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El ícono del Black Power y el saludo que cambió la historia en México 1968

La final de los 200 metros en los Juegos Olímpicos de México 1968 no solo fue una competencia deportiva, sino un potente acto de protesta que desafió al Comité Olímpico Internacional.

El reciente episodio de Enzo Fernández en los festejos por la obtención de la Copa América, con las consiguientes reacciones de los franceses que se ven reflejadas en los silbidos a los equipos argentinos que compiten en los Juegos Olímpicos que se desarrollan en París, vuelve a poner en el centro de la escena la discusión sobre la discriminación en el deporte profesional y trae a la memoria aquel saludo (y su posterior castigo) entre Tommie Smith y John Carlos en México 1968.

Los años 60 estuvieron marcados a fuego en Estados Unidos por el Movimiento por los derechos civiles y la lucha contra un racismo latente en suelo norteamericano, que derivaron en el surgimiento del Black Power, a fin de poner fin a la segregación. En ese contexto, y solo meses después del asesinato de un referente como Martin Luther King (abril de 1968), se celebró la 19º edición de los Juegos Olímpicos.

La final de los 200 metros tuvo un desenlace inolvidable y cargado de controversia. El ganador fue el afroamericano Tommie Smith, secundado por el australiano Peter Norman, y el podio lo completó otro afroamericano: John Carlos. Al momento de entregar las medallas, llegó la polémica.

El Comité Olímpico Internacional (COI) se manifiesta como un un organismo apolítico y prohíbe cualquier manifestación de ese tipo en sus Juegos, pero poco les importó a Smith y Carlos. Cuando se oía el himno estadounidense, en plena premiación, los dos realizaron el característico saludo del Black Power, a la vez que portaban en su mano un guante negro, símbolo del orgullo racial.

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No pudieron evitar las consecuencias: su gesto de protesta fue enfáticamente condenado por el COI y por el Comité Olímpico Estadounidense, lo que terminaría acabando con la carrera de ambos velocistas. Smith y Carlos fueron duramente criticados en su país y recibieron varias amenazas de muerte, motivos por los cuales el resto de sus vidas transcurrió en el ostracismo.

Pero no solo ellos sufrieron las secuelas, sino también el tercero en discordia de aquel podio: Peter Norman no pudo participar de Munich 1972. ¿El motivo de la prohibición? El australiano había colaborado con el saludo. John Carlos se había olvidado los guantes y no sabía cómo realizar el representativo gesto, para el cual era menester utilizar el puño derecho. Hasta que Norman le sugirió que se pusiera el izquierdo de Smith. Una idea que lo marginaría de los siguientes JJOO.

La Universidad Estatal de San José hizo una estatua en honor de sus dos exalumnos.

De todas formas, el tiempo puso las cosas en su lugar. En 2005, la Universidad Estatal de San José hizo una estatua en honor de sus 2 exalumnos y también en Melbourne, en 2019, se erigiría una de Norman. El subcampeón de México 1968 falleció en 2006 y, en su velorio, dos agradecidos afroamericanos cargaron su ataúd: Tommie Smith y John Carlos.