera victoria de Los Pumas frente a Nueva Zelanda en la historia de dicho deporte. No fue una más: fue en la que más puntos anotaron (38) y en la que mostraron, tal vez, su mejor versión. Más allá de una gran cantidad de penales en los primeros 20 minutos del partido, Argentina pudo acomodarse e irse de Wellington con un inolvidable triunfo, combinando defensa y variantes ofensivas casi a la perfección. Pero este sábado, desde las 4.05 de la mañana y por la 2º fecha del Rugby Championship, volverán a verse las caras con los Hombres de Negro y tendrán que sortear otro insubestimable desafío: el Eden Park de Auckland, donde los neozelandeses prácticamente no pierden.
Hace más de un siglo no había allí sino un pantano. En 1900, empezaron a realizarse partidos de cricket. Y poco después, de rugby. Pero lejos estaba el Eden Park de Auckland de ser un estadio de lujo. Cuenta la leyenda que eran tantas las piedras que tenía el campo de juego que cada jugador que por allí pasara debía llevarse una después del encuentro para, entre todos, colaborar con la limpieza del césped. Tiene capacidad para 50.000 espectadores y no resalta por su infraestructura. En el libro Eden Park: a history, se lee sin vergüenza: “Sin dudas, el áspero potrero cubierto de piedras, salpicado de rocas y cubierto de excrementos de vaca, que descendía hasta un canal pantanoso que se llenaba con un aguacero y permanecía inundado durante todo el invierno, parecía más adecuado para la caza de ranas o patos que para el cricket, y mucho menos para el rugby”. Aun así, no es sino el estadio de rugby más icónico del hemisferio sur. ¿Por qué?
Porque en un país de cultura rugbística como Nueva Zelanda, donde los All Blacks son el mayor motivo de orgullo deportivo de la nación, el Eden Park representa su hogar. Su “fortaleza”. Porque jugando en ese mítico estadio se vuelven casi invencibles. En toda su historia, el Eden Park los ha acogido 102 veces. Y Nueva Zelanda ha cosechado allí 79 victorias, 10 empates y solo 3 derrotas. La última de las tres fue en 1994, 23-20 ante Francia. Luego, en los siguientes 30 años, registraron 47 victorias y 2 igualdades (ante Sudáfrica en 1994 y ante los British & Irish Lions en 2008). Abrumador. El Eden Park fue el primer estadio de rugby en albergar dos finales mundialistas (1987 y 2011), aunque luego también se sumarían a esa lista el Stade de France y Twickenham, de Inglaterra. Y allí Los Pumas irán por más historia.
En la “fortaleza” de Auckland, los All Blacks ganaron su primer partido en la historia de los Mundiales. Fue en la goleada 70-6 ante Italia, en su debut en 1987, con un recordado try de John Kirwan, que apiló defensores durante 75 metros hasta llegar al ingoal. Y también en ese estadio levantaron su primera Copa del Mundo, en ese mismo año, tras vencer 29-9 a Francia. Desde entonces, el Eden Park fue reservado solamente para partidos especiales, legendarios. Para duelos ante Sudáfrica, Australia, Francia… Los Pumas no gozaron de tal honor sino solo en una ocasión, por eso su participación el próximo sábado representa todo un gesto de parte de los oceánicos. Una muestra de respeto. De admiración.
En el Mundial de 2011, jugado en tierras maoríes, los argentinos enfrentaron a Nueva Zelanda por los cuartos de final. Fue una derrota 33-10 y fue el único duelo que Los Pumas y los All Blacks disputaron en el Eden Park de Auckland. Brilló en los de negro (que serían campeones unos días más tarde) el medioscrum Piri Weepu, con siete penales, y el autor del único try argentino fue el tucumano Julio Farías. Antes de esa derrota, Los Pumas habían jugado dos veces en el Eden Park, pero ante combinados de Auckland. Lo hicieron en 1979, cuando sellaron una gran victoria 18-13, y en 1989, aunque sin la misma suerte: sufrieron una categórica derrota 61-6 ante un equipo que tenía figuras como John Kirwan, Grant Fox, Michael Jones, Zinzan Brooke, Allan y Gary Whetton.
El único argentino de los vigentes que estuvo presente en el duelo del Mundial 2011 es el hooker Agustín Creevy, hombre récord del seleccionado con 109 caps y nada menos que el autor del try de la victoria en Wellington, el sábado pasado. Pero es cierto que otros pumas saben lo que es ganar en la fortaleza del rugby. Porque en 2018, en el Super Rugby, Jaguares consiguió allí su primera victoria en tierras maoríes: fue ante Blues y por 20-13. En ese equipo estaban varios de los convocados para este fin de semana, como Gonzalo Bertranou, Tomás Lavanini, Julián Montoya, Bautista Delguy, Matías Orlando y Marcos Kremer (además de Creevy).
El desafío será doble. O triple. Vencer a los All Blacks de visitante; hacerlo en un estadio en el que ostentan un 87,5% de efectividad; y hacerlo después de ganar. Los últimos antecedentes no son positivos. Luego de las previas dos victorias argentinas, en 2020 y 2022, respectivamente, los oceánicos cambiaron drásticamente la cara y aplastaron a Los Pumas una semana después: la primera revancha terminó 38-0 y, dos años después, los de negro triunfaron 50-3. Pero el plantel confía y va por lo que nunca: dos éxitos consecutivos. Lo dejó claro el pilar Eduardo Bello al declarar: “Creo que está muy bueno jugar en ese estadio, es la catedral del rugby del sur. Pero en términos de nosotros, no cambia, sigue siendo una cancha de rugby y nosotros entramos a ganar”. ¿Tendrán con qué?